Les voy a explicar por qué los mercados no tardarán en concienciarse de que el coronavirus es un problema mucho menor de lo que se dice en los medios y terminarán por volver a su senda.

Vamos a ver, el coronavirus (ya para empezar el nombre no ayudaba mucho a la calma) no es el ébola ni nada por el estilo, es una simple gripe, y como tal, afecta a personas con defensas bajas (ancianos, niños, personas con otras graves patologías), como la gripe de toda la vida. Lo que ocurre es que al ser una gripe nueva, digamos que nuestro cuerpo no tiene aun memoria vírica.

Se contagia igual que la gripe normal: mediante las manos, la saliva (estornudos), etc. No es necesario utilizar mascarillas, ya que éstas son para evitar contagiar a alguien, es decir, sólo las han de llevar los enfermos. Por eso los cirujanos al operar llevan mascarillas, para no pegar al paciente en el quirófano nada.

La recuperación de esta gripe es como la gripe habitual, en casa y cuestión de tiempo y paciencia (un dato, en Italia, buena parte de los infectados están recuperándose en sus domicilios). Se aísla a los enfermos porque la tasa de contagio es elevada, sólo eso.

La tasa de mortalidad es muy baja, inferior al 2%, salvo en personas de riesgo (más de 79 años o personas con problemas cardíacos, diabetes, u otra patología grave) en cuyo caso el riesgo es mayor.

Las pautas para evitar contagio son las típicas de la gripe normal: lavarse las manos muy a menudo, evitar en la medida de lo posible saludar dando la mano o besos, no abusar de comer o beber en restaurantes o cafeterías, saber que en lugares con aglomeraciones el riesgo es más elevado (conciertos, partidos de fútbol, celebraciones festivas importantes).

Por tanto, hasta que se disponga de una vacuna (se dijo 18 meses, de maneras que habrá que armarse de paciencia), se trata de evitar el alarmismo y seguir haciendo nuestra vida cotidiana teniendo presente las pautas enumeradas anteriormente, y si aun así presentamos síntomas, acudir al médico.

Desde Oxford Economics consideran que una crisis sanitaria internacional podría bastar para eliminar más de un billón de dólares del producto interno bruto mundial. Ese sería el precio económico por el aumento del ausentismo en el trabajo, la menor productividad, viajes irregulares, la interrupción de las cadenas de suministro y la reducción del comercio y la inversión. Por ahora, los bancos centrales y los gobiernos siguen apostando a que el coronavirus no dañará mucho a la economía mundial, y quizás le permita disfrutar de un rápido repunte una vez que la enfermedad se desvanezca. Pero esa confianza se está poniendo a prueba, el presidente de UBS, Axel Weber, es mucho más pesimista que el FMI y advierte que el crecimiento mundial experimentará una caída masiva del 3,5% al 0,5%.

Bien, dicho ésto, vamos a los mercados. Menos de una semana después de que los mercados globales se encogieran de hombros ante la advertencia de Apple de que el coronavirus estaba causando un mayor impacto en las ventas y la producción de lo que se esperaba, las Bolsas reaccionaron ayer con fuertes caídas. Y es que hasta ahora la preocupación del coronavirus se centraba en que por un tiempo se frenaría el crecimiento chino y que tendría un impacto negativo en la cadena de suministro global. pero ahora se añade un elemento preocupante: Italia, cerca de Milán, que es el centro financiero del país y que está cerca de Alemania y Suiza, que juntos a esa región son realmente el centro de fabricación de Europa.

El Dow Jones comenzó a comerciar en mayo de 1896. Ayer fue el tercer peor día de la historia. Pero eso es en términos de puntos. Si miran el porcentaje de pérdida, es el 254º peor de todos los tiempos.

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En los últimos 11 años, las caídas de más del 2% para el S&P 500 han tendido a ver rebotes saludables, particularmente cuando esa caída diaria ocurre un lunes. Desde marzo de 2009, ha habido 18 caídas de más del 2% los lunes, y el S&P500 ha visto una ganancia media del 1,02% al día siguiente. El gap de apertura del lunes es la decimotercera apertura más bajista para el S&P 500 desde que comenzó a cotizar en 1993.

Otro dato, en las cinco ocasiones en que el S&P500 cayó más del 2% en 2019, la ganancia media en la siguiente sesión fue del 1,4%. El avance en los cinco días siguientes a la caída fue del 2,9%.

Aquí pueden ver las otras 103 veces que el S&P500 ha sufrido una caída como la de ayer ó más (desde 1950) y lo que sucedió después.

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Claro, el problema es que el motivo de la fuerte caída del lunes obedecía a un hecho excepcional, nada habitual, de manera que veremos si en esta ocasión, hoy martes se repite la historia o no.

Por cierto, atentos al tweet de Donald Trump tras el cierre ayer de Wall Street con las fuertes caídas: «el mercado de valores comienza a verse muy bien para mí!» Lo mismo hizo hace 14 meses cuando dijo a los reporteros en la Casa Blanca que había una tremenda oportunidad de comprar acciones. En ese momento, el S&P 500 tuvo una de las mayores recuperaciones de la década de mercado alcista en su siguiente sesión de operaciones.

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