Fundamentos de una crisis económica

Fundamentos de una crisis económica

 

Esta es una cuestión que a simple vista podría parecer que no tiene mucho sentido, pero nada más lejos de la realidad, tiene todo el sentido del mundo. Vamos a ver por qué y un ejemplo reciente que seguro que les sonará a todos ustedes. La mejor manera de comprenderlo es mediante dos razonamientos:

– Una economía que se encuentre estable mucho tiempo genera confianza y relajación en las personas, y es esto precisamente lo que provoca que los préstamos cada vez sean de mayor riesgo. en una economía estable la deuda va creciendo, se incrementan los precios así como los préstamos de riesgo. Llega un momento en que los precios ya no pueden seguir subiendo más, de manera que comienzan a caer, apareciendo los impagos y la morosidad. Se deja de conceder préstamos, cierran negocios, aumenta el desempleo, se ralentiza el consumo. Final: comienzo de una crisis económica.

– Una economía que se encuentre estable origina una buena dosis de confianza en el futuro, de manera que las inversiones de riesgo comienzan a florecer, provocando la formación de una burbuja en los precios, la cual finalmente terminará por estallar. El proceso tiene 3 etapas. En los primeros años de estabilidad, los precios son razonables y las inversiones de bajo riesgo. Años después, comienzan a subir los precios y a las inversiones de bajo riesgo se le suman inversiones de elevado riesgo. Al final, los precios han subido tanto que da vértigo comprar, reduciéndose la demanda y estallando la burbuja.

Veamos un ejemplo reciente de todo esto de sobra conocido por todos ustedes: en el mercado inmobiliario de los Estados Unidos en los años 70 y 80 la hipoteca modelo digamos que garantizaba o protegía el pago del capital y de los intereses. Pero a finales de los años 90,la buena evolución de la economía había provocado que los precios de las viviendas subiesen con fuerza. Las personas pensaron que los precios seguirían subiendo y que comprar casas era un negocio lucrativo que nadie podía dejar pasar. Así pues, se incrementaron la contratación de hipotecas únicamente de interés.

Esto fue el comienzo, el germen, de la actual crisis económica, puesto que se abrió la veda (confiando en que lo bueno nunca acaba o al menos todavía no) de la concesión de hipotecas a personas cuyos ingresos económicos o ratio de fiabilidad eran cuanto menos muy dudosos (es más, no podían hacer frente ni al pago de los intereses de las hipotecas) y que de no existir un contexto o escenario de plenitud económica, jamás se concederían. Sí, las famosas hipotecas subprime.

La idea era sencilla: mientras la economía vaya bien y el precio de las viviendas siga subiendo, el valor de la propiedad sería superior al valor de la deuda contraída. Por tanto, mientras la demanda continuase y siguiera la gente adquiriendo viviendas, la demanda se mantendría en la cresta de la ola, con lo que el precio mantendría la senda alcista.

Pero llegó el año 2006, la economía norteamericana se detuvo, los ingresos cayeron y la demanda de viviendas comenzó una tendencia bajista. ¿Resultado? Al caer el precio el valor deuda se incrementa, de manera que las deudas de los ciudadanos subían. Comienzan a aparecer los impagos y los embargos.

En el año 2007, el mercado inmobiliario en Estados Unidos colapsó y los bancos se vieron de pronto con unas deudas enormes que tenían que afrontar.Esto produjo que algunas entidades quebrasen (se acordarán en el 2008 de la caída del gigante Lehmann Brothers).

Se ha comentado y debatido mucho acerca de si un Banco Central ha de actuar en casos similares y análogos como prestamista de último recurso para ayudar y rescatar al sistema bancario. Les dejo una reflexión al respecto: ¿esto no sería lanzar un mensaje a los bancos diciendo que pueden asumir todo el riesgo que quieran porque papá está detrás para ayudaros y rescataros si es necesario?

Foto cortesía de Free Photo Bank

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