Ismael De La Cruz

No existe la magia

Vamos a enumerar los errores tradicionales que un trader o un inversor suele cometer:

– Si la sesión es tranquila, se aburre, se impacienta. Acaba por entrar donde no debe (y él lo sabe). La paciencia y disciplina lo es todo. Hay que esperar.

– La cabezonería es algo innato al ser humano. Tiende a no realizar una correcta gestión del riesgo. No coloca stop o bien lo va alejando a medida que se acerca el precio. El stop es sagrado y hay que respetarlo.

– Si sale mal una operación, suele haber 2 tipos de reacción:

* Se quiere entrar enseguida para recuperla. El enfado e impotencia se adueña del inversor. De esta manera se salta su disciplina, e incluso entran más apalancado de lo habitual.

* El miedo y la inseguridad invade al inversor. Cuesta la vida volver a entrar. Pero hay que entender que no se puede acertar el 100% de las operaciones. La clave es que tras saltar un stop, se analiza el por qué y se espera a la siguiente señal.

– Operar acorde al estado de ánimo es demoledor. Si van saliendo bien las operaciones, la euforia nos invade y vamos perdiendo el miedo y con ello la disciplina, nos creemos invencibles. Si van saliendo mal las cosas, el pesimismo nos corroe, nos volvemos más cobardes, siempre vemos algún motivo para no entrar en la siguiente operación.

– Como en cualquier trabajo, se requiere un mínimo de capital o inversión. No se puede pretender operar con poco capital en determinados mercados y activos, así como lograr resultados mágicos. Hay que elegir muy bien qué mercados y activos trabajar. Este es el primer paso. Si esto no se hace bien, da igual todo lo demás.

– El apalancamiento es un arma de doble filo. Si se utiliza correctamente es lo más importante que existe para el inversor. Si se utiliza erróneamente es la ruina del inversor.

– Hay que ser realista. Una cosa son las películas y otra la realidad. En el cine sale el trader operando con un portátil en un barco, rodeado de mujeres bellísimas, una copa de martini en la mano, etc, etc. Todo va en proporción. Para ganar mucho dinero hay que tener mucho dinero para trabajar (a parte de experiencia y conocimientos).

– El trading es una profesión. ¿Conocen ustedes a alguien que ejerza de médico o de abogado en sus ratos libres cuando termina su otro trabajo? Pues no. El trading es de las profesiones más duras y difíciles del mundo (no me refiero en cuanto a esfuerzo físico, sino en cuanto a ser un profesional). Requiere una precisión milimétrica, una frialdad inhumana y una lucha constante cada día contra los poderosos (bancos, fondos inversión, hedge funds) y contra los deminios de uno mismo (miedo, avaricia, inseguridad, impaciencia, enfado). Pero al final, es la profesión más maravillosa y gratificante del mundo.

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