Biden ha ganado las elecciones y será el Presidente 46 en la historia de Estados Unidos, aunque no tomará posesión del cargo hasta el 20 de enero y contando con las impugnaciones que Trump llevará adelante ante la justicia. Qué podemos esperar de los mercados tras la victoria de Biden, esa es la pregunta y la preocupación ahora mismo de los inversores.

Es significativo que el índice S&P500 desde el año 2.000, si llegaba alcista a las elecciones, presentaba continuidad de subidas en los meses de noviembre y diciembre. En ésta ocasión también ha sido así. Es más, los primeros años de los presidentes también suelen ser favorables, la prueba es que desde el año 1.986 la subida media es de un 18,5%.

También hay un elemento fundamental e imprescindible en toda ésta historia, la acción de la Fed insuflando liquidez y manteniendo muy bajos los tipos de interés. Este escenario no va a cambiar y se va a mantener vigente, otra buena noticia a favor de la renta variable. Y sí, el Gobierno sacará adelante un fuerte paquete de estímulo fiscal, aunque si el Congreso finalmente está dividido la cuantía de dicho estímulo será algo menor de la que querían los demócratas.

Hasta aquí las cosas favorables que se abren camino desde ahora. La negativa es doble:

– El incremento de los contagios por coronavirus en Estados Unidos (nuevos máximos) y en el mundo. Nuevos cierres totales o parciales darían de nuevo al traste con la recuperación de la economía.

– La prometida subida de impuestos de Biden a las compañías. Fíjense si es importante éste punto que basta comparar lo que sucedió cuando Trump hizo lo contrario con su fuerte rebaja de tributos, y es que los beneficios de las compañías del S&P500 se incrementaron un 19,95% en 3 trimestres seguidos. La verdad es que con un Congreso dividido habrá que ver finalmente la cuantía de dicha subida de impuesto y si realmente suben del 21% al 28%. Y no sólo eso, también entre sus promesas está el subir el salario mínimo y el impuesto a las ganancias de capital.

Pero la realidad es que la renta variable ha permanecido impasible, no es que se haya atemorizado bastante ante la incertidumbre del resultados de las elecciones, digamos que esperaban y confiaban en un poder dividido que a la postre históricamente hablando ha supuesto el mejor comportamiento para la Bolsa norteamericana. El S&P 500 subió +7,3% durante la semana (durante 4 jornadas se alzó cada día con una subida de más de un 1%, hecho sólo visto en otras 3 ocasiones a lo largo de la historia) y el Nasdaq 100 +9,4%.

Todavía no han abierto ni los mercados europeos ni los de Estados Unidos, pero sí otros y ya podemos ver algunas reacciones a la victoria de Biden. Por ejemplo, la Bolsa de Israel subió a máximos de 2 meses y la Bolsa de Oriente Medio también, la Bolsa de Dubai disfruta su mayor subida de 3 días desde hace varios meses. ¿Por qué? Pues porque creen que con Biden los conflictos y tensiones con EE.UU aminorarán (sí, es cierto que Biden podía ser un problema por su defensa acérrima de la energía limpia, pero todo depende cómo quieran verlo los inversores, vaso medio lleno o vaso medio vacío).

También los mercados emergentes se verán favorecidos al seguir el dólar débil con Biden (con Trump también hubiera seguido débil, pero seguramente con el demócrata un poquito más)

En lo referente a la renta fija, los bonos del Tesoro de EE.UU han ganado un +8,4% en lo que va de año y eso los deja en el camino para el mejor año desde que en 2011 ganaran un +9.8%. Es probable que el mercado registre ganancias anuales sólidas incluso si los rendimientos a 10 años suben, dado que terminaron en 2019 en 1,92%.

Las elecciones en Estados Unidos abrieron una pequeña brecha entre las compañías de cannabis canadienses y estadounidenses la semana pasada. Nueva Jersey, Arizona, Dakota del Sur y Montana votaron la semana pasada a favor de legalizarla mientras que Misisipí y Dakota del Sur permitirán la marihuana medicinal. Esto pone a unos 21 millones más de estadounidenses al alcance de los productos de cannabis, más de la mitad de la población total de Canadá, que es de 38 millones. Éste es un sector que está en auge sin duda alguna, pero no exento de volatilidad y sólo apto para inversores no sólo muy agresivos sino también muy ágiles y rápidos para adaptar sus carteras en cada momento.

Pero si hay un mercado que va a acusar para mal la victoria de Biden, aparte del rublo ruso, es la lira turca, que de hecho éste año es la peor moneda emergente. Para empezar tenemos el problema de que el presidente Erdogan despidió al gobernador Uysal y el nuevo en el cargo no va a poder impedir la sangría de la moneda turca. Pero hay más, la inflación es demasiado elevada así como el déficit de cuenta corriente y la victoria de Biden tampoco es que ayude precisamente, puesto que las relaciones entre EE.UU y Turquía seguirán tensas y Turquía tendrá que hacer frente a potenciales sanciones  por la adquisición de un sistema de misiles ruso. Así las cosas, la lira pierde en el año un -30% frente al dólar y no tiene visos de cambiar sustancialmente el escenario actual, ni mucho menos.

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