Ismael De La Cruz

Consejos por si llega el temido momento…

Mañana es el día D, el momento clave, donde hay que aunar esfuerzos en pro del bien común. Es la penúltima bala (y digo penúltima porque, al igual que con las copas, nunca se puede decir que será la última). El propio Sarkozy incluso ha dicho hoy que no habrá una segunda oportunidad. Así es. Y es que Europa nunca se ha encontrado tan cerca del abismo y con un riesgo tan real.

La consigna que han adoptado los líderes políticos para la cumbre de mañana es la de no levantarse de la silla hasta que haya un principio de acuerdo. Personalmente, se me antoja complicado, máxime con compañeros de viaje tan egoistas e insensatos como los ingleses, que para permitir cambios en los Tratados exigen poder tener veto en materia de regulación fiscal.

No empezamos bien, no señores. El concepto remar todos en la misma dirección no significa que otros arrimen más el hombro mientras uno se libra del esfuerzo. 

Y es que nos jugamos mucho, muchísimo. Si un país tuviera que salir del euro o bien el euro desapareciera, el primer efecto negativo que surgiría sería una fuerte devaluación de la moneda nacional que se adoptase. Podríamos estar hablando de entre un 25% como mínimo y un 55% como máximo. Esa es la horquilla estimada en general para los países. En el caso de España, la estimación ronda el 32-36%. ¿Qué significa esto? Pues que al ser la peseta una moneda débil que el euro, las personas perderían entre un 32% y un 36% de todo su dinero. Como verán, el primer efecto negativo es demoledor para empezar.

Adivinen cuál sería el único país que no sufriría devaluación… exacto, Alemania, porque su marco cotizaría por encima del actual euro.

El segundo efecto negativo sería una fuerte inflación que superaría el 10% sin problema durante unos  años, entre 8 y 10 concretamente (que se lo pregunten a Argentina).

Y no olvidemos que surgiría un corralito financiero para adaptar y cambiar los depósitos de euro a la nueva divisa.

Bien, ahora vendría la pregunta que todo el mundo se está haciendo. Yo personalmente llevo semanas recibiéndola. Les voy a explicar, en mi opinión, lo mejor que se puede hacer llegado el caso…

Una solución pasa por sacar el dinero y cambiarlo en otra divisa. Si hablamos de cantidades elevadas, lo mejor es directamente abrir una cuenta bancaria en el extranjero (claro, en un país no afectado por el euro y la crisis de la eurozona, como por ejemplo Suiza si hablamos de Europa o bien USA si hablamos fuera de Europa) y notificarlo a Hacienda, no me sean piratillas, porque tributarán por los rendimientos.

En el caso de tratarse de cantidades no elevadas, la solución es más sencilla y simple. También cambiar el dinero en otra divisa (yo personalmente soy muy clásico y prefiero en dólares norteamericanos o en francos suizos).

El nuevo presidente del BCE podrá gustar más o menos que su antecesor en el cargo (Trichet), pero tiene las ideas muy claras y no se muerde la lengua, me gusta. Necesitamos personas claras, que no se anden por las ramas, que digan la realidad y no lo que la gente quiere escuchar.

Hoy el BCE ha bajado otro cuarto de punto los tipos de interés, del 1,25% al 1% (algo que ya descontaban los mercados). Tras escuchar la comparecencia de Draghi, podemos extraer varias conclusiones, unas buenas y otras no tan buenas.

Por un lado, la inflación de la zona euro seguirá los próximos meses por debajo del 2%, aunque persistirá la incertidumbre económica, por lo que se adoptarán medidas adicionales no convencionales y se aceptarán más activos como garantías.

También van a permitir a los bancos centrales nacionales aceptar préstamos bancarios como colaterales, y se recortará el ratio de reserva del 2% al 1%. Lo que más gustó es que las operaciones de refinanciación serán a 36 meses, cuando se esperaba a 24 meses.

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