Entra dentro de lo normal de la naturaleza humana el sentir miedo cuando las cosas van bien, el temor implícito e ineludible de que lo bueno terminará y llegará la hecatombe (cosa que por otro lado no tiene por qué ser así, pero bueno).

Sé muy bien lo que significa ésto. Hasta hace relativamente poco tiempo yo era así también. No disfrutaba lo bueno porque perdía más tiempo pensando en que se acabaría. Por ejemplo, si viajaba una semana de vacaciones, no las disfrutaba plenamente porque cada día que pasaba pensaba que me quedaba un día menos de ocio, disfrute y relax. Aprendí a cambiar el enfoque, a no pensar en mañana, tan sólo en el día a día.

Este tipo de mentalidad «destructiva» también presentaba otro prisma. Por ejemplo, la pérdida de un ser querido por fallecimiento, o la ruptura de una relación sentimental, o el haber vivido una época maravillosa disfrutando de libertad con grandes amigos. En estos casos, las personas tienden a entristecerse, cuando el enfoque ha de ser otro: alégrate por haberlo vivido, por haber disfrutado tanto tiempo con ese ser querido, o con esa pareja, o con esos amigos. No te lamentes por no tener eso ya, alégrate por haberlo tenido, vivido y disfrutado.

Pues bien, todo ésto viene a colación de que muchos inversores, en vez de disfrutar de sus inversiones y de unos mercados alcistas desde hace bastantes años, siempre están en plan agoreros pensando que la fiesta llega a su fin, que se acabarán las subidas y se impondrán fuertes caídas. Craso error, porque no es nada recomendable pretender anticiparse a hechos futuribles y pretender jugar a ser adivinos de tres al cuarto.

Wall Street en máximo histórico. Precios de la vivienda en máximo histórico. Expansión económica es la más larga en la historia (125 meses). Crecimiento de empleos más largo en la historia (110 meses). Tasa de desempleo en niveles de hace 50 años (3.5 %). La Fed redujo las tasas de interés tres veces este año y creció el balance de 335 mil millones de dólares en los últimos 3 meses. S&P500 marcando en lo que va de año 27 máximos históricos (sólo la década 90-00 marcó más con 310, en la actual década lleva 234). Números y datos impresionantes, ¿verdad? Pues nada, ni aun así, los agoreros llevan todo el año que si se avecina una recesión en Estados Unidos, que si Trump va a descarrilar el orden mundial con la guerra comercial, que si asistiremos a un divorcio sin acuerdo entre Reino Unido y la Unión Europea, que si la Bolsa está cara, etc, etc.

El mercado alcista que comenzó el 9 de marzo de 2009 lleva 3.930 días. Necesita durar 565 días más para superar al más largo de la historia (1987 – 2000). Las acciones seguirán la senda del ajuste de los tipos de interés de la Reserva Federal de 1995-1996 y producirán una subida del 5% más o menos para la renta variable durante los próximos seis meses. Al igual que en el repunte del año 1996, una subida de las acciones en el próximo año necesitará la ayuda inestimable de los consumidores y del mercado laboral, así como un repunte en el sector manufacturero.

Es una realidad que el principal bastión de las subidas en Bolsa en un contexto no exento de incertidumbres ha sido el cambio de la hoja de ruta de los bancos centrales:

  • La Reserva Federal dio un giro radical a su política monetaria, lo que en un principio era su objetivo principal de tres subidas de tipos de interés, pasó en pocos meses a bajar las tasas en 75 puntos básicos, sin olvidar que procedió a una expansión del balance.
  • El Banco Central Europeo, igual, en diciembre del año pasado tenía en mente subir los tipos de interés en 2019 (concretamente en el último trimestre), pero cambió su estrategia y rebajó la facilidad de depósito y posteriormente  volvió a comprar deuda (20.000 millones de euros mensuales). Para quien no lo sepa, la facilidad de depósito permite a los bancos efectuar depósitos a un día, que son remunerados a un tipo de interés predeterminado, normalmente es ligeramente inferior al vigente en los mercados monetarios.

Sí, el gran año bursátil que estamos teniendo se lo debemos en buena parte a los bancos centrales. ¿Pero acaso hay que acomplejarse de ello? ¿Desde cuándo a los inversores les preocupa el motivo de las subidas en renta variable? En todo caso le debieran de preocupar las razones cuando el mercado está bajista, cosa que no es el caso precisamente.

Otro motivo de la subida de la Bolsa son las recompras de acciones. Esto se produce cuando una compañía compra sus propias acciones a los inversores. Una vez compradas se consideran canceladas, aunque también pueden mantenerse para ser distribuidas más adelante, sin olvidar el detalle de que es una manera práctica a nivel impositivo para devolver dinero a los accionistas. Generalmente se recompran acciones porque éstas estén infravaloradas y se busca aumentar la demanda. La recompra, a su vez, reduce el número de las acciones que están en circulación, hecho que tiende a incrementar el valor de dichos títulos y los beneficios por acción.

Pero volvamos al baluarte de la renta variable, la Fed. En su última reunión se mostró más optimista con el devenir de la economía, pero aun así entre sus planes no tienen la intención de subir los tipos de interés durante al menos un año más (no antes de finales de 2020). La entidad decidió mantener los tipos en el rango 1,5%-1,75%, una votación unánime y sin discrepancias, algo que no sucedió en sus anteriores encuentros. Pero insisto, esta es la actual hoja de ruta de la Fed, pero ya hemos visto con qué facilidad se cambia según lo aconseje la coyuntura, hecho por el cual los inversores no lo tienen tan claro y creen que bajarán los tipos el próximo año.

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