Los titulares que se leen en la mayoría de medios de comunicación la mayoría de días se centran básicamente en las acciones de las compañías más grandes (blue chips) y las más populares y conocidas. Es algo inherente a la psicología humana, se tiende a pensar, erróneamente, que en tiempos de crisis las empresas más conocidas y grandes se comportarán mejor, y no tiene nada que ver. Es más, si ya de por sí la mayoría de inversores invierten en acciones, en momentos de turbulencias este hecho se acrecienta más aun si cabe. Y es otro error, porque existen otros activos que pueden hacerlo mucho mejor debido a una serie de circunstancias concretas y específicas (divisas, materias primas).

En lo referente a divisas, las que son refugio están fuertes y al alza en el año, tales como el dólar norteamericano, el franco suizo y el yen japonés. Pero me voy a centrar hoy en las materias primas.

Se ha prestado mucha atención a los mercados del petróleo y a la capitulación que se vio con los precios negativos del crudo en el contrato de futuros de mayo. Sin embargo, no hay que irse a extremos, hay muchas commodities. Fíjense que los precios de las materias primas están donde estaban hace 160 años, nada más y nada menos. Imaginen el potencial que presentan algunas.

¿Y por qué las materias primas podrían recuperase y ser una buena inversión a medio-largo plazo?

– Cotizan a precios bajos e interesantes: la pandemia del coronavirus aceleró la caída de los precios que ya venían cayendo por la guerra comercial USA-China (el gigante asiático es el mayor consumidor e importador). Sin embargo, ahora estamos a niveles que históricamente han mostrado una gran oportunidad en años pasados. Si nos fijamos en la crisis financiera de 2008-09, vimos que las materias primas sufrieron un golpe similar al que hemos visto en los últimos meses. En cambio, cuando se produjo la recuperación, vimos cómo aumentaba la rapidez y la violencia de la subida a medida que la demanda mundial volvía a estar en línea de nuevo.

– Normalización y retorno de la demanda: el retorno de las economías y la demanda mundial es exactamente lo que necesitan las materias primas para recuperarse. Estos recursos naturales son esenciales para la prosperidad, por lo que los precios seguirán la progresión de la recuperación del COVID. La normalización en la era posterior a COVID creará numerosas áreas de oportunidad. Ya hemos visto algunos grandes rebotes que muestran lo que puede suceder. En sólo unas semanas, el petróleo ha rebotado más del 100% dos veces. El contrato de junio tocó fondo a 6,50 dólares el 21 de abril y subió a 18,26 dólares dos días después, una ganancia del 180%. Después de que el crudo cayese a 10,07 dólares el 27 de abril, rebotó a 20,48 dólares el 30 de abril, otra ganancia del 103%.

Pese a todo, no deja de ser una inversión arriesgada y sólo apta para inversores muy agresivos y experimentados. Generalmente es así, porque influyen muchos factores que escapan a los inversores (en el caso de las materias agrícolas encima influye la cosecha, las plagas, las condiciones meteorológicas, etc). Y sí, regresa de nuevo las tensiones entre EE.UU y China, y es que los asiáticos pretenden renegociar, o incluso abolir, los términos de las Fase I del acuerdo alcanzado con Trump, pero éste se opone frontal y tajantemente a ello. Es más, aprovecha el tema de la gestión sanitaria de China con el coronavirus (falta de transparencia y sospechas de que salió de un laboratorio del país) para dejar la puerta abierta a romper cualquier tipo de relación. Y no olvidemos que hay una propuesta legislativa para otorgar a Trump poder para sancionar a China si no aportaran toda la información sobre el origen del virus. Y un hecho más, en noviembre haya elecciones presidenciales a la Casa Blanca y Trump sabe que le interesa y favorece mantener las disputas con China, con lo que presumiblemente queda tema para rato.

Es una lástima porque la economía china se estaba recuperando de la pandemia y podría remontar el vuelo rápidamente, con lo que volvería a comprar grandes cantidades de materias primas y ello animaría el precio de muchas de ellas, pero con todo ésto que les acabo de comentar de la guerra comercial y los aranceles, la cosa cambia y volverá a reinar la incertidumbre, que es lo peor que le puede pasar a los inversores y los mercados.

Otra cosa es el oro, que como activo refugio está al margen de las disputas de estos dos colosos, es más, le favorece incluso. El oro lo ha hecho bastante bien hasta ahora en 2020, con una subida de más del 12% en lo que va de año frente al índice S&P 500, que ha bajado un 10%.

Existe una relación entre el dólar y el oro. Generalmente, cuando el dólar sube, el oro cae, y viceversa, cuando el dólar e cae, el precio del oro sube y ésto es debido a que el oro cotiza en dólares. Verán, ésto es porque cuando el dólar cae, los compradores extranjeros tendrán más poder adquisitivo y por lo tanto, aumentarán la demanda de esos productos, lo que a su vez provocará una subida en los precios de los productos.

El oro se dirigió de nuevo hacia su pico de abril, cuando los precios alcanzaron su nivel más alto desde 2012. Está culminando un patrón simétrico (Pinche aquí para saber lo que es) y veremos si es capaz de romperlo por arriba.

Seguramente en la zona de los 1686 dólares entren inversores buscando un nuevo rebote al alza.

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