Ismael De La Cruz

El BCE no nos mimará como antes

Los bancos españoles siguen dependiendo bastante de la financiación del Banco Central Europeo. Fíjense que la cantidad de dinero que pidieron supone un nuevo récord, nada menos que dos tercios del total. Esto refleja hasta qué punto requieren de liquidez las entidades bancarias.

No obstante, las entidades bancarias españolas no tienen problemas para poder comprar la deuda pública que el país necesite emitir en lo que resta de año, incluso pueden cubrir los bonos que tengan los inversores extranjeros y que vencen en este mismo ejercicio. ¿Y de donde proviene semejante alarde de capacidad? Pues sencillo, las gracias hay que dárselas a la barra libre del Banco Central Europeo del mes de febrero, amén de que los bancos no destinan el dinero a la concesión de créditos (ésta es la parte negativa del asunto en cuestión) ni lo prestan a otras entidades en el mercado interbancario.

Con la prima de riesgo en los 415 puntos y el rendimiento de los bonos a 10 años por encima del 6% (recordemos que en la zona del 7% se rescató a varios países), es normal que el Tesoro tenga que pagar un peaje muy elevado por colocar deuda española. En la subasta de hoy, dicho peaje ha supuesto tener que pagar un 86% más para colocar deuda a corto plazo. Claro, con este incremento en la rentabilidad es normal que la demanda se haya incrementado respecto a la anterior emisión.

¿Y el BCE no seguirá comprando bonos de España y de esta manera relajar las tensiones? Como poder podría, pero es el as bajo la manga que jugará la entidad europea si quiere presionar al Gobierno español para que no se deje amedrentar (sindicatos, oposición) en la aplicación de las medidas de austeridad. Si vuelve a comprar bonos, el mensaje que se transmite a los países es el siguiente: “señores, no se preocupen, papá está aquí y en cuanto surja cualquier problema les sacamos las castañas del fuego”. Lo más parecido a malcriar a un hijo. Por cierto, un apunte, no se engañen, las subidas de impuestos temporales permanecerán, sí o sí.

En cuanto a las materias primas (commodities), indicar que le está pasando factura diversos factores comola evolución de la economía de China, que crece por debajo de lo esperado por los mercados,  el paro de USA que vuelve a aumentar, la crisis de deuda de la zona euro, el conflicto con Irán, la ralentización del consumo, la recesión económica a nivel global.

Entre las que pueden sufrir tendríamos el cobre y el aluminio. En la otra cara de la moneda, tenemos al oro y a la plata como activos refugio que se podrían seguir beneficiando de la actual coyuntura económica.

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