El Dow Jones terminó el 2019 con una subida del 22,3%, lo que significa que es su mejor año desde 2017, mientras que el S&P 500 tuvo su mejor año desde 2013 al anotarse una subida del 28,9% y el Nasdaq el mejor registro en 6 años subiendo un 35,2%. En lo que llevamos de año, Dow y S&P 500 suben casi un 3% y el Nasdaq un 4,5%.

Los catalizadores que llevaron a tener un gran año 2019 siguen vigentes:

  • Distensión del conflicto comercial entre China y Estados Unidos con la firma de la primera parte del tratado.
  • La Reserva Federal bajó los tipos de interés tres veces hasta la horquilla de 1,75%-2%. Los bajos tipos han venido para permanecer un buen tiempo todavía.
  • La economía de Estados Unidos aleja la posibilidad de una recesión.
  • Las compañías procedieron a recomprar sus propias acciones.

Como respuesta a ello, tenemos este año en máximos históricos al S&P 500, Dow Jones, Nasdaq, NYSE, Mid-Cap 400, Wilshire 5000, Global Dow.

Pero muchos inversores empiezan a incomodarse. Es cierto que el hecho de que el 87% de las compañías que conforman el S&P500 se encuentran por encima de su media móvil de 200 periodos es positivo, pero preocupa que el índice de fuerza relativa RSI se encontraba en 76,91 el viernes (había alcanzado 78,27 el 27 de diciembre, marcando la lectura más alta desde el 26 de enero de 2018). Y es que tradicionalmente el RSI, que oscila entre 0 y 100, considera que hay sobrecompra cuando se encuentra por encima de 70 y sobreventa cuando está por debajo de 30. Por tanto, nos acercamos a sobrecompra. No es que ello implique necesariamente recortes, pero generalmente suele ser una ocasión en la que los mercados aprovechan para oxigenarse, de manera que si pronto vemos recortes ya saben el motivo.

El 15 de enero, el Dow Jones terminó por encima de los 29.000 puntos por primera vez en su historia. Esto significa que el Dow tardó sólo tres meses en completar el recorrido de 28.000 a 29.000 puntos. Ese día, el Dow cerró en 29.030,22, muy por encima de sus medias móviles de 50 y 200 días. La cuestión es que generalmente siempre que la media móvil de 50 días se eleva por encima de la media móvil de 200 días, una tendencia alcista a medio plazo se convierte en una fuerte posibilidad.

Los inversores que celebran que el Dow Jones llegase a los 29.000 puntos ahora se estarán acordando de lo que sucedió hace dos décadas, concretamente el 14 de enero de 2000, cuando el Dow alcanzó su máximo en el mercado alcista antes de la explosión de la burbuja de Internet. Y, sin embargo, nunca lo habría sabido nadie si revisamos lo que se decía en aquella época en la que sólo se hablaba de euforia desmedida. Por ejemplo, a mediados de enero de 2000, los medios especializados celebraban que la Reserva Federal estaba dando señales de que no iba a aumentar las tasas de interés, que la inflación estaba muerta, que la economía estaba bien, que la Fed era acomodaticia. ¿les suena todo ésto de algo? Como recordarán, el techo del Dow Jones llegó en enero de 2000 y vinieron las caídas. Si el futuro repitiera este proceso,el Dow a finales de 2031 estaría por debajo de donde está hoy.

Ojo, no estoy diciendo nada de que vaya a originarse una burbuja o que estalle, ni mucho menos, simplemente que el ser humano tiende fácilmente a acostumbrarse a lo bueno y olvida rápidamente lo malo, y los mercados no sólo suben, también bajan. De hecho, las carteras que elaboré a primeros de éste año (pinche aquí para más información) en Informe de Mercados están enfocadas para poder aguantar un ejercicio no tan impactante como el 2019, un ejercicio donde se impone la cautela y la prudencia, ya que los guarismos y rentabilidades que espero de los mercados son menores que antaño.

Respecto al S&P500, Históricamente, el fuerte comienzo en enero es un predictor positivo para los retornos que se pueden esperar del mercado en el  año, aunque no fue el caso en 2018. Pese a la buena racha que dura ya 9 años, el S&P 500 no superó de manera sostenible el pico de la burbuja tecnológica de 2000 hasta el 2013, es decir, el mercado tardó 13 años antes de que un inversor en el año 2000 volviera a estar en territorio positivo (como bien se aprecia en el gráfico de Horan Capital). Si la historia se cumple, esperaríamos un aumento del actual mercado secular, pero no en línea recta. Pinche aquí para saber qué es un mercado secular

De momento, la exposición de los inversores a la renta variable es cada vez mayor, tal y como muestra el gráfico del Deutsche Bank.

Anter de terminar, me gustaría un breve comentario porque hay cierta confusión al respecto. Vamos a ver, mientras que el S&P 500 es uno de los benchmarks más conocidos del mundo, el S&P Composite 1500 (compuesto por el S&P 500, el S&P MidCap 400 y el S&P SmallCap 600) cubre un espectro más amplio de la capitalización del mercado de valores estadounidense. Aunque el S&P 500 se utiliza como instrumento de medición de la rentabilidad de los fondos de gran capitalización, el S&P Composite 1500 puede ser un punto de referencia más adecuado para los fondos que no se limitan a acciones de gran capitalización. Las diferencias de rendimiento entre el S&P 500 y el S&P Compuesto 1500 no son grandes, y nunca fluctúan fuera de un margen anual de 150 puntos básicos desde el 2001 hasta 2018. la clave es que cuando las compañías pequeñas tienen un mejor comportamiento, el S&P Composite 1500 suele comportarse mejor que el S&P 500 y viceversa.

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