Hay novedades en los dos frentes que van a marcar el devenir de las Bolsas mundiales: el enfrentamiento comercial entre EE.UU-China y las elecciones presidenciales en Estados Unidos el 3 de noviembre. Veámoslo para estar al día y no llevarnos sorpresas.

Los inversores van preparándose a medida que se acerca la fecha clave de las elecciones presidenciales de Estados Unidos programada para el próximo 3 de noviembre, ya que la temporada electoral tiene su pistoletazo de salida con la Convención Nacional Demócrata de la próxima semana. Si bien es cierto en ésta ocasión las elecciones no han cobrado todo su habitual protagonismo (debido a la crisis de la pandemia del coronavirus), también lo es que a medida que nos acerquemos a noviembre su influencia en los mercados se irá intensificando.

La historia nos dice que Wall Street suele anticipar con un grado de acierto muy elevado quién gana las elecciones, depende de lo que hagan los mercados los tres meses anteriores a los comiciones (agosto, septiembre y octubre). El presidente en ejercicio suele ganar de nuevo si el S&P500 sube esos tres meses anteriores (así lo muestra la historia desde el año 1930). Trump tiene en su contra que nunca un presidente en ejercicio ha logrado volver a ganar las elecciones en medio de una recesión económica.

De momento, según la mayoría de encuestas, Biden supera a Trump en torno a un 8%. Si ganase Biden las políticas de Trump correrían riesgo y ello podría asustar a Wall Street ya que acabaría con los bajos impuestos a las grandes compañías y habría mayores regulaciones para determinados sectores. Y es que un incremento de los impuestos a las grandes compañías (al 28%) podría mermar un 5-5,5% las ganancias del S&P500 para el próximo año.

Por su parte, una victoria de Trump conllevaría más nerviosismo en lo referente a las tensiones geopolíticas con el gigante asiático. En cambio, podría ser favorable para las empresas de gas y petróleo al haber menos regulaciones que con su antecesor Obama.

Pero hasta que llegue noviembre, el tema clave es la disputa comercial entre Estados Unidos y China. había programada una reunión para hoy sábado pero se ha retrasado y la revisión del acuerdo comercial de la Fase 1 tendrá que esperar, porque no hay fecha oficial fijada todavía. las partes dicen que éste aplazamiento no supone ningún problema ni afecta al acuerdo comercial. La realidad es que Trump quiere dar más tiempo a los chinos para que cumplan con el volumen de compras  de bienes norteamericanos que recoge el acuerdo firmado, porque no olvidemos que las importaciones de China de productos de EE.UU están muy por debajo del objetivo que se recoge en el acuerdo (un incremento de 77.000 millones de dólares en el primer año con respecto a las compras del año  2017). Así pues, posponer la reunión daría más tiempo y un balón de oxígeno al país asiático para comprar más y así acudir al encuentro con los deberes hechos, porque en caso contrario difícilmente en la reunión se podría pretender avanzar más y estaríamos en un punto muero.

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