Ismael De La Cruz

Recesión económica y 3 indicadores gráficos para saber cuándo se aproxima

Se entiende por recesión económica el hecho de que decaiga la actividad económica de un país durante un determinado periodo de tiempo, digamos que oficialmente sería cuando el producto interior bruto (PIB) cae durante dos trimestres consecutivos (si es muy intensa y prolongada en el tiempo se denomina depresión económica). Los años anteriores a una recesión suelen ser años de bonanza económica.

Como consecuencia de una recesión, la actividad económica se contrae, el consumo, la producción de bienes-servicios y la inversión se reducen, mientras que se incrementa el desempleo. Más efectos serían que la inflación, tiende a descender, más que nada porque si el consumo cae es lo normal que debiéramos de esperar. Incluso a veces se produce deflación y si durante la recesión se produce una alta inflación tendremos estanflación.

Durante una recesión económica se incrementa el desempleo pero apenas bajan los salarios. John Maynard Keynes afirmó que los precios rígidos provocados por los salarios rígidos eran los responsables de las recesiones y desarrolló un modelo que tuvo una gran influencia económica, modelo que se centra en los inventarios de bienes que las empresas han producido pero que no han vendido todavía. En realidad, Keynes no creó su modelo para explicar que las economías con precios rígidos alcanzaban un equilibrio estable, sino para enseñar qué pueden hacer los Gobiernos para salir de una recesión.

Les comento a continuación algunos conceptos que hay que tener claros para entender todo ésto de la recesión económica:

A) Producto interior bruto (PIB): mide la cantidad total de bienes y servicios que se producen en un país en un periodo de tiempo determinado. Lo ideal es tener un PIB alto, ya que ello implica que se están llevando a cabo muchas transacciones económicas cuya final es proporcionar a las personas bienes y servicios. Hay que tener en cuenta que en el PIB sólo se tienen en cuenta las transacciones que implican dinero, por lo que quedan excluidas otras actividades no remuneradas (cuidar a los niños en casa, cuidad a los mayores en casa) que son importantes y útiles para una sociedad.

Conviene tener en cuenta que no todas las transacciones sirven para el cálculo del PIB. aparte de aquellas en las que no medie dinero, tenemos otras. Y esto es porque El PIB mide el valor de lo que se produce en un periodo de tiempo y la mayoría de transacciones que se producen intercambian el derecho de propiedad de cosas producidas hace tiempo. Por ejemplo, una casa que se construyó hace 20 años y que se vende no contará en el PIB de este año, ya que en ese PIB sólo se incluyen las ventas de casas recién construidas.

Los bienes producidos se contabilizan como parte del PIB en cuanto se producen, incluso antes de que se vendan. Por ejemplo, se termina una casa cuyo valor de mercado son 300.000 euros y pasa a formar parte del PIB aunque se tarde meses en vender. Si se terminó de hacer el 29 de diciembre de 2015, sumó 300.000 euros al PIB de ese año, si la casa se vende el 15 de abril de 2016, no se contará en el PIB de 2016, ya que no se permite la doble contabilización.

Así pues, un PIB elevado sólo significa que se están produciendo muchas cosas y que se están poniendo en el inventario, no significa necesariamente que las empresas estén vendiendo mucho ese año. Es más, podemos tener un PIB elevado y que la economía esté cerca de entrar en recesión porque los inventarios se están acumulando y los empresarios van a empezar a disminuir la producción para ajustarlos a los niveles óptimos. Es por ello que para analizar la economía de un país, se suele mirar más a los niveles de inventario que al PIB.

Incluso fíjense que un PIB que esté aumentando puede ser por cosas muy negativas. Por ejemplo, si un huracán destruye parte de una ciudad, a medida que se llevan a cabo las obras de reconstrucción el PIB se incrementará, ya que se producen muchas cosas para arreglar la ciudad devastada.

B) Inflación: subida continuada de los precios de los bienes y servicios que consumimos, y está directamente relacionada con la actividad económica, de tal manera que en una época de fuerte crecimiento las empresas tienen capacidad de subir los precios (aumentan sus márgenes) y los consumidores pagamos esta subida por la propia inercia del momento (expectativas de una buena situación laboral).

Una inflación elevada es una lacra para cualquier economía, ya que supone un encarecimiento general del coste de la vida. Durante la crisis económica mundial nos hemos acostumbrado a convivir con una tasa inflacionista por debajo de lo habitual.

El continuo encarecimiento de las materias materias primas y sobre todo del petróleo debido a los conflictos sociales vividos en varios países productores de crudo, son las principales causas de que los niveles de inflación puedan ser elevados.

C) Deflación: consiste en la bajada de los precios de los bienes y servicios, es considerada como el cáncer de la economía ya que sus efectos son devastadores.

Es la caída de los precios en el conjunto de la economía que se prolonga durante varios períodos (al menos dos trimestres). Por lo tanto, se excluyen las caídas de precios en sectores concretos o que se produzcan de forma puntual.

Por tanto, se produce cuando la oferta de bienes y servicios en una economía es superior a la demanda: el sector empresarial se ve obligado a reducir los precios para poder vender la producción y no verse obligado a acumular stocks.

D) Estanflación

Pero echemos un vistazo a una serie de índices que realmente son los más idóneos para saber en qué punto nos encontramos en estos momentos.

1) Los índices de Tendencia Económica e Ímpetu (ETI y EMI, respectivamente) permanecen muy por encima de sus respectivas zonas de peligro (50% para ETI y 0% para EMI).

Si los índices caen por debajo de esos puntos de inflexión, marcarán señales de advertencia de que el riesgo de recesión es elevado y de que ha empezado o está cerca una nueva desaceleración.

Gráfico: ST Louis FED

En el siguiente gráfico pueden ver de manera más clara el bajo riesgo que tenemos de recesión en USA en estos momentos.

Gráfico: ST Louis FED

2) Respecto al índice SKEW hay que decir que la lectura no es tan positiva, ya que históricamente se ha mantenido en torno a 115 pero el viernes 14 de septiembre cerró en 151.6 y hace poco llegó a 160. Cuanto mayor sea este índice, mayor es la expectativa del mercado de que ocurra un evento negativo. Aquí tienen el gráfico del índice SKEW en lo que llevamos de año. Es ascendente, lo que implica que en teoría las probabilidades de un evento negativo aumentan.

El índice SKEW, publicado por el CBOE mide cómo los operadores valoran la probabilidad de que el S&P 500 obtenga una rentabilidad más negativa de lo habitual. La idea es que cuanto mayor sea este índice, mayor será la expectativa del mercado de que ocurra un suceso negativo.

La importancia de este indicador radica en la asimetría negativa del S&P 500. Por tanto, al medir el riesgo del S&P 500 hay que tener en cuenta lo anterior, pero implica que índices como el VIX (volatilidad) no son completos respecto a cómo valora el mercado los riesgos del S&P 500.

3) Un informe del Banco de la Reserva Federal de San Francisco refleja que cada recesión estadounidense en los últimos 60 años estuvo precedida por una curva de rendimiento invertida. Eso sí, el entorno actual es algo especial y diferente. De hecho, algunos miembros de la Reserva Federal creen que esta vez sería diferente.

Gráfico: ST Louis FED

Recordemos que una curva de rendimiento invertida se produce cuando los rendimientos de los bonos de corta duración superan a los de largo duración, o cuando los de larga duración caen por debajo de los rendimientos de corto plazo. El algo atípico, ya que lo normal es que el bono ofrezca un rendimiento mayor que compense el riesgo de duración en relación con las previsiones económicas para el país en cuestión.

El lado positivo es que una recesión no ocurre de manera inmediata tras una curva invertida, de media han de pasar 19 meses. Además, el rendimiento medio del índice S&P 500 desde la fecha de la inversión de la curva hasta la recesión fue del 12.7%.

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