La semana se ha saldado con subidas. El Ibex 35 logra un 3,44%, el Stoxx 50 un 4,86%, el Dax un 5,82% y el Cac un 3,9%. Las compañías del selectivo español que más subieron fueron Amadeus, IAG y Aena con relavorizaciones del 24,2%, el 12,8% y el 11,4% respectivamente. En el lado opuesto, Bankia -8,42%, Sabadell -7,9% y ACS -6,4% fueron las más castigadas. En Wall Street la semana concluyó con la subida del 3,20% en el S&P 500, del 2,86% del Nasdaq 100 y del 3,29% del Dow Jones. Una subida que por primera vez en varias semanas es inferior a la de las bolsas europeas.

¿Es irreal la fuerte subida de las Bolsas desde el suelo formado el pasado mes de marzo? Estamos ante el tercer rebote más rápido de la historia. La respuesta es que no es realista.

Si nos fijamos en Estados Unidos, hay números que lo dicen todo.

  • El 16,5% de la fuerza laboral está sin empleo (desde que en 1967 se lleva esta serie supone un récord) y no es baladí, porque con otras crisis anteriores la cosa no fue a tanto: en el 73-74 se llegó al 4,9%, en el 81-82 al 4,1%, en el 90-91 al 2,8%, en el 2007-2009 al 4,3%.
  • Las ventas totales de vehículos bajaron a su nivel más bajo desde que hay datos de 1976.
  • Las ventas al por menor bajaron un 17,8%, la mayor caída registrada desde que hay datos de 1992.
  • Las viviendas cayeron un 30% en el último mes, el mayor descenso mensual jamás registrado desde que hay datos de 1959.
  • La producción industrial bajó un 15%, el nivel más bajo registrado desde que hay datos de 1967.
  • La fabricación y el ISM servicios bajaron a sus niveles más bajos desde principios de 2009.

Es por ello que la reacción no se hace esperar: hemos asistido al mayor estímulo económico de la historia de Estados Unidos (y se espera más todavía); la Reserva Federal redujo las tasas de interés a un mínimo histórico de 0-0,25% y bajó la tasa de requerimiento de reserva para los bancos al 0%; se aumentó fuertemente el balance de la Fed (incluye ahora también compras de bonos corporativos y municipales). Así pues, estamos ante la mayor combinación de estímulo de la Fed y del Gobierno que se haya podido ver en la historia de cara a combatir las consecuencias de la dura crisis económica originada por la paralización de la actividad económica y social por culpa de la pandemia del coronavirus.

De momento, los inversores en compañías tecnológicas ven el vaso medio lleno. Basta ver que el Nasdaq 100 es con diferencia el mejor índice de Wall Street superando al Dow Jones y al S&P500 y que sus compañías emblemáticas como Microsoft, Apple, Google, Amazon, Facebook y Netflix están aguantando bien el chaparrón.

Es inevitable que muchos estén algo desconcertados ante la remontada bursátil desde marzo y si los inversores están pecando de demasiado optimismo sin mirar más allá, máxime si atendemos al mensaje que lanzó hace días el presidente de la Fed, Jerome Powell, aludiendo a la gravedad de la situación. Desde luego el fuerte repunte es irreal, ilusorio. El mercado estaba tan preocupado por la situación, y con razón, que esperaba agarrarse y aferrarse a algo. Lo primero fue ver que en muchos países se alcanzó un pico en cuanto al número de infectados y de fallecidos. Lo segundo fue la reacción de la Fed. Pero la realidad es tozuda, la Bolsa está absolutamente anestesiada por los bancos centrales, y no solo Wall Street, también la renta variable europea con el BCE.

¿Demasiado pesimista? Al contrario. Las caídas del PIB previstas para el conjunto del año apuntan a superar el doble dígito en países como Italia, España o Francia. Ahora prevé un derrumbe del PIB este año de entre el 13% y el 14% en estos países, con caídas en el segundo trimestre que superarán el 16% en España e Italia y serán del 15% en Francia y del 14% en Alemania. El mercado está ignorando los resultados del primer y segundo trimestre y poniendo el foco directamente en la segunda mitad del año y en 2021. La afluencia de nuevos negocios sigue cayendo en picado, y un riesgo clave es que la débil demanda se refuerce a sí misma si incita a las empresas a despedir a más trabajadores.

El BCE tiene múltiples escenarios, el más optimista ve un retorno a los niveles anteriores al virus el próximo año y el pronóstico más sombrío sería que no se producirá antes de finales de 2022.

El problema es el riesgo de decepción entre los inversores cuando, llegada la reapertura de los negocios tras el confinamiento, la actividad no regrese ni mucho menos al cien por cien, unido a muchos negocios que habrán tenido que cerrar, a un fuerte incremento del desempleo. Y todo ello con la vista puesta en otoño cuando se espera una segunda oleada del virus y no tendremos vacuna seguramente hasta primeros de 2021.

El sentimiento semanal de los inversores (AAII) queda de la siguiente manera:

  1. Alcistas: 29% (+5,7% respecto pasada semana)
  2. Neutros: 26% (-0,1% respecto pasada semana)
  3. Bajistas: 45% (-5,6% respecto pasada semana)

El fuerte repunte de las acciones desde los mínimos del 23 de marzo con el índice S&P 500 subiendo un 32% en 40 sesiones (un hito sólo superado por el repunte tras el suelo de marzo del 2009) no implica que no haya que tener precaución. Y es que preocupa a los inversores las relaciones entre EE.UU y China, la evolución de los contagios del virus, cuándo habrá una vacuna y los meses de verano que históricamente no suelen ser buenos para la renta variable. La corrección que tuvimos recientemente entra dentro de lo normal, la historia nos muestra que tras una subida tan fuerte suele aparecer una caída de al menos un -10%.

Observando los 10 principales mercados bajistas en el Dow Jones, los repuntes que siguieron a las caídas fueron intensos. Un año después de un mercado bajista, las acciones subieron de media un 44,7%. Y siguen ganando de media un 66,3% en el tercer año. Si nos fijamos en el mayor mercado bajista (10/2007-3/2009) el mercado subió un  63,4% un año después, un 100,6% tres años después, un 153,6% cinco años después y más de un 357% durante todo el mercado alcista de más de 11 años.

La caída de la volatilidad es un claro reflejo de que las medidas de desescalada están animando a los inversores. Tras alcanzar un máximo de 82,69 en marzo, el indicador ha disminuido en más de la mitad. Aun así, el VIX ha promediado 32 en mayo, muy por encima de su nivel medio que es 19.

Alrededor de 3.400 millones de dólares en acciones cambiaron de manos, por debajo del pico de 54.700 millones de dólares en una sola semana de marzo. Para poner esto en una perspectiva más amplia, el comercio en enero nunca tuvo una semana por debajo de 4.900 millones de dólares en acciones.

El tamaño de las oscilaciones diarias de los precios también ha ido aumentando. Aunque todavía está lejos de los días de marzo, cuando las acciones se movían un 5% al día en el mes más volátil que se haya registrado, el S&P 500 osciló un promedio de 1,7% en las últimas cinco sesiones, la mayor cantidad en casi un mes.

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