Nos vamos aproximando poco a poco a una fecha clave en el calendario de los inversores, el 3 de noviembre, momento en el que se celebrarán las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Y sigue la «sorpresa». El demócrata Joe Biden está por delante de Trump en las encuestas y ya le saca 9,3 puntos, una diferencia que sigue aumentando cada día que pasa.

Significativo que en algunos Estados, como es el caso de Arizona, donde los demócratas no saben lo que es ola victoria y hay que remontarse a la era de Bill Clinton, Biden supera a Trump en intención de voto, con poco margen de diferencia, eso sí. Y es que la gestión de la crisis sanitaria por parte de Trump ha decepcionado a muchos norteamericanos. Trump tenía todo a su favor, se iba a presentar a la reelección con una buena carta de presentación: había podido llevar a cabo la mayoría de sus medidas estrella, Wall Street no paraba de marcar máximos históricos, la economía norteamericana se encontraba en su mayor racha temporal de la historia en cuanto a expansión. Todo iba perfecto para Trump y se avecinaba un paseo triunfal en noviembre. Pero llegó la pandemia del coronavirus, dando al traste con Wall Street, entrando la economía en recesión.

Existe el temor de que un número importante de votantes no vaya a votar por el miedo del coronavirus, máxime si se espera nuevos rebrotes para otoño. Sí, existe el voto por correo, algo que Trump teme bastante ya que cree que un porcentaje demasiado elevado podría alterar los resultados electorales.

Por tanto, Trump está muy por debajo en las encuestas y las probabilidades de que vuelva a implementar medidas extremas están aumentando para intentar dar un giro de tuerca, lo que se conoce como un golpe de efecto, máxime teniendo en cuenta que su índice de aprobación en lo que respecta a la pandemia del Covid ha vuelto a caer a nuevos mínimos (al menos su índice de aprobación respecto a la gestión económica es bastante más elevado). Esto seguramente implique que Trump se vuelque sí o sí en su baza, la economía, y para ello necesita que el país esté abierto, por lo que probablemente no apoye el cierre de Estados, aunque ello vaya en detrimento del tema sanitario.

Hay otro dato para hacérselo pensar también. a día de hoy, la valoración de la gestión de Trump se sitúa en el 40,1% de aprobados y el 56,1% la califican de mala o muy mala. FiveThiryEight dio a conocer los datos de valoración de los anteriores Presidentes tras estar en la Casa Blanca  1.254 días: 47,8% de aprobados para Obama, 7,4% George W. Bush, 54,6% Clinton, 54,1%Reagan. Los únicos con menos aprobados que Trump fueron George H.W. Bush 35,3%, y Jimmy Carter con 33,2%, y ambos perdieron la reelección…

¿Y qué pasa con el desempleo? La tasa de desempleo se ha reducido ligeramente en junio a poco más del 12% desde el 13,3%. Es una realidad ineludible que llevará años recuperar todos los trabajos perdidos. Fíjense que durante las 10 recesiones desde el año 1950, llevó una media de 30 meses el recuperarlos. Pero es que se necesitaron nada más y nada menos que cuatro para recuperar los perdidos por la burbuja tecnológica del año 2.000 y algo más de seis años para recuperar los perdidos por la recesión del 2008.

Si quieren saber cómo se comporta históricamente los mercados según haya en la Casa Blanca un Presidente demócrata o republicano pinche aquí

Respecto a los mercados, quédense con éstas tres palabras: Gestionar las expectativas. En eso se resume todo. Como en cualquier otro ámbito de la vida, puede llevar de la euforia desmedida al más absoluto pesimismo y decepción.

Los mercados aguantan el tirón y desde el suelo de marzo su optimismo es muy exagerado porque poco tiene que ver con la realidad de las economías y lo que es peor aun, con lo que está por llegar, porque antes del 2021 no se saldrá de la crisis.

Los inversores creen que el coronavirus está controlado, que pronto habrá una vacuna efectiva y que los bancos centrales con las medidas monetarias y los gobiernos con las medidas fiscales lograrán contener la crisis y minimizar sus efectos adversos.

Pero todo esto son expectativas. Cualquier frustración en parte del plan tendrá sus consecuencias.

Gestionar las expectativas, ahí radica la clave…

Las posiciones cortas de los institucionales en los futuros del S&P 500 alcanzaron su nivel más alto en cuatro años por el temor a un rebrote del coronavirus, sobre todo en 7 estados preocupa.

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En el caso del índice Dow Jones, el 31,13% están cortos. Este es el posicionamiento más pesimista desde agosto del año  2005.

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Por su parte, el 26.9% están cortos en el dólar comparado con el 13.82% que estaban largos en la semana anterior. Ese cambio fue el mayor movimiento visto desde septiembre del 2005.

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