Ismael De La Cruz

Informe especial: se acerca el final

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Analicemos los dos puntos calientes a los que se enfrenta la economía del Viejo Contienente y por ende el resto del mundo.

Por un lado el tema de Grecia. El país celebrá nuevos comicios el 17 de junio tras haber sido incapaces los partidos políticos de llegar a un acuerdo, máxime en la situación que se encuentra el país. Algo realmente irresponsable y cínico en un país poco serio y que se han buscado ellos solito todo lo que les está ocurriendo. Pero no se descarta incluso la celebración de un referendum para que sea el pueblo griego directamente (sin la penosa clase político que tienen) quien decida acerca de seguir o no dentro del euro.

Ayer jueves comenté en Twitter que Grecia tiene que mantener en secreto su decisión de dejar la UE el mayor tiempo posible para evitar que más dinero salga del país, ya que pedir nuevos billetes de dracmas podría demorarse varios meses, lo que animaría a los griegos a aumentar retiradas de euros de los bancos.  El cambio de una moneda a otra se haría con los bancos y cajeros automáticos cerrados y las cuentas bancarias pasarían de euros a dracmas y la deuda soberana cambiaría a la nueva divisa. Es decir, es una realidad fáctica que Grecia ya está fuera del euro, pero a nadie interesa aún decirlo o reconocerlo.

Continúa la fuga de capital de los bancos griegos. Los ciudadanos siguen retirando sus ahorros ante el temor de un corralito financiero (no tan intenso como el de Argentina). Este hecho ahonda más si cabe en la díficil tesitura en la que se encuentra la banca helena, aproximándola al borde de la suspensión de pagos. Tengan en cuenta que sin la ayuda financiera de Europa no podrán recapitalizarse los bancos, con lo que acabarían por ser insolventes debido a los efectos ocasionados por la reestructuración de los bonos griegos. Y este hecho abocaría irremediablemente en la salida del euro y regreso al dracma.

Por otro lado el tema de España. Son muchos frentes los que están abiertos: crisis de la banca española, crisis de confianza, temor por el elevado coste de financiación en las emisiones de deuda pública, incumplimiento de reducción del déficit público en los plazos marcados, tasa de desempleo muy elevada. Pero hay otro punto a añadir, el contagio que conllevaría la salida de Grecia del euro.

Y es que preocupa, y mucho, en el seno de la Unión Europea el riesgo potencial de que España tuviese que ser intervenida, básicamente porque no hay dinero para ello, lo que implicaría la desaparición del euro, así de claro. Tengan en cuenta que ni el MEDE dispone de capital suficiente. De momento, mientras el Banco Central Europeo continúe suministrando liquidez a los bancos no pasaremos a peor situación. De todas formas, el Banco Central Europeo tiene que inyectar liquidez a las entidades de la Eurozona si se confirmara que Grecia abandona la zona euro, principalmente para evitar el contagio al resto de países y ayudar a la refinanciación de la deuda de los bancos de Irlanda, Italia, Portugal y España.

Fíjense que gracias a los préstamos a tres años concedidos por el Banco Central Europeo en los meses de diciembre y de febrero, los bancos lo han invertido en bonos. Una jugada inteligente, puesto que el BCE les financia a un interés del 1% y la inversión en bonos brindaba una rentabilidad del 4-6%.

La morosidad del crédito concedido por los bancos a familias y empresas españolas se encuentra en máximos de los últimos 18 años por segundo mes consecutivo. Un dato demoledor que corrobora la delicada situación de la economía española, amén de que en 2013 el desempleo seguirá subiendo sobrepasando el umbral del 25%.

Se avecina un calendario para el Tesoro de España bastante calentito desde mediados del año hasta el mes de octubre, siendo éste último mes el problemático por el volumen de deuda a colocar, así como el mes de julio. La buena noticia es que no tendrá problemas el Tesoro, puesto que cuenta con liquidez para afrontar los vencimientos que llegarán los próximos meses. En el otro lado de la balanza, Alemania, cuyo rendimientos de sus bonos están en mínimos.

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