Ismael De La Cruz

La osadía de los inversores cotiza al alza

Estados Unidos desconfían cada vez más del papel emergente de China en la economía global y de las tácticas que utiliza. Trump ha tratado de limitar la influencia económica de China en Estados Unidos y en el extranjero, advirtiendo sobre las ambiciones de los asiáticos. Un ejemplo es que se ha querido autoproclamar defensor de la humanidad levantando barreras para limitar la inversión china en las compañías estadounidenses, reexaminando los tipos de tecnología que puede exportarse a China, al mismo tiempo que desalientan a otros países de usar equipos chinos. Si bien un acuerdo comercial podría calmar algunas tensiones entre las dos naciones, es poco probable que logre los objetivos anhelados. Muchos en China han tratado de evitar un conflicto comercial, que podría tener un mayor impacto en su economía que en la norteamericana, pero los chinos consideran que algunas de las demandas de la administración de Trump infringen su soberanía y le otorgan a los yankees demasiado poder sobre su economía.

El índice de sorpresas económicas de China se une al del resto del mundo en territorio negativo. Recordemos que una lectura positiva indica que los datos macro publicados han sido mejores de lo esperado, una lectura negativa significa lo contrario.

Gráfico: Reuters

Por su parte, el índice de sorpresas económicas de los mercados emergentes acaba de caer a su nivel más bajo desde el año 2013

Gráfico: Reuters

Atendiendo a los últimos ratios publicados, la proporción de estadounidenses que esperan que los precios de las acciones caiga es la más baja desde el pasado mes de octubre. Aquí entra de juego la premisa y creencia de que Trump y China llegarán a un acuerdo tarde o temprano. Pero mientras que la mayoría de los inversores no ven una guerra comercial en toda regla como escenario base, sí se advierten riesgos significativos para los mercados en caso de que lo peor se haga realidad finalmente, en cuyo caso el consenso de Wall Street esperaría ver al índice S&P500 en torno a los  2,550 puntos. Sí, existe el temor de que las cosas empeoren y las acciones caigan, pero hay mucha codicia, todavía hay que evaluar qué tipo de efecto tienen las tarifas arancelarias en las empresas, pero aun es pronto. Será difícil volver a los máximos anteriores, pero mucha gente piensa que no vamos a ver un giro claro de tendencia a la baja. ¿Osados? ¿Insensatos? ¿Avariciosos? No, simplemente son confiados.

Un detalle curioso está siendo la capacidad del S&P500 de recuperarse durante la noche. Y es que si miramos las últimas dos semanas, en cinco sesiones asistimos a que el índice recuperó más de la mitad de sus pérdidas en el horario nocturno. El lunes pasado fue una de las peores sesiones del año, con el S&P 500 cayendo un -2,4% (al anunciar China que tomaría represalias), pero los inversores estadounidenses se lanzaron a comprar con la caída. En total, el S&P ha caído de promedio un -0.5% durante la noche y ha ganado un +0.2% durante el día desde que la disputa comercial volvió a estallar hace dos semanas. Esta dicotomía es la mayor desde julio del año 2009. Nadie quiere ceder, nadie quiere perderse la fiesta si en la reunión en Osaka en el mes de junio hay una tregua comercial.

Las divisas en general merecen un comentario a raíz de lo que ha sucedido la semana que terminamos. Entre las monedas emergentes, la que más ha caído ha sido el real brasileño (-3,5%) por toda la tensión política que vive el país y por la marcha de su economía. Le sigue el rand sudafricano (-2%), el florín húngaro (-1,80%), el won coreano (-1,50%) y el peso colombiano (-1,40%). La divisa triunfadora ha sido el rublo ruso con ganancias del 0,50%.

Gráfico: The Economist

La libra esterlina tiene su particular vía crucis con el tema del Brexit y cayó a un mínimo de cuatro meses frente al dólares después de que Theresa May dijera que renuncia después de la votación sobre el Brexit y ratificara su salida del Gobierno tras la votación del acuerdo del mes de junio independientemente del resultado de dicha votación. Esto significa que es poco probable que el acuerdo sobre el Brexit obtenga la aprobación de los legisladores en su cuarto intento en la semana del 3 de junio. Todo ello ha llevado a la libra también a depreciarse frente al euro durante diez sesiones consecutivas. En el siguiente cuadro pueden ver durante esos diez días el comportamiento de algunas divisas frente al euro, por ejemplo, el yen japonés y el franco suizo estuvieron más fuertes, la corona danesa estuvo a la par, la corona noruega, el dólar USA y el dólar canadiense se depreciaron ligeramente, siendo las que más cayeron la corona sueca, el dólar neozelandés, el dólar australiano y la libra esterlina.

Gráfico: Financial Times

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