El Ibex 35 volvió a hundirse el lunes, otro lunes negro, siendo ésta vez el farolillo rojo en Europa al caer un -7,88% a niveles mínimos del verano de 2012 (el Dax germano se dejó un -5,31%, el Cac francés un -5,75%, el mib italiano un -6,10% y el FTS británico un -4%). En Wall Street, el S&P500 cayó un -12%, el Dow Jones un -13% y el Nasdaq un -12,30%. Eso sí, se volvió a activar el mecanismo de defensa circuit breakeros por tercera vez en sólo seis días.

El oro, que tiende a ser un activo refugio para los inversores en tiempos de tumultuosos, lleva una caída de -13% en una semana. ¿Y por qué? La respuesta coherente sería porque los inversores, ante tales desplomes de las Bolsas, han preferido vender sus compras de oros que tenían como cobertura a la renta variable y de ésta manera, aunque pierden por sus acciones de compañías, al menos ganan por la venta del oro, logrando compensar en parte esta sangría. Y es precisamente ese elevado volumen de ventas de oro lo que ha motivado la caída de su cotización. Pero también hay un segundo motivo más profundo y que pasa más desapercibido para los inversores, concretamente que la caída libre del precio del barril de petróleo supone decir adió a la inflación.

El caso es que algo que tradicionalmente servía a los mercados como red de seguridad en tiempos duros, ésta vez no es así. Me refiero a las intervenciones de los Bancos Centrales. En ésta ocasión, ni siquiera las continuas rebajas de tipos de interés, las compras de bonos, la acción coordinada entre entidades y el asegurar liquidez a empresas está sirviendo para calmar las aguas.

Hay un dato estremecedor con el S&P500. Lo que ha vivido éstos tres últimos días tan sólo se ha visto a lo largo de la extensa historia en una única ocasión, durante la Gran Depresión, cuando cayó un -13% el lunes 28 de octubre de 1929, caer otro -10% el día siguiente y subir un +13% el miércoles. Es decir, para recordar movimientos de tal intensidad en el S&P500 durante tres días seguidos hay que retroceder casi un siglo atrás.

Es más, en 18 días hábiles el S&P500 ha caído un -30%, algo nunca visto.

ImagenY seguimos, el S&P500 solo ha cerrado con una pérdida mayor de -11% tres veces en la historia: 19/10/87, 28/10/29 y el lunes.

Y por último, la caída del lunes ha sido la segunda mayor en un sólo día tan sólo superada por el lunes negro.

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Y ojo, el vix (volatilidad) cerró en 82.69, su mayor nivel. El récord anterior era de 80.86 el 20 de noviembre de 2008.

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En España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores reaccionó y el lunes volvió a hacerlo con más calado al prohibir durante un mes las operaciones de cortos sobre acciones, una prohibición con efectos desde el17 de marzo hasta el 17 de abril, ambos días incluidos), incluso se puede ampliar por períodos adicionales no superiores a tres meses si así lo requieren las circunstancias.

Ésto es en España. Pero les comento brevemente que no es algo nuevo tampoco en Wall Street. El 19 de septiembre de 2008 la SEC, decretó la prohibición de cortos en 799 acciones. El resultado se tradujo en una fuerte caída de la liquidez a la vez que en un incremento de los diferenciales en los precios de compra y de venta. Precisamente fue la reducción de liquidez lo que motivó a la SEC a dar marcha atrás porque el remedio podía ser peor que la enfermedad. Varias semanas de que se permitieran de nuevo los cortos, las Bolsas caían con fuerza, los bancos intentaron convencer a la SEC para que volviera a prohibir los cortos, pero no sucumbió a las presiones (no sólo a la de no prohibir otra vez los cortos, sino también a la de cerrar los mercados).

La debacle que el tema del coronavirus está provocando no afecta sólo a las acciones, a los índices y al as divisas, las materias primas no se libran, de hecho el índice cae a niveles de la década de los 70.

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