Dejando aparcados los bancos

En la Unión Europea seguimos en terreno pantanoso. Los planes de gasto para el 2020 de ocho países están en claro riesgo de incumplimiento. Concretamente son Italia, Francia, Bélgica, España, Portugal, Eslovenia, Eslovaquia y Finlandia. La idea lógica sería que los países con una elevada deuda tendrían que aprovechar las bajas tasas de interés para reducir la deuda, pero una cosa es la teoría y otra muy diferente la realidad. 

Y es que, según las normas de la Unión Europea, ningún país puede tener un déficit superior al 3% del producto interno bruto o una deuda superior al 60% de la producción, y los gobiernos deben establecer objetivos para demostrar que se están moviendo en la dirección correcta.

Italia preocupa bastante. Su déficit estructural aumentará y el país no alcanzará los objetivos de reducción de deuda ni este año ni el próximo. Si bien el déficit de Italia está dentro del límite del 3%, su deuda es más del doble del límite.

Francia tampoco se libra. Las advertencia sobre su presupuesto se producen después de que Emmanuel Macron aumentase el gasto y bajase los impuestos en respuesta a las protestas de los chaleco amarillo que sacudieron el país.

Bélgica y España también se encuentran entre los países que han recibido advertencias o amonestaciones de la Unión Europea en los últimos años, aunque nunca se ha llegado a producir un rechazo formal de sus proyectos de presupuestos o sanciones financieras.

Pero la formación del probable nuevo Gobierno en España (PSOE y Unidas Podemos) no parece que vaya a facilitar la tarea, ya que una de las máximas es incrementar el gasto social, cuando desde Europa no están por la labor, es más, el borrador presupuestario enviado por el Gobierno a la CE el pasado mes de octubre no cumpliría con los compromisos de reducción de déficit y de deuda pública, lo que significa que estaríamos hablando de una «desviación» importante del camino de consolidación fiscal pactada con la UE. En el otro lado de la moneda, sí han dado por válidos los proyectos presupuestarios de Alemania, Irlanda, Grecia, Chipre, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos y Austria.

Si hay un sector que tiene la mosca detrás de la oreja y además con razón, es la banca. Podemos quiere implementar una serie de medidas que no van precisamente a favor de los intereses del sector:

  • Impuesto a las transacciones financieras, conocido como tasa Tobin. Lea: Todo acerca de la tasa Tobin 
  • Impuesto a la banca, aludiendo que su finalidad es recuperar el dinero del rescate bancario. Lo que pasa es que hay que hablar con propiedad, no se rescataron los bancos, sino las cajas de ahorro.
  • Convertir a Bankia en una entidad pública. Se antoja complicado este punto, porque seguramente Nadia Calviño como vicepresidenta económica, atenuará determinadas medidas populistas.
  • Reclamar el impuesto de las hipotecas con carácter retroactivo.
  • Eliminar el IRPH (el Índice de referencia de préstamos hipotecarios) y obligar a la banca a devolver lo cobrado de más y con efecto retroactivo.
  • Aplicar la dación en pago, es decir, que las personas con dificultades para afrontar una hipoteca pueden cancelar su deuda con el banco entregando la vivienda. Sería lo más justo, aunque no es nada sencillo y ello conllevará que los bancos se protejan. Por un lado encareciendo las hipotecas, por otro lado exigiendo más garantías a las personas, o en su caso, denegando la hipoteca.
  • Cambiar el procedimiento de ejecución hipotecaria. En la actualidad, la banca puede ejecutar un inmueble a partir de un año de impagos.

Si observan el gráfico del índice bancario europeo, seguimos en un momento clave. El fuerte soporte formado en 2009, siempre que ha sido tocado, no sólo ha evitado males mayores, sino que ha permitido un rebote al alza (2012, 2016, 2019). Lo que sucede este año es que ha sido tocado más veces de lo habitual (de manera continuada) y de momento ademas no ha resultado en un rebote al alza de la magnitud de sus precedentes.

Como cabía de esperar, la reacción de los bancos españoles tras anunciarse el preacuerdo Pedro Sánchez y Pablo Iglesias no se hizo esperar. Caídas.

Gráfico: Bloomber

Así pues, entre todo lo comentado y el escenario de bajos tipos de interés en la eurozona, la banca española seguirá débil en el corto plazo, y será conveniente tener paciencia y esperar para ver finalmente qué medidas concretas se terminan por implementar, puesto que una cosa es lo que se lleva en los programas electorales y otra es cumplirlo, bien por imposibilidad material, bien por falta de voluntad.

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