Ismael De La Cruz

Poniendo las cosas en el contexto adecuado

Una pregunta bastante habitual estos días es la de qué pasaría si finalmente se produce una guerra comercial a nivel global. Un primer efecto sería que las acciones sufrirían y un segundo efecto es que el dólar caería con cierta intensidad. Fíjense que algunos como Amundi Pioneer Asset Management, que gestiona 83.000 millones de dólares, estima que el billete verde caería un 12% a 1,40 frente al euro dentro de dos años. Esto sería así si Trump realmente hace estallar el cotarro con sus socios comerciales como la Unión Europea y China y éstos toman duras represalias.

En ese caso, los inversores seguramente se decantarían por vender el dólar a la vez que buscarían cierta seguridad y tranquilidad en activos refugio, tales como el yen japonés, el franco suizo y el propio euro. De momento, la divisa norteamericana se deprecia un 3% en lo que va de año y el pasado ejercicio se dejó por el camino un 9%, básicamente porque los inversores piensan que el resto de Bancos Centrales continuarán la senda marcada por la FED en lo referente a retirar los estímulo monetarios.

Y es que las apuestas bajistas en el dólar superan las apuestas alcistas en 149,000 contratos, según los últimos datos de la Commodity Futures Trading Commission. También se puede observar este hecho en los flujos de los ETFs.

Respecto a las Bolsas, nos encontramos en un contexto en el que los números de las compañías cotizadas y los fundamentales de la economía son sólidos y estables como para poder absorber una subida de tipos de interés de la Reserva Federal. La confianza de los inversores está bien sustentada en la tasa de desempleo más baja desde el año 2000 y en el sector manufacturero son su mayor expansión en 14 años. Es cierto que preocupa el rendimiento de los bonos a 10 años de USA que si supera el 3% perjudicaría a la renta variable, pero no tendría una incidencia importante en el presente ejercicio. Eso sí, un ciclo con varias subidas de tipos de interés ya podría poner en una situación complicada a los mercados, pero los efectos seguramente se dejarían sentir el próximo año.

Fuente: JP Morgan

JP Morgan publicó una nota en la que comentaba que las probabilidades de una recesión en el 2019 se encontraban a día de hoy en el 18%, pero que en cambio se iba incrementando a medida que pasaba el tiempo, siendo del 52% en los próximos dos años y del 72% en los próximos tres años.

Mientras, las últimas referencias macro de Estados Unidos siguen siendo positivas:

1) La confianza entre los constructores de USA cayó a un mínimo de cuatro meses, pero incluso con este descenso, sigue siendo saludable tras alcanzar un máximo de 18 años el pasado mes de diciembre. Todavía se espera una fuerte demanda de nuevas viviendas, ya que el bajo nivel de desempleo y el crecimiento económico sustentan el poder adquisitivo de los norteamericanos.

2) El sentimiento del consumidor disminuyó levemente mientras se mantenía cerca de su nivel más alto desde el año 2001. El índice está por encima de su promedio de 12 meses (51,6 puntos).

3) Las peticiones semanales de subsidios por desempleo se situaron en 226.000 frente a las 230.00 esperadas por el mercado.

4) El índice manufacturero de la Fed de Filadelfia se sitúa en 22,3 frente al 23 esperado.

5) Goldman Sachs, JPMorgan y Deutsche Bank creen que la tasa de desempleo podría caer por debajo del 3%, Goldman dice que la tasa de desempleo en Estados Unidos podría caer por debajo del 3% por primera vez desde el año 1953.

En Europa, la demanda de venta de acciones ha seguido aumentando este año, el Stoxx 600 está en negativo en lo que va de ejercicio y Eurostoxx 50 peor que Wall Street. España es la zona de la UE donde se ha registrado un mayor aumento de la demanda de cortos, con Siemens Gamesa y Abertis como ejemplos. En el resto del Viejo Continente es el sector de materiales el que tuvo un aumento de la demanda de cortos, siendo el comercio minorista uno de los sectores que ha experimentado la mayor disminución. Bridgewater Associates, la firma de fondos de cobertura más grande del mundo, enumera las apuestas de cortos más destacadas de Europa este año: Deutsche Bank, Allianz, Unilever y Adidas.

El tema es que ni los aranceles de Trump ni el hecho de que la FED suba este año los tipos de interés están afectando a Wall Street, de hecho la pasada semana el Nasdaq volvió a marcar máximos subiendo en el año un 10%, mientras que el S&P gana un 2,7%. En cambio, En Europa, todos los índices, salvo Italia, pierden en año (FTSE -7,22%, Dax -5.26%, Ibex -3.54%, Cac -1.49%; y Euro Stoxx, un 3,22%. Parece que preocupa más en Europa todo lo que sucede en USA que en la propia USA, porque aquí los resultados empresariales de 2017 son los mejores en los últimos diez años (un alza del beneficio por acción del 21% interanual) , la economía va bien, se resolvió la incertidumbre de Gobierno en Alemania y el BCE apoyando.

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2 Respuestas to “Poniendo las cosas en el contexto adecuado”

  1. Jose Carlos 21 marzo 2018 a las 10:23 at 10:23 #

    Hola Ismael, sería interesante que analizaras el incremento del spread entre el LIBOR-OIS en US en estos últimos días. No hay una teoría clara entre los analistas. Gracias.

    • Ismael De La Cruz 21 marzo 2018 a las 12:37 at 12:37 #

      Hola Jose Carlos

      El Libor–OIS o diferencial Libor-OIS es la diferencia entre los tipos LIBOR y el overnight indexed swap (OIS). Este diferencial entre dos tipos está considerado como una medida de la salud del sistema bancario.

      En Estados Unidos, el diferencial Libor–OIS se mantenía generalmente entorno a los 10 puntos. Pero esto cambió cuando el spread saltó hasta una tasa en torno a 50 puntos a comienzos de agosto de 2007 cuando los mercados financieros comenzaron a apreciar la existencia de un entorno de riesgo elevado. En pocos meses, el Banco de Inglaterra se vio obligado a rescatar Northern Rock de la quiebra. El diferencial continuó manteniendo niveles históricamente altos según la crisis financiera iba desplegándose. Cuando los mercados mejoraron, el diferencial cayó de nuevo y hacia octubre de 2009 volvía al nivel de los 10 puntos de nuevo, para volver a subir con fuerza durante los problemas de la crisis de la deuda soberana europea. En diciembre de 2011, el diferencial se situaba en un nivel de 40 puntos.

      Así pues, digamos que el diferencial Libor-OIS representa la diferencia entre una tasa de interés con cierto riesgo de crédito incorporado y una que prácticamente no tiene tales riesgos. Por lo tanto, cuando la brecha se amplía, es una buena señal de que el sector financiero está nervioso.

      Mientras tanto, el spread Libor-OIS se ha más que duplicado desde finales de enero a 55 puntos básicos, un nivel no visto desde el año 2009.

      En mi opinión, es un indicador más con el que trabajar, pero ni mucho menos es la panacea.

      Saludos

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