Cuando algo no funciona tal vez la solución no sea modificar algunos aspectos, sino una reestructuración completa. Es lo que sucede con nuestro Sistema de las pensiones públicas. Dicho sistema es de reparto, pero tal vez fuese un buen momento para apostar por un sistema de capitalización individualizada.

Es un hecho incuestionable que con el descenso de la natalidad, con el incremento del número de parados que no pueden aportar a las arcas públicas, con el aumento de la esperanza de vida, el actual sistema se viene abajo, sencillamente es insostenible.

La principal diferencia entre el Sistema de Capitalización Individual y el Sistema de Reparto, es la forma de financiación de las pensiones. En el de Reparto, las pensiones se financian con las aportaciones que realizan los trabajadores en activos y el Estado, yendo el dinero aportado a un fondo común. En el Sistema de Capitalización Individual, cada trabajador tiene una cuenta individual donde se depositan sus cotizaciones, las cuales se capitalizan y generan la rentabilidad  Al término de la vida activa del trabajador, ese capital le es devuelto al trabajador o a sus herederos.

Les expongo a continuación las principales características de ambas modalidades para que lo entiendan mejor:

– Sistema de reparto (es el que tenemos hoy en día)

* El trabajador aporta una cantidad fijada por el Estado sin flexibilidad para aportar cada mes más dinero o menos.

* Dicha aportación va a un fondo colectivo, perdiendo el trabajador todo derecho sobre ese dinero y recibiendo el día de mañana la cantidad que el Estado determine.

* Si el trabajador fallece, los herederos no reciben nada, se lo queda el Estado.

* El trabajador siempre cobrará menos de lo que ganaba cuando estaba en activo.

* No se puede escoger cobrar una parte de lo aportado durante años.

* Si el trabajador no pudo cotizar muchos años, recibirá una pensión mísera no contributiva menor que el salario mínimo interprofesional.

– Sistema de capitalización individualizado

* Se aporta un dinero (habiendo un mínimo) y si pasa por un problema económico y aportó de más en el pasado, puede suspender temporalmente su cotización.

* Las aportaciones van a una cuenta propia donde cada persona puede ver la evolución, revalorización, etc.

* Si fallece el trabajador los herederos pueden recibir casi todo el capital aportado más el rendimiento.

* El trabajador puede decidir cuándo jubilarse (dentro de unos límites que son amplios). La cantidad de la pensión resultará de lo que haya en la cuenta de esa persona.

* La cantidad de la pensión es producto de lo que el trabajador aportó a su cuenta, de lo que capitalizó. No hay límites y el Estado no mete la mano.

* El pensionista decide si recibe su pensión toda de golpe o solo una parte.

* Se cobra más dinero que con el sistema de reparto. Nunca por debajo del salario mínimo interprofesional, ya que cuando el trabajador no puede cotizar lo hace por él el Estado con cargo a un fondo de solidaridad que se compone de pequeños porcentajes de las aportaciones del resto de trabajadores.

¿Se decantan ustedes por algún modelo en particular?

Foto cortesía de Free Photo Bank

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