Ismael De La Cruz

La Bolsa europea se queda rezagada, pero Wall Street seguramente no falle

Nos vamos acercando a uno de los momentos más esperados en Estados Unidos, y por todo lo que implica, también en buena parte del mundo. Sí, las elecciones el próximo año para ser inquilino de la Casa Blanca. Trump va a basar buena parte de su estrategia en las medidas adoptadas que impulsaron el crecimiento económico del país, el casi nulo desempleo existente, los máximos históricos de Wall Street. Por su parte, los demócratas se basarán en otras estrategias, como por ejemplo que las grandes compañías y y sus directivos se han enriquecido gracias a los trabajadores estadounidenses. Así pues, dos relatos opuestos que convergen en un denominador común: la economía cobrará un gran protagonismo en sendas campañas electorales.

Por un lado es cierto que la tasa de desempleo es del 3,6% y que está cerca de mínimos históricos, además de que  la economía creció a un ritmo de 1.9% en el tercer trimestre. Pero por otro lado también es cierto que sigue habiendo preocupaciones por una guerra comercial en curso con China con aranceles impuestos por ambos gobiernos, ya que está frenando el crecimiento económico. Por tanto, según sea el devenir del conflicto, sacará tajada o rédito electoral el bando republicano o el demócrata.

Tres estados en particular que fueron clave en las elecciones de 2016, concretamente Pensilvania, Michigan y Wisconsin, se perfilan para ser igualmente importantes en la próxima cita electoral.

La palabra recesión también dará mucho juego. Y es que uno de los mayores desafíos de combatir una recesión es saber cuándo estás metido de lleno en ella y decidir qué hacer a continuación. Cuando los datos económicos se debilitan, es imposible saber en tiempo real si se trata de un problema o es algo más profundo. La declaración oficial de recesión generalmente llega un año o más después de que comience una recesión. Pero ahora se ha podido diseñar una regla simple basada en los movimientos en el desempleo para determinar rápidamente cuándo está en marcha una recesión. Por ahora, la llamada regla de Sahm está enviando una señal tranquilizadora: la economía puede estar desacelerándose pero no ha comenzado una recesión. La tasa de desempleo ha aumentado considerablemente en cada recesión y, por lo tanto, los economistas han buscado durante mucho tiempo señales de recesión en su comportamiento. Sahm ha llegado a la conclusión de que si el promedio de la tasa de desempleo durante tres meses aumenta medio punto porcentual o más por encima de su mínimo del año anterior, la economía está en recesión. Su fórmula habría funcionado muy bien con todas las recesiones desde el año 1970 (dentro de los dos o cuatro meses posteriores a su inicio), sin falsas señales. Pero advierte que ésta fórmula no se puede aplicar a otros países cuyos mercados laborales pueden comportarse de manera diferente. Y tampoco debe usarse para predecir recesiones, como lo son algunos indicadores, como una curva de rendimiento invertida (cuando las tasas de interés a largo plazo caen por debajo de las tasas a corto plazo).

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¿Y los mercados qué? Hasta ahora, 358 de las compañías del S&P 500 han reportado ganancias trimestrales, más del 70%, y las ganancias han disminuido 2.66% respecto al mismo trimestre del año anterior. Pero la renta variable de Estados Unidos sigue fuerte, no en vano el S&P500 ha marcado en lo que llevamos 16 máximos históricos. Igualito que en la anterior década, cuando el S&P500 se comportó mucho peor que los emergentes, como bien puede apreciarse en el gráfico.

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Las acciones de la eurozona han sido las más rezagadas de este mercado alcista, el gráfico lo dice todo, no hace falta comentarlo.

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Cada vez hay más voces que se atreven a apostar por la renta variable europea para el próximo año en detrimento de Wall Street aduciendo que están más baratas. Personalmente creo que lo que les ocurre a estas personas es que sufren el «mal de alturas», ven a Wall Street subiendo y subiendo, marcando máximos tras máximos y piensan que pueden llegar tarde para comprar y quedarse atrapados en un pico. Sí, puede ser, no sería la primera vez ni sería la última. Pero si algo nos ha mostrado la historia es que, de media, el S&P 500 sube un 11,5% en los 12 meses posteriores a marcar un máximo histórico. Es más, si tomamos datos desde el año 1950, cuando el Dow Jones ha subido al menos un 15% en el año hasta finales de octubre, tiene un rendimiento medio del 5,55% durante los siguientes dos mese (noviembre y diciembre)s, con un rendimiento medio anual de 27,17% (el Dow terminó octubre con 15,94%). Y cuando el S&P 500 gana al menos un 20% en el año a cierre de octubre (este año lleva 21,17%), el rendimiento es medio es del 6,21% para el resto del año (noviembre y diciembre), con una ganancia promedio anual del 33,8%.

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