Ismael De La Cruz

Bancos: dejar caer o salvar

Continúan las preocupaciones en el sector bancario español. Más de la mitad del riesgo inmobiliario de la banca es tóxico. Los bancos acumulan en sus balances cantidades ingentes de préstamos morosos y dudosos, pisos, suelos.

De todas formas, no todo ello acabará en pérdidas, puesto que una parte de los activos morosos se podrán recuperar en un futuro.

El escenario es que en los próximos meses el volumen de pérdidas por deterioro de activos seguirá incrementándose, afectando a los resultados trimestrales de las entidades financieras.

¿Qué solución se espera? Personalmente creo que finalmente se creará un banco malo de caracter público mediante el cual los bancos irán desprendiéndose de sus activos tóxicos. De esta manera, es el Estado el que se quedaría con dichos activos tóxicos, comprándolos mediante el FEEF.

Una de las finalidades que se perseguiría con el banco malo es intentar reactivar el grifo del crédito por parte de los bancos, el cual sigue en tendencia bajista y sin freno de momento.

Una pregunta que llevan tiempo haciéndose en voz alta muchos inversores europeos acerca de la crisis bancaria europea es… ¿realmente hay que salvar a todos los bancos, no sería mejor dejarlos quebrar? La respuesta no es fácil.

Es cierto que si miramos el ejemplo de Islandia que en octubre del 2008 su Gobierno dejó quebrar a sus tres grandes bancos por culpa de las hipotecas subprime, podemos extraer la conclusión de que fue una medida acertada, porque ahora, pasados tres años de aquello, la economía del país está creciendo. Pero claro, todo gracias a una serie de medidas de austeridad muy duras y estrictas que adoptó el Gobierno. El problema es que en la mayoría de países si se deja caer a los bancos con problemas, no se quiere apretar demasiado el cinturón por miedo a los sindicatos, las huelgas generales, las manifestaciones, etc, es decir, supondría una fuerte erosión para el Gobierno de turno.

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