Ismael De La Cruz

Qué esperar este año de los principales Bancos Centrales

Con todos los focos de incertidumbre (Brexit, desaceleración de China, Alemania, Italia, zona euro, guerra comercial de Trump, curva invertida en USA, etc) los Bancos Centrales se enfrentan a importantes desafíos. El año pasado la mayoría de los bancos centrales elevaron las tasas de interés y el Banco Central Europeo dejó de comprar activos. Por supuesto, si las economías superan los focos de incertidumbre, es posible que los responsables de las políticas monetarias tengan que volver a plantearse el escenario, pero a día de hoy está de la siguiente manera:

– Reserva Federal (tasa actual 2,5%, se espera 3% a finales de año): la hoja de ruta inicial eran tres subidas de tipos de interés, algo que ya está prácticamente descartado. Como mucho habrá un movimiento o siendo muy optimistas dos. Es poco probable que la FED aumente las tasas antes de junio, a menos que los datos sorprendan al alza.

– Banco Central Europeo: pretende mantener las tasas de interés en mínimos históricos al menos durante el verano de este año. Si bien es cierto que se esperaba un alza a finales de año, los inversores no lo esperan hasta el 2020. Mucho dependerá de cómo la economía de la zona euro enfrente los riesgos del proteccionismo y la volatilidad en los  emergentes. El mandato de Mario Draghi expira en octubre, lo que significa que puede irse sin aumentar las tasas como presidente. La inflación se ha desplomado por el petróleo, lo que representa un riesgo y la economía se ha desacelerado. Esto requieren una cautela política por parte del BCE. 

– Banco de Japón: se enfrenta a una gran prueba en 2019, ya que la inflación cae más allá de su objetivo del 2 por ciento. El desplome repentino de enero en el mercado de divisas, que provocó un fuerte e incómodo fortalecimiento en el yen, subraya la situación complicada del BoJ. Mientras, los estímulos continúan afectando a las ganancias de los bancos comerciales y distorsionan el mercado de bonos. Se espera que el gobernador Kuroda mantenga su configuración actual de la curva de rendimiento al menos hasta finales de 2019, con la tasa a corto plazo en menos 0,1 por ciento y el objetivo de rendimiento de los bonos a 10 años alrededor de cero por ciento. Es probable que las compras de bonos se reduzcan aún más.

– Banco de Inglaterra (tasa actual 0,75%, se espera en 1% a finales de año): las últimas encuestas muestran que la entidad podría subir los tipos de interés este año como mucho una vez, y en tal caso sería en el segundo o tercer trimestre. El gobernador del BoE, Mark Carney, siempre ha manifestado que el Brexit podría mover la política monetaria en cualquier dirección, y que un resultado sin acuerdo podría conducir a aumentos de las tasas en un intento por controlar la inflación. Sea como fuere, El BoE anunciará su próxima decisión sobre tipos de interés el próximo 7 de febrero.

– Banco de Canadá (tasa actual 1,75%, se espera en 2,25% a finales de año): La entidad mantiene su punto de vista de que se necesitarán más aumentos de las tasas de interés además de las cinco alzas en los últimos dos años. Las regiones productoras de petróleo de Canadá se vieron gravemente afectadas por la caída del año pasado en los precios del crudo, lo que llevó al BOC a reducir drásticamente las perspectivas a corto plazo de la economía. El mercado de la vivienda y el gasto del consumidor pueden estar moderándose más de lo esperado y el crecimiento de los salarios se ha suavizado. Esto reduce la urgencia de que el banco central se mantenga por delante de las presiones inflacionarias derivadas de un fuerte crecimiento económico.

– Banco Popular de China: hasta ahora no ha logrado recortar su tasa de referencia, pero se espera que el PBOC alivie aún más la política monetaria en 2019, ya que la economía se enfrenta a una desaceleración cada vez mayor por el conflicto comercial con USA.

– Banco de Turquía: la tasa de inflación finalmente bajó, pero sigue siendo más de cuatro veces el objetivo oficial del cinco por ciento. La combinación de una alta tasa de inflación y una grave desaceleración económica deja al banco central turco en un lugar incómodo. Por un lado, debe mantener una política monetaria estricta para mantener la trayectoria de precios que se espera para este año. Por otro lado, las cifras domésticas para el tercer trimestre de 2018 muestran que la economía podría necesitar algún tipo de estímulo.

– Banco de Australia: es probable que el RBA permanezca al margen durante la primera mitad de este año, pero se pondrá a prueba su paciencia. Tras una pausa de dos meses, su próxima decisión sobre la tasa de interés será en el mes de febrero. Los hogares australianos se encuentran entre los más endeudados del mundo, y al RBA les preocupa que una caída prolongada de la vivienda arrastre el consumo. Aún así, este es un territorio un tanto inexplorado, ya que los precios de la vivienda están cayendo mientras la economía sigue creciendo y la tasa de desempleo es la más baja en casi siete años. Eso ayuda a explicar por qué el RBA recientemente en diciembre reiteró que es probable que el próximo movimiento de tasas sea al alza.

– Banco de Suiza: el presidente Thomas Jordan se ha vuelto más moderado con las perspectivas de inflación, dándole un amplio espacio para mantener la política acomodaticia, pero mantiene su compromiso de intervenir en los mercados de divisas si es necesario. Aunque la economía creció a un ritmo inusualmente fuerte en 2018, el franco también se recuperó frente al euro debido a la inquietud de los inversores por Italia y otras turbulencias políticas.

– Banco de Suecia: terminó el año pasado elevando su tasa de referencia por primera vez en siete años. Con el crecimiento de los precios al consumidor y las expectativas de inflación de forma sólida en el objetivo del 2 por ciento, la mayoría de los miembros de la junta directiva se sintieron lo suficientemente cómodos como para dar el paso. El banco central ahora anticipa que volverá a subir las tasas en la segunda mitad de este año y luego dos veces el año próximo.

– Banco de Noruega: está preparando el siguiente paso para alejarse gradualmente del estímulo monetario, pronosticando un segundo aumento de la tasa de interés nuevamente en marzo. Después de sufrir la peor crisis petrolera en una generación, la economía del mayor exportador de crudo de Europa occidental ahora está creciendo por encima de la tendencia. Se espera que las inversiones petroleras impulsen la economía este año, con el desempleo en el 4 por ciento.

– Banco Nueva Zelanda: hay pocas posibilidades de un cambio en la postura este trimestre. La economía se ha enfriado y la inflación sigue siendo benigna, respaldando que las tasas se mantengan en un mínimo histórico hasta bien entrado el 2020.

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