Es inevitable cuando los mercados subían con fuerza años tras año pensar si comprar o esperar. Comprar en plena tendencia alcista prácticamente en máximos históricos o bien esperar una corrección para ello. Ésta ha sido una duda existencial todo este tiempo para muchos inversores.

En realidad, a priori, esperar a una corrección podría parecer una buena decisión, pero claro, ese tipo de decisión acarrea un riesgo a la vez que un problema: tal vez no entre nunca. Históricamente, las acciones tienen una probabilidad del 74% de cerrar a la baja en algún momento del futuro. Sin duda es un magnífico número, ¿verdad? Pero deténgase a pensar por el otro lado, el 26% de las ocasiones los mercados seguirán subiendo y no podrá entrar al no existir la corrección ansiada y esperada.

Les pongo un ejemplo muy significativo que Compound explicó. En 1995, el índice S&P500 subió y en el mes de febrero ya acumulaba una revalorización del 6% en lo que llevaba de año. Supongamos que un inversor quiere esperar una corrección para entrar en el mercado, vamos a suponer que una corrección ppequeña, de tan sólo un 5%. Pues no habría podido entrar hasta el mes de julio del año siguiente, 1996. Y la espera de más de un año es lo de menos, es que hubiese entrado a un precio superior al que estaba el mercado en febrero de 1995, nada más y nada menos que un 25% por encima.

Es decir, en este sencillo ejemplo en el que he sido bondadoso y sólo he exigido un recorte del 5% vemos dos cosas:

  • Se habría tenido que esperar un tiempo considerable para entrar, un año y cinco meses.
  • Al entrar tras la corrección de un 5%, el mercado estaba un 25% por encima del precio que podríamos haber entrado en febrero de 1995 sin esperar una corrección.

Claro, cuando hablamos de una tendencia alcista fuerte y que lleva durando tanto años, como era el caso, lo más normal es que los inversores no exijan un recorte de un 5%, sino de más intensidad. Imaginemos que quieren esperar una corrección de un 20% porque el mercado acumula estos años una subida superior al 350%. Bien, pues veamos un ejemplo. en marzo de 2009 comienza una fuerte tendencia alcista en la que el mercado subió durante siete meses consecutivos y nueve de los diez meses siguientes al final del ejercicio. Como es natural, muchos inversores querían esperar una caída considerable para entrar comprando, supongamos que de un 20%. Pues resulta que nunca hubiese entrado, habríamos llegado a 2020 y jamás habríamos tenido un recorte del 20% sobre cierre mensual.

Es más, si asistiéramos a una caída del 50% las acciones regresarían a niveles de 2014, pero es que aun así estarían incluso un 88% por encima respecto al año 2009.

Por tanto, acerca de esperar una corrección en un mercado alcista para entrar, hay dos lecciones:

1º Puede ser que cuando finalmente se produzca la corrección que estamos esperando, resulta que hayamos entrado al mercado a un precio más caro que si hubiésemos entrado sin esperar la corrección (es lo que vimos en el primer ejemplo).

2º Puede ser que nunca se llegue a producir la corrección que estamos esperando (es lo que vimos en el segundo ejemplo).

Pese a que nos encontramos en la mayor expansión de la historia en USA, es inevitable que muchos inversores se pregunten si con el tema del coronavirus puede entrar el país en recesión y en tal caso, como los mercados caen, si sería una buena oportunidad para esperar una corrección antes de comprar. Mi respuesta es con una pregunta, ¿está usted seguro de que todas las recesiones llevan irremediablemente a tener un mercado bajista? La respuesta es no. Por ejemplo, en el año 1945 hubo una recesión económica que duró unos ocho meses y en cambio las Bolsas no tuvieron una caída singular. Pero hay más, las recesiones de 1953 y 1960 originaron recortes en el mercado en torno a un 14% y la recesión de 1980 de un 17%.

Por tanto, con la cuestión de esperar a una caída del mercado cuando se está en recesión económica antes de comprar, dos ideas al respecto:

  • Si bien una recesión puede conllevar caídas suficientes para poder comprar, no es siempre así, no es seguro al 100% que vaya a suceder (ejemplo la recesión de 1945).
  • Aun en el caso de que sí originen una caída interesante, tal vez no sea de la suficiente entidad como para haber tenido la oportunidad de comprar (por ejemplo, si un inversor esperaba una caída del 20% antes de comprar, las recesiones de 1953, 1960 y 1980 no le hubiesen dado esa oportunidad).

Y otra cuestión, el coste de oportunidad. Los número dicen que si usted, como inversor, resulta que pierde la oportunidad de comprar y su dinero lo tiene en efectivo y líquido, tras tener lo un año, tiene una probabilidad del 30% de batir al mercado. A los 10 años esa probabilidad es del 16%, y en 25 años todavía seguiría sin batir al mercado.

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