Voy a tratar de explicar por qué los mercados, concretamente Wall Street, sigue fuerte y un tema tan grave como el coronavirus no está logrando hacer que descarrile (y no lo va a hacer).

Hechos objetivos

Primero veamos rápidamente los datos conocidos el viernes. Estados Unidos creó 225.000 empleos en el mes de enero y la tasa de paro se situó en el 3,6%. Los salarios (hora) crecieron un 3,1% interanual. Son ya, nada más y nada menos, que 112 meses consecutivos (más de 9 años) de crecimiento de empleo, lo que implica la racha más larga de la historia con diferencia.

La última vez que la economía estadounidense no fue capaz de crear empleo data del mes de septiembre del año 2010.

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La tasa de participación laboral aumenta a su nivel más alto desde el año 2013.

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La economía de EEUU creció hasta el pasado 31 de enero a un ritmo del 1,16%. Por su parte, el crecimiento en el trimestre actual es del 2,9%.

El pasado mes la actividad manufacturera repuntó. El índice manufacturero subió del 47,8 de enero a 50,9. Por su parte, el sector servicios también subió (55,5). En ambos casos , manufacturas y servicios están por encima de 50, que implica aceleración (por debajo de 50 supone contracción).

Y un dato que el propio Donald Trump hizo público en su discurso del jueves: los estadounidenses han visto un «salto» del 17% en la riqueza de los hogares desde la elección de Trump. Desde diciembre de 2016, el último mes completo del Presidente Barack Obama en el cargo, la riqueza promedio de los hogares estadounidenses ha aumentado en 15,8 billones de dólares, pero la gran mayoría se dirigió a grupos que han tendido a acumular riqueza en el pasado.

Por último, los salarios de los trabajos menos cualificados han aumentado últimamente más rápido que los de los trabajos más cualificados.

La «culpa» de Trump

Pese a todas las críticas que lleva recibiendo desde que es Presidente del país (algunas justas, otras muchas no), nadie puede negar la realidad, con Trump no sólo la economía del país y la Bolsa no se han hundido, sino todo lo contrario, baten récords un día sí y otro también.

Gracias a su estilo «agresivo», la mediocridad de sus oponentes (es duro decirlo así, pero a día de hoy no parece que haya un rival de tronío que pueda disputarle las elecciones de tú a tú) y una cierta dosis de suerte, Donald Trump está teniendo éxito en varias de sus apuestas. E incluso cuando fracasa, tiene esaa increíble habilidad de persuadir a la gente de que él es el ganador y que todos los demás son mal perdedores.

La administración de Trump no retrocede ante nada ni ante nadie. El Ministro de Justicia Bill Barr incluso sugirió el jueves, y no bromeaba, que Estados Unidos debería tomar el control de Nokia, Ericsson para contrarrestar a Huawei.

Entendiendo por qué la fiesta bursátil continúa

Bien, hasta aquí los datos objetivos. El tema es que todavía hay inversores que se sorprenden de que Wall Street siga tan fuerte y que el brote del virus en China no lo hunda. De hecho, en lo poco que llevamos de año, los tres índices (S&P, Dow Jones, Nasdaq) han vuelto a marcar máximos históricos, el S&P500 concretamente ocho veces de momento.

Vamos a ver, el ser humano tiene un mecanismo de funcionamiento muy concreto en todas las áreas, pero veamos la que nos interesa, las inversiones. Cuando venimos de una tendencia alcista fuerte desde hace bastante años, no es tan fácil que se rompa la cadena, la inercia es constante y digamos que automatizada, de manera que incluso sin hechos que la puedan sustentar o mantener, continúa (y no es el caso, porque la economía norteamericana sigue como un tiro, de manera que a día de hoy sigue habiendo hechos sólidos para justificarla).

Les pongo un símil para que lo entiendan mejor. Una persona que deja de fumar, que lleva dos meses. De pronto, surge un suceso triste y duro, fallece un familiar directo. Esta persona ahora está triste, sumida en la desolación. A ello se suma que vendrán familiares y amistades, con lo que quedarán para hablar y tomar algo. En esta tesitura, esta persona es difícil que no eche algún cigarro y es prácticamente seguro que volverá a recaer y volverá a ser fumador.

En cambio, siguiendo con el mismo símil, supongamos que esa persona no lleva dos meses sin fumar, sino que lleva dos años. Lo tiene ya muy superado, muy interiorizado. Es mucho más difícil que vuelva a fumar.

Pues en el caso de los mercados, no son dos años de tendencia alcista, sino muchos más años, con lo que la fortaleza está muy asentada.

Además, los Bancos Centrales están ahí, no van a dejar que el tema del coronavirus mande al traste la fiesta, si es necesario intervendrán, no les quepa la menor duda. Es más, fíjense que tras la publicación el viernes de los datos de empleo, los futuros de los fondos federales esperan que la Fed recorte los tipos de interés en un cuarto de punto en el último trimestre el año.

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