El impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos

El impuesto sobre el incremento del valor de los terrenos

 

Existen en nuestro país cosas que sinceramente no tienen ningún sentido ni justificación. si me conceden unos minutos les voy a explicar el sinsentido y lo que se esconde tras el impuesto sobre el incremento de valor de los terrenos urbano, un tributo municipal que cobran los ayuntamientos.

Este impuesto consiste en que cuando se transmite (onerosamente o gratuitamente) un piso, local comercial, plaza de garaje, el vendedor ha de pagar un tributo al ayuntamiento debido a la revalorización del terreno. La base imponible se calcula teniendo en cuenta el incremento del valor del terreno durante un tiempo. Es decir, cuanto más tiempo haya tenido el vendedor en propiedad el bien inmueble, más pagará.

En principio, se utiliza como referencia el valor catastral vigente en el momento de la transmisión del bien inmueble y unos porcentajes de incremento patrimonial.

El impuesto se ha de pagar en un plazo de 30 días desde el momento de la transmisión.

Bien, hasta aquí la explicación de este tributo que sirve como opresión y abuso de poder:

– Los ayuntamientos han intentado justificarlo aduciendo que era para frenar y combatir la especulación inmobiliaria. En serio, esto es una tomadura de pelo, básicamente por dos motivos. El primero es que el impuesto no se paga si la transmisión se produce dentro del primer año a contar desde que el titular lo adquirió. Por tanto, qué me están contando, déjense de milongas. ¿Resulta que se persigue con este tributo la especulación y se premia la operación comercial que dura menos de 1 año y se castiga las que duran más tiempo? El segundo es que el tributo grava tanto las operaciones onerosas como las gratuitas. ¿Cómo se puede llamar especulación a una operación donde no hay dinero de por medio?

– Se paga aunque se haya perdido dinero en la transmisión del bien inmueble. Sí, como lo oyen. Con la actual crisis económica y las caídas tremendas en los precios de las viviendas, muchas ventas se han realizado a un precio inferior al de su adquisición, con la consiguiente pérdida para el vendedor. Pero claro, de este tributo no les iba a librar nadie. Resulta cuanto menos curioso que el precio de la vivienda baje entre un 30 y un 40% y en cambio el precio del terreno suba. Curioso ¿no? Les digo esto porque conozco a personas que vendieron sus pisos con una rebaja del 33% respecto a lo que les costó y encima tuvieron que abonar este impuesto que no fue poco precisamente.

– ¿A que no sabían ustedes que en realidad ya están pagando este impuesto dos veces? El transmitente ya tributa por el incremento del valor de los terrenos en su correspondiente declaración de la renta.

En verdad en este país ya estamos acostumbrados a tantos abusos e irregularidades que ya nos cuesta escandalizarnos. Pero alguien debió de cansarse y empezó a mover el tema en los ámbitos judiciales. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, en su sentencia del 18 de julio del 2013, estipula que los municipios no pueden cobrar el tributo en el caso de que no exista plusvalía, ya que el incremento de valor constituye el primer elemento del hecho imponible, de manera que en la hipótesis de que no existiera tal incremento, no se generará el tributo.

¿Lógico, verdad? Pues para los ayuntamientos no lo era, bueno, en realidad sí, lo que pasa es que el afán recaudatorio ya sabemos que no tiene límites, si al menos predicasen con el ejemplo y también destinasen el dinero recaudado de los impuestos para lo que de verdad tiene que ser…

Foto cortesía de Free Photo Bank

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