Ismael De La Cruz

Tres temores dentro de un vaso medio lleno y no medio vacío

Tres cuestiones que preocupan (inflación simétrica, guerra comercial y el temor del BCE), pero en realidad el vaso está medio lleno y no medio vacío.

Inflación simétrica

Un mensaje que la Reserva Federal de los Estados Unidos ha estado transmitiendo últimamente es el de que el objetivo del 2% de inflación es simétrico. ¿Y ésto realmente qué es lo que quiere decir? Pues básicamente que no pasa nada y no les preocupa cualquier desviación temporal en el objetivo siempre y cuando que no sea excesiva. Vamos, lo que vienen a decir es que si se alcanza una inflación un poco por debajo o un poco por encima del 2% que no pasa nada, es algo aceptable por la entidad.

Inflación

Bueno, no sé qué decir. Por un lado, es cierto que los inversores y las compañías no se lo creen, piensan que se trata de un farol en toda regla. Realmente, mi opinión sí que coincide con la Fed en cuanto a que si se crea inflación un poco por debajo del 2% están contentos y no pasa nada, pero si es al contrario, si la inflación supera la barrera del 2% no creo sus palabras.

Tasa interés

El tema es que en realidad, ese 2% no sólo representa para la Fed el objetivo de inflación, sino también la barrera, un tope que no quieren que se sobrepase bajo ningún concepto, y de hecho, si ello sucediera, seguramente la entidad actuaría de inmediato para evitar males mayores y reducirla.

Aranceles de Trump

Cuando el presidente Bush elevó los aranceles de acero en el año 2002, el PIB del país cayó 30,4 millones de dólares y se perdieron por el camino 200.000 empleos. En esta ocasión,realmente no se espera un cataclismo, es decir, el efecto en sí mismo de la aplicación de aranceles no va a hundir la economía norteamericana, pero lo que sí puede tener consecuencias preocupantes son las consecuencias derivadas de las represalias legítimas y entendibles que otros países aplicarán a Estados Unidos.

En definitiva, el problema no es imponer aranceles, sino que el resto de países harán lo mismo y estallará una guerra comercial a escala mundial. Fíjense que se estima que una guerra comercial podría tener un coste para la economía mundial de 470.000 millones de dólares

De momento, la UE ha querido mostrar algunas de sus cartas en este juego y ha lanzado una amenaza en toda regla contra marcas que suponen todo un emblema en USA, tales como las motocicletas Harley-Davidson, los jeans Levi Strauss y el whisky bourbon, eso sí, siempre y cuando Trump no acceda a aplicar exenciones a la UE como sí pretende hacer con México y Canadá (siempre y cuando acepten renegociar el acuerdo NAFTA para que USA obtenga más ventajas sustanciales).

El temor del BCE

En su momento, las circunstancias aconsejaban a los bancos centrales adoptar políticas monetarias poco convencionales que se basarían en fuertes compras de bonos, que lograron inundar de liquidez todo el sistema y bajar fuertemente los tipos de interés.

Como consecuencia de la caída de los rendimientos de la deuda pública, los inversores tuvieron que buscar nuevas vías de inversión para obtener rentabilidades atractivas, de ahí que acudieron a la renta variable, provocando fuertes subidas en las Bolsas del Viejo Continente (a modo de ejemplo, el Eurostoxx 600 subió un 40% en el periodo del 2013 al 2017).

Pero claro, las circunstancias económicas han variado para bien (hay crecimiento económico y la inflación sube poco a poco), y llega el momento de que el Banco Central Europeo abandone las medidas no convencionales y regrese a la normalización monetaria. A nadie escapa que este proceso se va a traducir en que se subirán los tipos de interés y no sería extraño que la renta variable lo acuse.

Tres años después de comenzar el programa de compra de activos que se espera que se prolongue hasta al menos septiembre, el BCE se queda muy por debajo de su meta de inflación. De todas maneras, los acuerdos salariales mejoran y las compañías están elevando sus márgenes. Estos dos elementos podrían ayudar a acercarse a la meta del 2%.

El euro ganó un 16% frente al dólar durante el año pasado y, aunque se debe a la expansión económica de la región, una divisa más fuerte lastra la competitividad de los exportadores. Esta es otra preocupación de Mario Draghi, más que nada porque en los próximos 6 meses es más “fácil” que el euro se aprecie frente al dólar llegando Eur/Usd a 1,27 que ver a este mercado por debajo de 1,20.

La próxima reunión del BCE será el 26 de abril, aunque no se esperan cambios sustanciales, más bien habrá que esperar a la reunión del mes de junio.

Miren, la clave es que los inversores sepan y asimilen que esto es algo normal, que cualquier medida extraordinaria tiene una vigencia temporal y cuando la realidad lo permite, dichas medidas han de desaparecer, y que esto es debido a que las condiciones económicas han mejorado, por tanto este es el mensaje que hay que transmitir nítidamente, que ahora el catalizador en el que han de apoyarse los mercados no son las medidas del BCE, sino la buena salud de la economía de la zona euro. Se trata, por tanto, de ver el vaso medio lleno y no medio vacío.

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