Ismael De La Cruz

¿Se abrió la veda de los cortos?

 

¿SE ABRIÓ LA VEDA?

Remar contra corriente suele ser contraproducente. Es una frase que los inversores conocen muy bien. Si los mercados están alcistas y las cosas van bien hay que unirse a la fuerza matriz y no oponerse al status quo.

Hasta aquí todo normal y lógico. Una vez levantada la prohibición de cortos en el mercado español, los inversores y especuladores estaban agazapados esperando el momento oportuno para actuar y apostar por caídas en los mercados.

Y se les abrió el cielo. El destino quiso que obrase la causalidad del timming, del momentum idóneo para actuar. El salir a la luz pública el caso Bárcenas que salpica, presuntamente, a la cúpula del PP y del Gobierno, marcaba el tempo para actuar.

Y así fue. Siempre es un mal momento que salga este tipo de escándalos, pero más si cabe cuando el inversor extranjero estaba volviendo a recuperar poco a poco la confianza en nuestro país y se observa un ligero flujo de capital entrante en España. Pero cuando las cosas están aún cogidas con alfileres, cuando la memoria del inversor aún es frágil y caprichosa, cualquier mínimo detonante supone un fuerte al revés.

Los especuladores ávidos de volver a campar a sus aires por el terreno de los cortos, comenzaron a afilar sus armas, preparándose para ofrecer batalla en los mercados, donde en los últimos años se mueven a su antojo. Tan solo necesitaban una excusa, un motivo, una señal. Y hoy llegó el timming.

El recelo sobre nuestra economía se encuentra en su nivel más bajo desde verano del año 2007. Parece que todo el esfuerzo realizado durante estos últimos años se ha esfumado en pocos días. Ya saben el dicho de que para que la Bolsa suba hace falta que entre dinero, pero en cambio para que baje no hace falta nada.

Nuestro selectivo, el Ibex 35, ha sufrido un  fuerte revés. Hacía tiempo que no asistíamos a un día tan bajista, perdiendo la cota psicológica de los 8.000 puntos y subiendo la prima de riesgo.

El jueves el Tesoro intentará colocar entre 3.500 y 4.500 millones de euros en bonos a 2 y 5 años. Será un primer barómetro de la situación.

Europa sabe que seguimos siendo el eslabón débil de la cadena, que nuestra caída es la caída del sistema financiero de la Unión Europea. Sabedores de esto, reconocen el esfuerzo de los españoles por soportar los duros ajustes impuestos por el Gobierno, pero quieren más. No es suficiente. Piden (¿y exigen?) más reformas. La sociedad no aguantará por mucho tiempo. Al alba, cuando la tempestad escampe y el frío se disipe, volverá a tomar la calle.

Foto cortesía de Free Photo Bank

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