En España la población cada vez envejece más, cada vez hay más pensionistas y menos trabajadores, cada vez hay menos dinero para abastecer a los jubilados. El Fondo de Reserva se va vaciando y de seguir así tendría fecha de caducidad muy pronto, con lo que urge proceder a reformar el sistema de pensiones antes de que sea demasiado tarde para ello, porque congelar las pensiones no es la solución en absoluto.

El problema de poner parches temporales es que en estos momentos, si el ingreso es inferior al gasto las pensiones se revalorizan un 0,25% por ley. Claro, mientras la inflación siga en los niveles tan bajos no hay problema, pero a nada que crezca y se acerque al objetivo del BCE (que es el 2%), el poder adquisitivo de los pensionistas se vería bastante mermado.

Según los últimos datos, el porcentaje que representa la pensión respecto al último salario sigue bajando y ha alcanzado el 72-73%. Las personas siguen apostando por los productos tradicionales, tales como los planes de pensiones y los PPA (planes de previsión asegurado). Pero al margen de la rentabilidad que puedan ofrecer, es la iliquidez uno de sus problemas (aunque depende cómo se mire, pues para algunas personas es una ventaja porque evitan la tentación de retirar dinero y no hacer crecer sus ahorros para el futuro).

Por regla general, solo existían dos situaciones donde sí se podía rescatar el dinero. Si se sufría un desempleo duradero en el tiempo o si se sufría una enfermedad grave,

Es cierto que en España surge la novedad de que se podrán rescatar los planes de pensiones sin haber alcanzado la jubilación siempre y cuando hayan pasado diez años desde el inicio del plan. Pero esto que es tan bonito para muchas personas, tiene algunas cuestiones que tal vez no se han tenido en cuenta.

En efecto, desde el  2015, el límite máximo de aportación con derecho a reducción fiscal será de 8.000 euros frente a los 10.000 euros vigentes con carácter general o los 12.500 euros para los partícipes mayores de 50 años.

Recientemente, varios expertos en esta materia han mantenido que el futuro para España pasaría por implantar un sistema de cuentas nocionales que se basaría en varios aspectos:

– Es un sistema  de reparto y no de capitalización.

– La pensión debe de ser proporcional a las aportaciones realizadas a lo largo de toda la vida laboral.

– La edad de jubilación ha de ser flexible.

–  La pensión se basará tanto en las cotizaciones aportadas como en la esperanza de vida a la hora de jubilarse.

Eso sí, si finalmente se implanta este sistema en nuestro país, los trabajadores más jóvenes ya entrarían a formar parte del mismo, en cambio los más veteranos podrían elegir si regirse por el nuevo sistema o por el anterior.

Y lo que a muchas personas no les gustará escuchar pero es una realidad: habrá que trabajar hasta una edad más avanzada, es más, se podría y se debería de poder compatibilizar el hecho de seguir trabajando y cobrar al mismo tiempo la pensión a partir de una determinada edad.

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