Lo que hoy es blanco mañana es negro, y viceversa. Es cierto que el ser humano es así, algo inherente a su propia condición, y que cambia radicalmente de idea, opinión o sentimiento en poco tiempo. Unas veces está en lo cierto y otras no. ¿Pero tiene razón ahora?

El pasado mes de marzo, el sentimiento era de gran pesimismo, la economía se iba a hundir en el sentido literal de la palabra. Tres meses después ya se empezaba a hablar de una recuperación en forma de V, un cambio radical de percepción.

¿Pero se está en lo cierto? Como todo en la vida, los extremos nunca son buenos, ni antes se iba a acabar el mundo ni ahora vamos a salir de la crisis con una fuerza inusitada. La mesura ha de imponerse. Pongamos los datos primero en contexto:

– El empleo no agrícola alcanzó un récord en el mes de febrero para luego caer -0,9% en marzo y -13,8% en abril y girarse al alza +2,1% en mayo y +3,6% en junio. Pese a todo ello, ahora mismo se encuentra a un 9,6% del récord, el próximo 7 de agosto conoceremos los datos del mes de julio.

– La producción industrial ya venía de marcar un récord a finales de 2018. Éste año cayó -4,4% en marzo y -12,7% en abril, luego recuperó +1,4% en mayo y +5,4% en junio. Eso sí, todavía se encuentra un 11% por debajo de los niveles del mes de febrero y casi un 12% por debajo del récord de hace dos años.

– Las ventas al por menor venían de caer -7,8% en marzo y -14% en abril. Su recuperación es fuerte, +18,2% en mayo y +6,9% en junio.

¿Qué conclusión sacamos? Pues que hemos asistido a una fuerte caída de la economía y desde hace dos meses estamos en una fase de fuerte recuperación. Hasta aquí algo obvio. Uno de los argumentos que se utiliza para pensar que la recuperación será en forma de V es el dato ya comentado de las ventas al por menor, el cual se suele utilizar mucho para estos menesteres. Atendiendo a ello, se explica el por qué de esa esperada V.

¿Entonces estamos ante la recesión económica más corta de la historia? El récord (contando sólo aquellas después de la guerra) lo ostenta la que hubo en el año 1980 que duró sólo seis meses, de enero a julio. Miren, ésto es muy sencillo, en lo referente a Estados Unidos, si no se vuelve a cerra y paralizar el país, estaríamos ante seguramente la recesión económica más corta de la historia y duraría menos que los seis meses de la de 1980, porque es imposible asistir a datos peores que los obtenidos y sufridos en abril. Pero si los rebrotes del Covid 19 no se frenan y los contagios siguen incrementándose sustancialmente y finalmente se vuelve a cerrar el país, la recesión no plegará y no se batirá el récord de los seis meses.

Personalmente, con las elecciones presidenciales del mes de noviembre y el tremendo daño que causó el cierre a la economía, me cuesta pensar que Estados Unidos diera de nuevo el paso al frente, mucho tiene que empeorar el tema.

Así las cosas, el comercio mundial sigue cayendo y a corto plazo no veremos cambios significativos si nos fijamos en los datos de exportación de junio, aparte que la historia nos ha enseñado que lleva un tiempo considerable ver la recuperación del comercio mundial, como ejemplo tenemos que con la crisis económica de 2008 se tuvo que esperar hasta principios de 2011 para observar niveles previos de la caída.

Por último, decir que el índice de divisas de los países emergentes ha caído en el mes de agosto en 7 de los últimos 10 años todo ello con un incremento de la volatilidad en 8 de esos 10 años y una fuerte caída de la liquidez. Si concretamos más, se puede decir que divisas como el rand sudafricano, la lira turca, la rupia indonesia y la rupia india tienen marcado en el calendario el mes de agosto porque históricamente hablando es sin duda su mes negro del año si atendemos a los datos de los últimos 5 años. Y es que las divisas emergentes acusan agosto porque los volúmenes se reducen bastante. Una idea sería vender (ponerse corto) en el rand sudafricano y en el real brasileño.

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