Veamos el escenario del yen japonés, qué es lo que seguramente hará el Banco de Japón en cuanto a su  política monetaria y consecuencias de todo ello.

El pasado mes de enero les comenté que el Banco de Japón ha comprado bonos con la intención de que caigan los costes de endeudamiento de corto plazo. La idea es que así se estimularía a las empresas y a las familias para endeudarse, estimulando la actividad económica. En realidad, el programa de compra de bonos lo que ha originado es que los costes de endeudamiento de largo plazo se aproximen a los costes de endeudamiento de corto plazo (aplanamiento de la curva de rendimiento). Claro, el riesgo es la posible incidencia negativa que podría tener sobre la actividad económica.

También les indiqué el rumor que circulaba por Wall Street acerca de que desde el próximo mes de abril podríamos asistir a una disminución de la cuantía del programa QE (tapering).

Mi opinión no ha variado al respecto, considero que el Banco de Japón mantendrá en vigor el tiempo que sea necesario su política de alivio cuantitativo y cualitativo con el objetivo de alcanzar la meta de estabilidad de precios del 2%. Lo que sí añadiría es que atendiendo a las últimas referencias macro, el BoJ seguramente deje de plantearse la posibilidad de implementar más medidas monetarias. Esto no es que vaya a tener una incidencia relevante en el devenir del yen, sino que la entidad, que busca que su divisa no se fortalezca demasiado, piensa que con las medidas actuales puede ser suficiente.

En el cambio dólar/yen (usd/jpy) venía exponiendo desde hace meses en Premium que cuando bajase a los 100 puntos el Banco de Japón intervendría (aunque lo negasen públicamente) y harían que no cayese más. Finalmente el escenario se cumplió, el precio llegó a los 100 puntos en junio, julio, agosto y septiembre, rebotando siempre al alza y no cayendo más. Este nivel sigue vigente, de manera que si regresase podría ser una nueva opción de compra.

El objetivo que les indiqué a primeros de año de los 120 puntos como primera meta para el 2017 sigue vigente. El yen se mantendrá como divisa media (ni fuerte ni débil) pero el dólar se fortalecerá con las sucesivas alzas de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal, en principio al menos dos movimientos este año. Este es el escenario en condiciones normales.

Técnicamente hablando, desde el suelo formado en la zona base de los 100 puntos, la tendencia pasó a ser alcista. Se observa la posible formación de un patrón bandera, un patrón de continuación de la tendencia que suele aparecer tras un movimiento o impulso fuerte del precio, momento en el que se toma un pequeño descanso antes de reanudar y proseguir su dirección. En realidad, este tipo de patrón no aparece en la recta final de una tendencia, sino en medio de la misma, ya que lo que hace es confirmar su vigencia.

De todas formas, para que se dé por culminado el patrón habría que exigir aún dos requisitos:

  • Que el precio no baje más allá de 110. No es imprescindible, pero sí al menos aconsejable.
  • Que el precio rompa por arriba la zona de 118, 25 puntos.

Para calcular el primer objetivo del impulso al alza, se coge la altura del mástil y se proyecta hacia arriba desde la zona en que el precio rompe el rectángulo.

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