Ismael De La Cruz

¿Un alivio el retraso de los aranceles a los automóviles europeos?

El sector de automóviles (y componentes) europeos está de enhorabuena, o mejor dicho, habría que decir que tras una gran preocupación e incertidumbre, puede respirar aliviado al menos durante seis meses, y es que Trump ha decidido retrasar el plazo que había establecido para decidir si aplicaba aranceles a las importaciones de coches europeos. 

Recordemos que el plazo terminaba mañana sábado día 18 de mayo, por lo que los nuevos aranceles entraban en vigor ese día y afectaría de lleno a la importación de vehículos y componentes procedentes de Europa, teóricamente con la finalidad de proteger a las empresas estadounidenses.

De todas maneras calma, porque tengamos en todo momento presente la idea central: Trump no ha dicho que desista de aplicar esos aranceles, que sería la realmente buena noticia, sino que se toma más tiempo para pensarlo, pero nadie ha dicho en ningún momento que finalmente no lo haga, ojo.

En el siguiente gráfico pueden ver el índice sectorial de coches europeos.

La razón o justificación no puede ser más absurda, se basa la amenaza de la seguridad nacional porque la competencia de otros fabricantes limita la capacidad de las firmas locales para investigar nuevas tecnologías. Precisamente es la misma base legal a la que se acogió Trump para elevar los aranceles sobre el acero y el aluminio.

El caso es que Trump cree que estos nuevos aranceles de hasta el 25% (que supondría unos 440.000 millones de euros y gravar con nuevos impuestos un 2,8% de las importaciones mundiales), le saldrían gratis y no es así, ya que las marcas europeas de automóviles suponen 120.000 empleos directos en Estados Unidos y 420.000 más en concesionarios. Para colmo es que ni los fabricantes norteamericanos habían pedido este tipo de medidas a la Casa Blanca

Hablando claro, los efectos serían muy perjudiciales al aplicar aranceles de hasta un 25% a los coches y sus piezas importadas y la Comisión Europea advirtió a Trump de medidas similares para el sector del automóvil norteamericano, es decir, ojo por ojo… Pero sigamos con los efectos perjudiciales. Los aranceles podría encarecer el precio final de los coches en hasta 6.800 dólares y las caídas en las ventas tendrían importantes repercusiones en el empleo. Sin olvidar que los nuevos aranceles también perjudicarían a la economía mundial distorsionando el precio de los coches, y lastrando a toda la cadena (fabricantes, proveedores de componentes, concesionarios, transportistas). Claro, los fabricantes tendrían que trasladar el incremento del precio de los automóviles a los clientes y/o proveedores.

Moody’s ya advirtió que el impacto sería intenso para las compañías no estadounidenses, sobre todo aquellas que no tienen plantas de producción en Estados Unidos, siendo los peor parados los fabricantes japoneses, coreanos, mexicanos y alemanes, mientras que las marcas chinas no se verían muy afectadas.

Si nos centramos en Europa, Alemania es el país europeo más expuesto al mercado estadounidense. En el 2018, Volkswagen, Daimler y BMW exportaron coches a Estados Unidos representando el 45% de las exportaciones europeas de vehículos a EE.UU., lo que hace una idea de las compañías que se verían más perjudicadas. Concretamente, Daimler obtuvo un 25% de su negocio total en Estados Unidos el pasado año y es la compañía del sector europeo más expuesta a EE.UU. Por su parte, las ventas de Volkswagen a Estados Unidos representaron el 16% y las de BMW el 17%.

En lo referente a las marcas francesas, hay que resaltar que su exposición en EE.UU. es menor que en el caso de las compañías germanas. Para Peugeot este mercado supone el 4% de sus ventas y para Renault el 5,5%.

Si hablamos de España, tenemos que centrarnos en Cie Automotive, compañía vulnerable al tema del proteccionismo de Trump y Gestamp.

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