Vamos a ver qué sectores suelen salir ganando con una victoria demócratas y cuáles con los republicanos. Y también una profunda relación entre la Bolsa norteamericana y quién está en la Casa Blanca.

Se acercan las elecciones presidenciales que se celebrarán Estados Unidos el próximo 3 de noviembre. Trump ha perdido apoyo y popularidad si atendemos a las encuestas. Ha pasado de poder presumir que bajo su mandato el país tuvo una tasa de desempleo históricamente muy baja, la racha más larga de expansión económica, la mayor rebaja de impuestos de la historia y las Bolsas marcando continuos máximos históricos, a sufrir varios contratiempos, tales como la gestión de la pandemia del coronavirus y los conflictos y revueltas raciales en las calles, por no hablar de la escalada de las tensiones con el gigante asiático. Es verdad que ésta última cuestión para algunos es favorable, porque aprueban que Trump se muestre duro y tajante con China, pero para otros supone añadir más leña al fuego y poner en riesgo un acuerdo comercial en un momento que no sería precisamente el idóneo dada la magnitud de la crisis económica mundial.

Y es que las últimas encuestas dicen que el demócrata biden sería el favorito para ocupar la Casa Blanca, le dan un 60% de probabilidades. Es más, los sondeos apuntan no sólo que sería Presidente, sino que los demócratas también obtendrían la mayoría del Congreso y darían un golpe de efecto en el Senado. Vamos, que de cumplirse los presagios, los demócratas obtendrían una rotunda victoria. Es decir, los demócratas mantendrían su mayoría en la Cámara de Representantes (ahora tienen 223 escaños y se requieren 218 para tener el control de la misma). Respecto al Senado, los republicanos tienen hoy 53 escaños y los demócratas 47 (la mayoría simple se tendría con 51). Pero es que los republicanos podrían perder escaños que se daban por «seguros» (Iowa, Georgia y Montana). Así pues, no se puede descartar que los demócratas controlen todo: Casa Blanca, Congreso y Senado.

Y otro dato más, la valoración de la gestión de Trump se sitúa en el 40% de aprobados y el 56% la califican de mala o muy mala. Si comparamos las valoraciones de otros Presidentes tras 1.254 días en el poder, tenemos que los únicos con menos nivel de aprobados que Trump fueron George H.W. Bush 35,3%, y Jimmy Carter con 33,2%, y ambos perdieron la reelección.

En ese escenario, Biden traería más impuestos, un incremento de los costes laborales y un mayor gasto público. Sólo para poner algún ejemplo, podríamos asistir a subidas de impuestos a las empresas y grandes patrimonios (del 21% al 28%), subida del salario mínimo (de 7,5 a 15 dólares por hora) y apoyar con 1,7 billones de dólares los programas para infraestructuras y las renovables.

Si los demócratas finalmente se hicieran con el control de todo, podría haber preocupación en el sector bancario por los posibles cambios en la regulación de los servicios financieros, así como cambios en materia fiscal, medioambiental, salud. El sector farmacéutico podría verse perjudicado por el objetivo de biden de controlar los precios. Y respecto al tema antimonopolio, habrá grandes compañías que estarán muy atentas a lo que suceda (como es el caso de Amazon, Google, Facebook, etc). Respecto al sector salud, con Trump no le ha ido nada mal. En el primer gráfico podemos ver la comparativa del rendimiento del sector en comparación con el S&P500 desde la elección de Trump el 8 de noviembre de 2016.

En el segundo gráfico tenemos la comparativa de rendimiento del sector frente al S&P500 desde que Trump asumió el cargo el 20 de enero de 2017.

Básicamente serían cinco compañías cotizadas las que habría que vigilar: UnitedHealth Group, CVS Health, Anthem, Cigna, Humana, Centene.

¿Y los mercados? Con los siguientes datos podremos aclarar un poco más el tema:

– No sería la primera vez que los demócratas controlan el tridente (Casa Blanca, Congreso y Senado), ya sucedió 5 veces desde la Segunda Guerra Mundial, concretamente los años 1948, 1960, 1976, 1992 y 2008. En 3 de esas 5 ocasiones el S&P 500 cayó de media -2,4% tras conocerse el resultado electoral. Sin embargo, durante el mes siguiente (diciembre) subió de media +3,1% y el año siguiente +10,4%.

– Desde el año 1950, el S&P 500 ha subido en el 83% de los años en los que los demócratas ha controlado el Congreso y el Senado. Solo en 3 años de dominio demócrata en las cámaras el S&P500 cayó (-8,8% en 1962 con Kennedy, -10% en 1966 con Johnson y -7% en 1977 con Carter).

– Históricamente hablando, el S&P500 suele comportarse bien cuando el Capitolio no está en manos de un partido que lo controle, aunque mejor se ha comportado cuando lo controlan los demócratas. Incluso ha habido años con demócratas en los que la subida del S&P500 ha sido espectacular: +26,6% en 1961 con Kennedy, +31,7% en 1980 con Carter, +25,9% en 2009 con Obama.

– De 1930 a 2015 el S&P500 sube un +11% en el primer año con un presidente demócrata, si es un presidente republicano cae un -1%. En el segundo año la diferencia se estrecha y en el último año con un demócrata sube un +10% y con un republicano sube un +1%.

– Desde 1936 a 2007, el S&P500 tiene un mejor rendimiento con un presidente demócrata y los sectores que salen ganando con ellos son biotecnología, industria y salud. Por su parte, los que salen ganando con los republicanos son farmacia y aerolíneas.

Aquí pueden ver la evolución del S&P500 con los diversos Presidentes de Estados Unidos.

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La idea es que Wall Street tiende a subir después de una elección presidencial, sin importar quién gane.

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