Como todos ustedes saben, cada país emite su propia deuda, para entendernos, sus propios bonos. Con los coronabonos lo que se busca es que sea la eurozona la que emita un único bono, digamos que de forma conjunta entre los países miembros. La ventaja de ésto es que los riesgos se «comparten». Por tanto, los coronabonos son títulos de deuda europea mutualizada que se destinarían para financiar la economía europea tras el estropicio que la pandemia del coronavirus está ocasionando y sobre todo ocasionará.

Pero no está resultando nada sencilla la tarea, básicamente por la oposición de Alemania, que en definitiva es quien corta el bacalo en la región. ¿Y por qué? Porque se teme y se ve venir que al final terminaría pagando «la fiesta» a los países del sur. De todas maneras no es la primera vez que los alemanes se oponen a una medida de este tipo, con la crisis del euro se opuso frontalmente a la emisión conjunta de deuda.

¿Hay alguna otra alternativa si no salen finalmente los coronabonos? Sí, lo que apoya Alemania y los Países Bajos, acudir al fondo europeo de rescates, el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el cual podría conceder créditos urgentes a los países pasen por mayores dificultades. a día de hoy, la capacidad de préstamo disponible ronda los 410.000 millones de euros.

El MEDE tiene capacidad para emitir deuda en los mercados a medio y largo plazo, con un vencimientos de hasta 30 años. Se creó en el 2010 cuando el euro tuvo que lidiar con ataques especulativos, pero no fue hasta dos años después, en 2012.

Como es lógico, las ayudas del MEDE no salen gratis, los países que lo soliciten formalmente están obligados a cumplir una serie de condicionamientos y ser supervisados por el famoso tridente (Banco Central Europeo,, Comisión Europea y Fondo Monetario internacional). De todas maneras, dada la actual coyuntura internacional, probablemente se suavicen o flexibilicen los criterios y los requisitos.

Mientras, el Banco Central Europeo tiene que estar muy atento para evitar que las primas de riesgo se disparen. El Bund tiene una relación directa con la prima de riesgo, que es el diferencial entre los bonos alemanes y los bonos de un país. Para entendernos mejor, es el sobreprecio que exigen los inversores por comprar la deuda de un país frente a la deuda alemana, cuyo precio es el que se utiliza principalmente como referencia al ser considerada como la más segura y menos proclive a experimentar demasiada volatilidad. La cuestión es que a menor riesgo, menor rentabilidad, por lo que los inversores aceptan obtener menos intereses (y por tanto menor rentabilidad) cuando adquieren bonos alemanes en el mercado secundario.

Hubo una época en que los inversores exigían a los bonos españoles y a los bonos alemanes casi el mismo interés. Es más, incluso llegamos a tener una prima de riesgo negativa (el 25 de noviembre del 2004 era -5,9 puntos). Claro, eran otros tiempos, a raíz de la crisis económica que comenzó en el 2008 la cosa cambió radicalmente, culminando en un techo de 638 puntos el 24 de julio del 2012.

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