Descubriendo un poquito las bondades de la economía de California

El escenario de Estados Unidos es bastante envidiable: expansión económica de 124 meses (la más larga en la historia), la racha más larga de la historia en crecimiento de empleo, desempleo en niveles de 1969 y mercado alcista que dura ya 3,900 días (necesita 590 más para superar el más largo de la historia (1987-2000), bajos tipos de interés (la Fed nunca había reducido las tasas de interés con la tasa de desempleo por debajo del 4%, de hecho la tasa de desempleo más baja con un recorte de los tipos fue del 4,2% en enero de 2001).

De todas maneras, convendría hacer un comentario acerca del déficit presupuestario acumulado de 12 meses que aumentó a más de 1 billón de dólares en el mes de octubre. Fue la primera vez en seis años que la brecha entre los gastos federales y los ingresos superó el umbral de 1 billón, empujando el déficit al 4.6% del PIB. Obviamente, ha habido mayores déficits en la historia, pero este llega en un momento de expansión económica estable. Contrariamente a la percepción generalizada, Estados Unidos no se está ahogando en deudas. De hecho, los préstamos bancarios totales al sector privado no financiero se han mantenido bastante estables durante varios años (así lo demuestra un estudio distribuido por la Oficina Nacional de Investigación Económica NBER). Esta investigación es directamente contraria a la creencia de que la deuda está en niveles peligrosamente altos. Todos, desde los consumidores hasta las corporaciones, aparentemente se han vuelto adictos a la deuda, especialmente en los últimos años, ya que las tasas de interés han caído a niveles muy bajos. Eso a su vez hace que la economía de los EE. UU sea peligrosamente vulnerable incluso a un choque económico leve.

Parece que la recesión se ha retrasado por ahora, el aumento de la curva de rendimiento nos dice que las posibilidades de una recesión son menores de lo que eran hace solo unos meses. El diferencial entre los rendimientos de 2 y 10 años alcanzó los 25 puntos básicos, el más pronunciado desde mediados de julio, calmando los temores de recesión que alcanzaron su punto álgido después de que la curva de rendimiento se invirtiera en el mes de agosto. Sin embargo, aun con una curva invertida no implica necesariamente que las rentabilidades de los activos vayan a ser negativas, aparte que el tiempo que pasa entre la inversión de la curva y la llegada de la recesión puede ser muy largo.

La previsión es que la economía de EE. UU continuará expandiéndose por 12º año consecutivo en 2020, pero solo en un 2 por ciento. El promedio de horas trabajadas ha sido plano durante el año pasado, y las ventas de automóviles han sido planas durante casi dos años. Dada la dependencia de la economía de Estados Unidos en el gasto del consumidor, estos son signos inquietantes. Pero son signos vagos, y no son suficientes para convencer a nadie de que el final de la expansión está cerca.

Todas las miradas están pendientes en el presumible acuerdo entre China y Estados Unidos para sellar la guerra comercial que mantienen las dos mayores economías del mundo, un acuerdo para la retirada gradual de los aranceles que ambas partes se han ido imponiendo durante la guerra comercial que comenzó en marzo de 2018. De momento, China se ha comprometido a aumentar sus compras de productos agrícolas estadounidenses hasta llegar a 40.000-50.000 millones de dólares, casi el triple más de lo que venía comprando. Por su parte, Trump solo indicó que incluye algunas medidas relativas a la devaluación de la divisa china y temas de propiedad intelectual. Para darse cuenta de lo importante que es poner punto y final a una guerra comercial basta con ojear el informe elaborado por Oxford Economics en el que estima que si Trump aplica aranceles del 25% a todas las importaciones de China (y éstos toman represalias) el PIB de EE.UU tendrá un impacto de alrededor del 0,5% y el crecimiento del PIB de China se reduciría en torno al 1,3% en el 2020, reduciéndose a un ritmo anual sin precedentes del 5%, mientras que el PIB mundial sufriría una pérdida significativa del 0,5%.

El S&P 500 ha subido un 23% en lo que va del año impulsado por tres recortes de tasas de interés de la Reserva Federal, una economía que continúa mostrando signos de resistencia y ganancias corporativas que se han mantenido incluso en medio de las tensiones comerciales mundiales. Pero la diferencia de rendimiento entre las acciones de EE. UU y la Eurozona desde el mínimo en 2009 es más del 280%. Hay varias causas:

  • El crecimiento de las ganancias por acción de las compañías que cotizan en Estados Unidos ha sido mucho más alto que el de las compañías de la zona euro.
  • El tremendo auge de las compañías de tecnología (Amazon, Apple, Facebook, Google y Netflix) que están domiciliadas principalmente en EE. UU.
  • Desde la crisis financiera, los mercados bursátiles de la zona euro han estado plagados de problemas políticos como la crisis de la deuda periférica, el euroescepticismo y el Brexit.

Siguiendo con la economía de Estados Unidos, vamos a centrarnos un poquito en California, el Estado más rico de Estados Unidos y el tercero estado más grande por superficie. Solo Alaska y Texas son más grandes, pero si miramos a su economía, es el que tiene la mayor producción. En concreto su PIB en 2018 es más del doble que el de España con unos 8 millones de habitantes menos en California (40 millones). Y es que más allá de la tecnología y de Silicon Valley, California cuenta con sectores como los de las manufacturas, los recursos naturales, la agricultura.

También es el Estado más poblado, pero el más “desigual”. Casi el 18% de la población carece de recursos para cubrir algunas necesidades básicas y el 36% de la población vive sin muchos recursos. Respecto al salario mínimo en California decir que aumentó el 1 de enero, pero diferente según se trate de empleadores con 26 o más trabajadores o empleadores con 25 o menos trabajadores. El precio medio de una casa en California ya supera los 600.000 dólares y éste hecho ha motivado que el gobernador del Estado entre en acción con unas leyes para controlar la escalada de precios de la vivienda. La nueva ley limita la subida del alquiler a un 5% anual más la inflación, además de establecer una serie de causas justas por las que se puede echar a un inquilino. La ley entra en vigor el próximo 1 de enero y estará en vigor 10 años. Los inquilinos solo podrán ser desahuciados si se da alguno de los siguientes supuestos:

  • Si dañan la casa.
  • Si no pagan el alquiler.
  • Si el dueño quiere vivir en la casa.
  • Acometer una gran reforma.

Se estima que en principio podría afectar a unos ocho millones de inquilinos. Eso sí, no protegerá a los inquilinos de casas unifamiliares cuyo arrendador es un pequeño propietario, ni tampoco a las construcciones de los últimos 15 años.

Mis servicios

Dirigidos a toda persona interesada en los mercados financieros, tanto los que quieren empezar poco a poco y aprender, como los que llevan ya tiempo invirtiendo. Todo ello explicado de manera sencilla y amena, con el objetivo de que toda persona lo entienda independientemente de sus conocimientos o experiencia.

No hay comentarios

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: