Ismael De La Cruz

La perversión de la traslación fiscal recaerá en los ciudadanos injustamente

Cuando se adopta una decisión y su ejecución o puesta en práctica tiene un objetivo pero finalmente es otro bien diferente, ¿cómo podríamos llamarlo? ¿Decepción o sencillamente fraude?

No me voy a extender demasiado, por lo que el presente artículo va a ser bastante corto, pero sí quiero que les quede claro lo que va a suceder, porque no es nada nuevo.

Vaya por delante que no es una crítica política, no abordo el asunto desde ese prima, sino desde la infame estructura de determinados tributos.

Se van a aplicar una serie de impuestos en España. Les voy a nombrar los más conocidos y verán cómo y por qué en todos ellos se produce un denominador en común: están destinados a que los paguen determinadas empresas pero al final los van a pagar los ciudadanos.

Sí, estimado lector, la finalidad recaudatoria no se altera, pero la presión fiscal recaerá en las personas, como siempre. Y esto se basa en una técnica muy sencilla y muy antigua: traslación desvío de repercusión fiscal.

– Impuesto a la banca: es cierto que no está a día de hoy en los Presupuestos Generales del Estado, pero se pretende crearlo. No se engañen, los bancos no lo pagarán.  Lo pagarán los clientes, las entidades bancarias sencillamente subirán las comisiones de los productos que ofrecen. Ejemplo: aumento de las comisiones de mantenimiento de una cuenta, aumento de las comisiones por transferencia.

– Bancos podrían tener que devolver el impuesto IAJD de las hipotecas y desde ahora pagarlos ellos: no pasa nada, la propia banca ya ha reconocido que de ser así las hipotecas nuevas pasarán a ser más caras. No pagan ellos, lo paga quien solicite un nuevo préstamo hipotecario.

-Subida del diésel: muchos trabajadores autónomos (taxistas, repartidores, etc) verán encarecido sus gastos diarios, ya que su actividad profesional se basa en el transporte. Muchos sectores subirán sus precios y tarifas. Por ejemplo, los taxistas de Barcelona suben su tarifa un 3%. Es cierto que la versión oficial es por la competencia de las VTC. No digo que no, pero el taxista que use diésel de paso lo compensa de esta manera.

– Tasa Tobin: este tributo debiera de ser pagado por los brokers (intermediarios financieros), pero no, finalmente lo pagará el inversor. Pero no nos equivoquemos, no el gran inversor empresa o el gran inversor persona física rica. No, lo pagará cualquier inversor que invierta en los mercados sujetos a dicho tributo. Por tanto, una persona física normalita, invierta lo que invierta, aunque sea irrisorio, tendrá que pagar.

– La tasa Google: este tributo va dirigido a los fabricantes de móviles (hasta 35 euros por dispositivo). Pero no lo pagarán las empresas, ya que desde ahora el precio de los teléfonos móviles subirá de precio.

Como pueden ver, una serie de impuestos que tienen en común que en vez de ser pagados por los destinatarios para los cuales fueron creados, serán finalmente pagados por los ciudadanos, incrementando la presión fiscal de los mismos.

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