Ismael De La Cruz

Concurso acreedores personas físicas: cuidado

CONCURSO DE ACREEDORES

En un momento en que la insostenible situación económica del país está lastrando los sueños, ilusiones, proyectos y futuro de millones de españoles, la figura jurídica del concurso de acreedores, tanto para empresas como para personas físicas está a la orden del día.

Pero cuidado, hay que conocer muy bien el tema, ya que no es oro todo lo que reluce.

Expliquemos y analicemos en qué consiste:

A) Concurso acreedores para empresas o negocios (personas jurídicas)

Es el procedimiento al cual se acogen las empresas o personas físicas cuando están a punto de ser insolventes o bien ya lo son, es decir, que no pueden pagar sus deudas. Dicho procedimiento concursal les permite interrumpir el pago de los créditos. No supone la desaparición del negocio (en el caso de ser una empresa).

Es la propia empresa la que sigue pagando el sueldo a los trabajadores, ya que este proceso no interrumpe la actividad laboral, solo paraliza las deudas. Si aun así no pueden pagar a los trabajadores será el Fondo de Garantía Salarial el que lo hará.

El concurso puede ser voluntario o forzoso. La ventaja del voluntario es que los dueños del negocio siguen llevando la gestión, eso sí, siendo vigilados de cerca por los administradores concursales.

La convocatoria del concurso de acreedores puede hacerse, bien de forma voluntaria por la persona insolvente, bien por solicitud de alguno de sus afectados. En ambos casos, la finalidad es analizar las finanzas del concursado para conseguir que el mayor número de acreedores cobren lo máximo posible.

Si la solicitud la presenta el deudor, deberá justificar su estado de insolvencia. Si la solicitud la presenta un acreedor, deberá justificarla en la existencia del  incumplimiento del pago de una obligación.

Las fases del procedimiento concursal son las siguientes:

1. Declaración de concurso (con adopción, en su caso, de medidas cautelares).

2. Nombramiento de administradores y rendición de cuentas.

3. Determinación de la masa activa.

4. Determinación de la masa pasiva.

5. Convenio o, en su caso, liquidación.

6. Calificación y efectos del concurso.

En la primera fase del concurso, el juez hace un llamamiento a los acreedores para que pongan en conocimiento de la administración concursal la existencia de sus créditos.

Cuando un concurso afecta a un conjunto de personas, los acreedores deben presentar los justificantes de sus créditos para ser incluidos en la lista de acreedores.

Los créditos incluidos en la lista de acreedores se clasificarán en privilegiados (especiales o generales) y en ordinarios.

Primero cobran los acreedores de privilegio (trabajadores de la empresa, Estado y Administraciones públicas, los bancos)

Los últimos en cobrar son todos los demás (los proveedores, los suministradores, etc).

A continuación se formulará una propuesta de convenio para su pago, que deberá aprobarse por el juez. Esta propuesta podrá contener quitas, es decir, reducciones en la cantidad a cobrar. Lo normal es que la quita (la parte de la deuda que no se paga) esté por debajo del 50% de la cantidad adeudada.

El concurso termina por acuerdo de los acreedores con el convenio, que se refleja en una sentencia o bien por liquidación, que a veces es la única manera de que la persona o empresa insolvente deje de generar más deudas.

B) CONCURSO DE ACREEDORES PARA PERSONA FÍSICA

A día de hoy, el concurso de acreedores sigue estando pensado únicamente para las personas jurídicas o para las personas físicas con actividad empresarial.

Además, es un grave error pensar que soluciona el problema de la persona física o familia que no puede afrontar sus deudas, ya que en muchas ocasiones no se logra un convenio respecto a la reestructuración de la deuda. Es por ello que si no se aprueba dicho convenio, se acudirá obligatoriamente a una liquidación, con lo que seguirían vigentes todas las deudas de la persona física o de la familia.

Por ejemplo, una persona física que ha perdido su empleo y que tiene una hipoteca que no puede pagar y decide acudir a un concurso de persona física, en el caso de que el convenio que se formule con quita y espera para los acreedores no sea aprobado por más del 50% de tales acreedores, dicha persona física se verá abocada irremediablemente a una liquidación, y el concurso no habrá solucionado ninguno de sus problemas, quedando vinculado toda su vida al pago de la totalidad de sus deudas, y además habiendo pagado un buen dinero por el concurso, cosa que veremos más adelante.

Mientras se está en concurso, los acreedores que son persona física  no pueden embargar los bienes del concursado, por lo que muchos de los que se declaran en concurso lo hacen pensando que así evitan que sus bienes, normalmente sus casas, les sean ejecutados. Pero en realidad solo se evita la ejecución de bienes hipotecados, si dichos bienes son necesarios para el desarrollo de la actividad profesional. Dicha valoración, la realizara el juez encargado del concurso de acreedores.

Son procedimientos costosos para el concursado, ya que tiene que pagar al procurador, al abogado y al administrador concursal.

Así pues, no es la panacea como piensan muchas personas físicas o familias que no pueden pagar sus deudas. ¿Una alternativa? La mediación. Este procedimiento es menos costoso económicamente hablando. El mediador tratará de que se llegue a una serie de acuerdos entre acreedor y deudor.

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