La libertad de pensamiento les hará libres

La libertad de pensamiento les hará libres

 

Está muy bien eso de leer las opiniones de los demás, pero solo como una herramienta adicional, como una referencia a añadir a nuestro arsenal, pero jamás perdiendo nuestro criterio y opinión. Uno de los problemas más relevantes es que el exceso de información y de opiniones termina creando la nuestra propia, de manera que sin darnos cuenta nos hemos formado una idea y una opinión sobre un tema pero en base a datos y ruidos externos, lo que se conoce como pollo descabezado.

¿Somos libres? La libertad no se alcanza mientras no se pueda pensar por sí mismo y nuestras ideas, creencias y opiniones sean producto de nuestro conocimiento e inteligencia, sin injerencias externas.

Es cierto que si usted no es un profesional en un área o sector, tendrá que aprender escuchando y leyendo a otros. Hasta aquí bien, pero eso no quita para que busque nuevas fuentes, otros puntos de vista, contraste los hechos, para que intente entender el por qué. Solo de esta manera logrará con el tiempo adquirir los conocimientos y experiencia necesaria para no depender de los demás y tener su propio criterio.

¿Y por qué les estoy hablando de todo esto? Pues porque la manipulación de las masas es una cosa tan antigua como la propia humanidad. Las manos fuertes institucionales aprovechan los medios de difusión para emitir las ideas que a ellos les interesa. Si están comprados en un mercado intentarán hacer creer que comprar es una buena oportunidad (al margen de que sea cierto o no) pero ellos ya llevan comprados desde hace tiempo a mejor precio y cuando compre la masa de inversores tras escuchar sus cantos de sirena, el precio subirá y ellos aprovecharán para salir, dejando en muchas ocasiones atrapados a los inversores.

Les voy a poner un ejemplo de cómo se puede influir en la opinión de las personas (en este caso no entro a valorar si con buena o mala intención, simplemente que se influye). Es un ejemplo que no tiene nada que ver con el mundo de la economía, pero es de máxima actualidad y lo entenderán muy bien: el tema de la excarcelación de asesinos y violadores por la doctrina Parot y el Tribunal de Derechos Humanos, etc, etc.

Desde algunos medios de comunicación se ha hecho creer a los ciudadanos que el malo de la película es el Tribunal, cuando no es así, porque un principio sagrado en el Derecho es que la retroactividad de las leyes no pueden nunca ir en contra del reo, solo a favor, y en nuestro caso se incumplía esta máxima. Los malos de la película eran los sucesivos Gobiernos de derechas y de izquierdas que sabedores de esto y del riesgo que se corría, jamás hicieron nada, no modificaron la ley para evitar lo lamentable de la situación.

Vaya por delante que soy el primero al que le repugna que estas personas estén en la calle, pero hay que cumplir la ley, porque si no la cumplimos nosotros no podemos exigir legítimamente y moralmente que la cumplan los demás.

Pero hay un segundo aspecto en el que también los medios están influyendo en los ciudadanos de manera errónea. La alarma social. Vamos a ver, es cierto que estar en la calle personas no rehabilitadas produce miedo y temor entre los vecinos de los pueblos o ciudades a donde se dirijan para vivir. Pero esta alarma social es un poco «rastrera», porque muchos de estos individuos iban a salir en libertad dentro de 2-3 años, ¿acaso no iba a producir alarma social pasado 2-3 años cuando salieran? ¿Es que iban a ser mejores personas e iban a estar rehabilitados por esperar ese tiempo añadido? Obviamente no. Pero parece que la alarma social es culpa del Tribunal Europeo. ¿A que no escuchan prácticamente nunca en los medios la noticia de que sale en libertad un delincuente peligroso? Claro que no.

Foto cortesía de Free Photo Bank

 

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