Tras largas e intensas reuniones, por fin la Unión Europea pudo dar significado de su función y existencia a los detractores. Y es que si en la mayor crisis económica conocida no actuaba por el bien de sus Estados miembros (y por ende de ella misma), no sé cuándo lo haría.

España salió bien parada, no todo lo que quería (500.000 millones de euros a fondo perdido) pero dadas las circunstancias y las reticencias de determinados países (los Frugales), no está mal lo logrado. Recordemos que esos países hasta hace bien poquito no querían saber nada de dar dinero no reembolsable y tampoco estaban por la labor de que se emitiese deuda bajo las siglas de la propia Unión Europea.

Finalmente, habrá 750.000 millones de euros para financiar el proyecto, de los cuales España tendrá 140.000 millones de euros del fondo de recuperación, 72.700 millones de euros serán ayudas a fondo perdido y el resto serán préstamos. Por tanto, España obtendrá 140.000 millones de euros durante los próximos seis años, más del 11% del PIB de nuestro país.

Pero tendremos que hacer ajustes, Europa lleva mucho tiempo avisando de que tenemos una carga fiscal demasiada baja y que hay que subir los impuestos. Un punto en el que siempre nos han insistido es en el tema del IVA de determinados productos y en implementar más medios para que en la recaudación de impuestos no haya tantas fugas.

Así pues, sí, habrá que subir los impuestos y acometer una reforma fiscal y laboral. Seguramente asistamos a un endurecimiento de determinados tramos del IRPF, subidas del IVA de productos que hasta ahora estaban dentro de la categoría de IVA reducido y superreducido, impuestos verdes y medioambientales. Lamentablemente, en muchos casos afectará a la clase media, por no hablar del IVA cuya subida afecta por igual a ricos y pobres. También se verá subida en la gasolina y el gasoil.

Respecto a otras concesiones, en el escenario menos gravoso, las pensiones se revalorizarían menos y los sueldos de los funcionarios públicos se congelarían. Se dificultarían las jubilaciones anticipadas y se incrementaría la edad de jubilación.

¿Qué ocurre si un país que haya recibido las ayudas no cumple? Pues cualquier otro país podrá solicitar un debate político en el seno del Consejo Europeo, pero seguirá siendo la Comisión quien tenga la capacidad de ejecución de ese fondo.

Si trasladamos todo ésto a los mercados, tendríamos que en el corto plazo salen ganando las acciones de aquellas compañías que se beneficiarían ineludiblemente con una posible recuperación económica gracias a las ayudas de Europa, o al menos mitigarían parte del impacto negativo de la crisis. Aquí entrarían de lleno las compañías pertenecientes al sector del turismo y de la industria.

Si ampliamos el horizonte temporal, a medio y largo plazo saldrían también beneficiadas las utilities como Siemens Gamesa, Acciona e Iberdrola, más que nada porque un tercio de las ayudas van a parar a luchar contra el cambio climático. Los bancos también tendrían beneficios porque las ayudas se dirigen a sectores muy dañados y se debería de reducir poco a poco la morosidad, además de que las entidades bancarias tendrían que destinar menos dinero a provisiones.

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