Ismael De La Cruz

Reflexiones de un Trader

 

G.trader

 

Ser trader profesional es apasionante. Muchas personas sueñan cada día con ello, albergando la esperanza de que algún día, no muy lejano, se haga realidad. Pero la naturaleza humana tiende a fijarse únicamente en los aspectos positivos de las cosas, los negativos suelen ser obviados, porque el subconsciente no quiere empañar nada en absoluto de un sueño bonito y perecedero.

Me he decidido a escribir este artículo y reflexionar en voz alta acerca de todo lo que implica esta profesión, desde mi experiencia, mis sensaciones, mis impresiones, todo con la mayor objetividad que me sea posible.

Trabajar en lo que a uno le gusta no es trabajar. Es una frase muy manida, escuchada en innumerables ocasiones, pero que encierra parte de verdad, puesto que trabajar se suele asociar a realizar una actividad remunerada únicamente por el concepto económico, no porque nos guste o nos realice como personas y como profesionales.

No tener jefes que sean autoritarios, que abusen de su posición dominante, que carguen en los trabajadores su ira, frustración, incompetencia y presión, es una bendición divina.

No depender de subordinados o de compañeros de trabajo, donde la mezcla del factor personal con el laboral siempre es un cóctel explosivo, ayuda a poder desarrollar nuestro trabajo de una manera más eficiente.

La ausencia de preocupaciones colaterales que puede afectar seriamente a nuestra estabilidad emocional (mala evolución de la economía, del sector donde trabajamos, de la propia empresa a la que pertenecemos, miedo o temor a ser despedido, a ser trasladado de ciudad) es un valor que no tiene precio.

Disponer de la libertad para organizar nuestro trabajo en cuanto a horarios y lugar nos permite ordenar nuestra vida, separar la parte privada y de ocio de la profesional. Podemos trabajar donde deseemos, elegir la ciudad. Conozco compañeros de profesión que se niegan a comprar una vivienda y prefieren vivir de alquiler, cambiando de ciudad cada 1 ò 2 años, sin nada que les ate, solo necesitan un ordenador y conexión a internet.

Conciliar la vida familiar con el trabajo es uno de los bienes más preciados hoy en día. Por mucho que las leyes cambien, siempre será un problema. Ser trader posibilita el disponer de muchas más horas al día que cualquier otro trabajo para dedicárselas a los hijos, a la esposa, a los amigos, y a nosotros mismos.

Si usted ha leído hasta aquí, no creo que necesite más argumento para convencerle de lo maravilloso que supone ser trader profesional. Pero antes de que deje volar su imaginación y el cuento de la lechera comience a reproducirse en su mente una y otra vez, permítame que aborde también la parte negativa, o mejor dicho, inconvenientes que se encontrará en su camino.

El concepto pensión pública bórrelo de su cerebro. Sí, tiene la opción de hacerse autónomo y pagar religiosamente su cuota mensual, pero todos sabemos como está actualmente en España esta situación y qué cantidad se recibe el día de mañana. Es preferible crearnos nuestra pensión privada para el día de mañana, alternativas no faltan (planes de pensiones, fondos de inversión, Pías, PPAs, seguros de ahorro, hipoteca inversa, Unit Linked).

Más vale que cuente usted con un capital en su cuenta bancaria, ya que las entidades financieras no le concederán un crédito hipotecario para comprar una vivienda, ni un crédito de consumo para adquirir un coche. Pero ya no solo hablamos de una hipoteca, que es un gasto elevado, sino que cuestiones tan básicas y cotidianas como comprar una lavadora, frigorífico, ordenador, televisión, sofá, mueble, etc, los establecimientos donde los adquiera no le permitirán fraccionar el pago en cómodas cuotas mensuales, tendrá que abonarlo íntegramente desde el principio.

¿Solución? Pida a su banco una tarjeta de crédito, de esa manera podrá pagar las cosas de cierto coste económico con dicha tarjeta, pudiendo usted elegir cuánto dinero abonar cada mes.

Ser trader implica conocerse a sí mismo mejor que nadie, la soledad que embarga esta profesión supone un duro reto psicológico al que hay que estar muy bien preparado. A diferencia del resto de trabajos, usted aquí no tendrá compañeros, las relaciones sociales no surgirán, no conocerá a nuevas personas. Así pues, mantenga fielmente a sus amistades de siempre.

Ha de saber que en esta profesión, si no es usted un buen profesional, puede y de hecho, perderá dinero. Un funcionario no pierde dinero, un empleado en una empresa no pierde dinero. Yo asemejo el trabajo de trader al de un autónomo (que también puede perder dinero), aunque con ventajas infinitamente mayores a nuestro favor.

¿Por qué digo que un trader tiene muchas más ventajas que un autónomo? Bien, pongamos como ejemplo de autónomo aquél que abre un negocio de cara al público (una tienda, una peluquería, una cafetería, etc). Ha de pagar un alquiler mensual por el local (el trader opera en casa si quiere, se lo ahorra), ha de pagar varios impuestos (el trader paga IRPF), ha de contratar a alguien, con lo que supone pagar nóminas y seguridad social (el trader se ahorra todo eso), depende de que la economía vaya bien, ya que en caso contrario el consumo se reduce y los ingresos también (al trader la economía no le afecta, puede operar al alza o a la baja en los mercados), puede tener la mala suerte de que la competencia le afecte, por ejemplo que cerca de su establecimiento abra otro autónomo que se dedique al mismo sector (el trader no tiene problemas en éste sentido), por muy buen profesional que sea el autónomo, no depende de él ganar dinero, ya que depende de los clientes (el trader solo depende de sí mismo, si es bueno ganará un buen dinero, sus “clientes” son todas las señales que cada día tiene para operar, nunca le faltarán clientes).

Como pueden ver, es la profesión más justa del mundo, ya que aquí no existen “enchufes ni padrinos”. El que es bueno ganará y el que es malo perderá, y todo ello dependerá única y exclusivamente de cada trader.

Querido lector, es usted quien decide si quiere emprender el camino.

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