Ismael De La Cruz

Consecuencias de dejarse llevar por expectativas

Pasa el tiempo, no se detiene. Es el enemigo principal en la actual coyuntura económica. Los mismos problemas siguen presentes, sobre la mesa, las soluciones brillan por su ausencia, la estrategia unánima no está y no se le espera.

Esos problemas que continúan trayendo en jaque a las economías europeas son dos principalmente: la ampliación de la quita de la deuda griega y la ampliación del Fondo de Rescate Europeo.

En el Boletín Inversores que mandamos ayer domingo, entre otras cuestiones, comentamos 2:

– Creemos que el euro podría debilitarse frente al dólar. Realmente no hay muchos más motivos para que siga el euro subiendo, todo responde a una confianza “ciega” en las últimas palabras de los dirigentes políticos.

Así ha sido. Desde que abrió hoy la sesión, la caída por el momento es de 131 pipos.

– Estamos preocupados. Los mercados se están moviendo a impulsos, a sensaciones, a rumores, y sobre todo a expectativas. Esto es peligrosísimo. Pensamos que los inversores han depositado muchas esperanzas en las últimas palabras vertidas por dirigentes políticos y de instituciones económicas. Se están agarrando a un clavo ardiendo. Necesitan creer. Nuestra preocupación es que pensamos que los mercados no han barajado aún este hecho, en otras palabras, no lo han descontado. ¿Qué significa entonces? Sencillamente que tienen tantas esperanzas puestas en que todo saldrá bien que si no es así, o incluso sale bien pero no tan perfecto como cabría esperar, la decepción sería tan enorme (sobre todo porque es el último cartucho) que la reacción bursátil sería tremenda, asistiendo a caídas bruscas y fuertes.

Efectivamente, antes lo decimos antes ocurre. Fíjense que eso que hemos comentado ayer es justo lo que ha sucedido hoy. Desde Alemania han rebajado las expectativas y las ilusiones, así lo han manifestado literalmente. ¿Reacción? La comentada, caídas bruscas y fuertes

Además, el tema de la recapitalización de la banca implica reconocer el fracaso de los test de estrés realizados el pasado mes de julio y la quita exigida a la banca del 21% pactada en julio es absolutamente insuficiente. Creemos que la franja final será 50-70%.

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