Cuándo aprenderemos

Cuándo aprenderemos

 

Como ya anunciaban las voces más pesimistas (o viendo lo sucedido habría que decir las más realistas), Madrid se queda una vez más sin organizar los Juegos Olímpicos, en este caso en el año 2.020. Parece que no aprendemos, ni siquiera a base de palos, y claro, pasa lo que pasa, que nos toman por el pito del sereno.

Es la tercera ocasión que se aspiraba a este evento, y el tercer varapalo. En esta ocasión, el más fuerte, ya que íbamos más preparados que nunca, y aún así sacamos menos votos que en las anteriores ocasiones, cayendo a la primera de cambio.

Y eso que en esta ocasión no teníamos al señor Alberto de Mónaco haciendo preguntas un tanto maliciosas (como aquella de la seguridad en Madrid con el tema del terrorismo de la banda armada ETA). Resulta cuanto menos curioso que en cambio a nadie le haya preocupado el tema de la radiactividad en el país y los accidentes nucleares en Fukushima.

Lo que sí es cierto es que en 2024 se espera que salga victorioso un país europeo, por ello la lista de aspirantes hará de la carrera olímpica un camino muy complejo, teniendo que lidiar seguramente con ciudades como Roma, París, Berlín.

¿Pero qué hemos hecho mal? Tenemos las mejores las instalaciones deportivas, una magnífica infraestructura de transporte, una tradición deportiva mayúscula, una gran presentación acompañada de una delegación con lo mejor de nuestros deportistas. Pero parece que poco importa esto.

Empieza a notarse la falta de nuestro querido y malogrado Samaranch (descanse en paz), con él teníamos mano y algo de influencia, hecho que se tradujo en que Barcelona pudiese organizar los magníficos Juegos Olímpicos de 1.992, irrepetibles en muchos aspectos.

Miren, los tiempos cambian, las cosas evolucionan, pero otras siguen funcionando como siempre, y mientras no nos demos cuenta de ello seguiremos errando una y otra vez.

Es un secreto a voces, pero esto funciona así: se hacen favores a los delegados. El señor Lama lo explicó muy bien el sábado. Pongamos el ejemplo de Namibia (es solo un ejemplo ficticio). Pues nuestra Federación de fútbol llega a un acuerdo con ese país y les suministra unas equipaciones de fútbol (ropa y botas), incluso una escuela de fútbol para los niños. Ya se tiene ganado el voto de esta delegación.

Sí, suena feo todo esto, pero es así como funciona. Todo se mueve por intereses personales. Aquí no prima si el proyecto es realista y es bueno, sino lo que tú puedes hacer por mí.

Insisto, mientras no asumamos cómo funcionan las cosas, no lograremos nada de nada.

Foto cortesía de Free Photo Bank

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