Ismael De La Cruz

Disciplina: reflexiones en voz alta y consejos

La disciplina en este trabajo es la clave de todo. Al igual que en otros trabajos, sin una disciplina férrea y sólida es imposible hacer las cosas bien.

Me gusta buscar silogismos para poder explicar determinadas situaciones. El ejército es lo más parecido en este caso.

La disciplna se adquiere, no es necesario nacer con ella, aunque siempre ayuda haber tenido en el pasado una buena formación, en mi caso, como ya les comenté hace pocos meses, en mi época de Marine en Operaciones Especiales.

Les comento brevemente una frase de la disciplina Marine, para que vean que en el Trading hay muchas similitudes…

Un alto Mando manifestó públicamente una vez lo siguiente: “convertimos a un ser humano en una máquina perfecta capaz de responder automáticamente a una orden. Convertimos a seres humanos en máquinas sin fallos ni errores, con una disciplinada inquebrantable, preparados para matar. A través del miedo y del dolor logramos la perfección para el combate, canalizamos sus inseguridades en agresividad, obtenemos seres humanos que no temen enfrentarse a la muerte. En definitiva, transformamos a hombres en máquinas perfectas, que ignoran el dolor físico y mental, los preparamos para la muerte y para que den su vida por su país”La disciplina en los Marines te salva la vida, en el trading salva tu dinero. Es así de sencillo el tema. 

¿Por qué muchas veces, cuando el precio se está acercando a nuestra zona de entrada nos entra el miedo y en el fondo de nuestro corazón estamos deseando que el precio no llegue para no entrar? Porque la inseguridad invade nuestros instintos, creemos que si entramos en el mercado lo más normal es perder dinero en la operación. Pero si se sabe operar es lo contrario, cada señal de trading que obtengamos es una oportunidad de facturar, de hacer dinero.

¿Por qué tras salir mal una operación nos cuesta la vida volver a entrar en el mercado ese día en la siguiente operación? Porque el ser humano no acepta haberse equivocado y además que esta equivocación suponga una consecuencia negativa inmediata (perder dinero). Este trabajo, aunque sea a nivel profesional, también conlleva operaciones malas. La diferencia es que el profesional lo sabe y lo asume, pero gestiona muy bien las operaciones negativas (además de que son pocas), de manera que obtiene muy buenos resultados. En definitiva, se trata de obtener a final de cada mes nuestro buen sueldo, no de tenerlo cada día.

¿Por qué cuando sale una operación negativa estamos deseando volver a entrar en el mercado con bastante apalancamiento, mayor del habitual que utilizamos? Porque queremos recuperar enseguida la pérdida. Esto es un grave error, de esta manera entraremos en una espiral peligrosa, en una vorágine que nos conducirá irremediablemente al fracaso. Hay que mantener la disciplina y no volver a operar hasta que tengamos una señal sólida y fiable.

No creo en las demos para aprender. Haber, me explico, para aprender a manejar el broker en cuestión sí, para aprender a lanzar las estrategias sí, pero para ver si ya sabemos operar y ganar no. No conozco a casi nadie que pierda dinero operando en una demo, en cambio conozco muy pocas personas que ganen en real y sean profesionales. Esto tiene una explicación muy sencilla: porque en la demo no intervienen los sentimientos, en real sí.

En la demo entramos en cada operación sin miedo, porque si sale mal el dinero perdido es ficticio. En la realidad este trabajo no perdona, si lo haces mal pierdes tu preciado capital. Mucha gente me dice que el problema que observan al operar en real es que se les acelera el pulso, el corazón les late muy deprisa, tienen mariposas en el estómago, y que todo esto hace que les cueste ser disciplinados.

Miren, aunque no lo crean, todas esas sensaciones son muy positivas. Sí, les explico. Al igual que el dolor físico nos ayuda a alertarnos de que algo nos pasa, esas sensaciones nos ayudan a mantener la disciplina. Si no se tuviesen esos síntomas, entraríamos en los mercados como Pedro por su casa, sin importarnos nada. Pero gracias a ello, nos hace ser precavidos, serios, en una palabra, disciplinados. 

Si le preguntan a un cantante que lleve 20 años en los escenarios, les dirá que antes de cada concierto siempre tiene todos esos síntomas. Un deportista profesional también les dirá que antes de cada acontecimiento deportivo experimenta todo ello. ¿y saben una cosa? Todos coinciden en lo mismo: “el día que deje de tener esas sensaciones sabré que ha llegado el momento de retirarme”.{jcomments off}

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