Ismael De La Cruz

Referendum: la verdad, las consecuencias

Me gustaría tratar un tema crucial, el referendum popular que Grecia va a plantear en las próximas semanas con el fin de que los ciudadanos griegos se decanten y manifiesten libremente acerca de si aceptan o no el plan de rescate de su propio país que se aprobó en la Cumbre Europea.

Miren, cuando existe una crisis económica del calado de la actual, lo peor sin duda que puede ocurrir y que agravava la coyuntura son las dudas, la falta de unanimidad, la falta de tener una hoja de ruta clara con pleno consenso y que se aplique con rigor, con mano dura. Así pues, se puede definir con una sola palabra lo peor que necesitamos ahora mismo: incertidumbre.

Y es precisamente ello, incertidumbre, lo que ha provocado el anuncio del referendum griego. Porque el Gobierno está desesperado. Esto obedece a una maniobra que podría haber firmado el mismo Maquiavelo. El Gobierno heleno se escuda en que los ciudadanos han de participar porque son parte involucrada y de esta manera se gana el fervor popular, que buena falta necesita.

Pero no nos engañemos. Es una maniobra que persigue deleger la responsabilidad y posibles futuras consecuencias. Una aceptación, un sí por parte del pueblo griego implicaría que luego no se puede culpar al Gobierno ni a los políticos. La soberanía reside en el pueblo, sí, pero para lo bueno y para lo malo.

Pues bien, debido a esta incertidumbre, los mercados bursátiles se han desplomado, la renta variable y el euro. Si ya de por sí estábamos dentro de una estructura técnica bajista y como llevo advirtiendo desde la pasada semana, el rebote solo fue una reacción especulativa que en modo alguno implicaría un suelo o un giro de la tendencia, cualquier nueva incertidumbre iba a ser recogida por el mercado de muy mala manera.

Imaginemos que la respuesta de los griegos es un no. ¿Qué ocurriría entonces? Lo primero de todo es que Grecia quebraría oficialmente y no tendría acceso a los mercados para pedir dinero. Lo segundo es que Grecia saldría del euro (aunque no descartaría alguna argucia técnica para incluso evitarlo).

Salir del euro implica adoptar otra divisa, cuyo valor, como es lógico, se hundiría enseguida. Se formaría un corralito porque todo el mundo querría sacar su dinero del país, evitándolo el Gobierno. Por tanto, se enfrentarían a una devaluación de su divisa, una devaluación tremenda.

De momento, Merkel y Sarkozy tienen para mañana programada una reunión de urgencia con el FMI y con el Gobierno griego para tratar de presionar a Papandreu que reconsidere el referendum y lo anule.

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