Ismael De La Cruz

Régimen jurídico de la comunidad de bienes

Vamos a estudiar a continuación el concepto de la comunidad de bienes, sus fuentes, los tipos o clases que hay, su régimen jurídico y los dos grandes modelos existentes, el romano y el germánico.

El artículo 392 del CC indica que hay comunidad cuando la propiedad de una cosa o de un derecho pertenece pro indiviso a varias personas. Esta definición legal podría llevar a la conclusión de que sólo se refiere a la comunidad de un derecho de propiedad (copropiedad), pero la regulación del Código Civil incluye tanto la comunidad sobre el derecho de propiedad, como la comunidad sobre otros derechos reales, como pueden ser la comunidad sobre el derecho de posesión, sobre el de usufructo y sobre las servidumbres.

En realidad, las reglas de la comunidad de bienes no se aplican solamente a la titularidad de un derecho, sino que se aplican también a los casos en que la totalidad de un patrimonio pertenece en común a varias personas aunque no pueda calificarse en sentido técnico como patrimonio (ejemplo sería la comunidad de bienes en el matrimonio).

Hay que decir que la comunidad de bienes no tiene atribuida por nuestro Ordenamiento Jurídico personalidad jurídica propia más allá de la que corresponde individualmente a cada uno de sus miembros o comuneros. Por tanto, la comunidad no puede ser titular de derechos y obligaciones, recayendo ambos en la esfera individual de cada uno de los comuneros. Consecuencia también de la falta de personalidad jurídica de la comunidad de bienes es la imposibilidad de ejercitar acciones judiciales contra la misma, debiendo dirigirse éstas contra todos y cada uno de sus miembros.

Fuentes

Las fuentes legales son las siguientes:

1) En primer término, el pacto o contrato, siempre que la comunidad tenga origen voluntario.

2) A falta de pacto, regirán las disposiciones especiales de la comunidad de que se trate. Dentro del Código Civil podemos encontrar disposiciones específicas en lo referente a la propiedad de casas, la comunidad de gananciales, la que surge como consecuencia del contrato de sociedad, la comunidad entre coherederos. También encontramos normas especiales acerca de determinadas formas de comunidad en el Código de Comercio y en las Leyes que tratan sobre las denominadas “propiedades especiales” (como la Ley de Aguas, la de Propiedad Industrial o la de Propiedad Intelectual, entre otras).

3) Por las disposiciones generales del Código Civil acerca de la comunidad de bienes, es decir, las del Título III del Libro II, que tienen carácter meramente supletorio.

Clases

– Singular o universal, según recaiga sobre bienes o derechos determinados, o bien recaiga sobre la totalidad de un patrimonio en su conjunto.

–  Voluntaria o incidental, según se haya constituido como consecuencia de la voluntad expresa de los interesados o sin ésta.

– Ordinarias o forzosas, según lleven implícita o no la facultad por parte de los comuneros de exigir la división de la cosa común.

– Germánica o romana.

Comunidad de bienes germánicas y romanas

Históricamente la comunidad de bienes se ha clasificado como comunidad romana (comunidad por cuotas o partes) y comunidad germánica (en mano común).

A) La comunidad romana tiene su origen en una concepción que da preeminencia al derecho del individuo, por lo que reconoce al comunero un señorío exclusivo sobre una parte del derecho poseído en común apareciendo así la idea de cuota, que caracteriza primordialmente a este tipo de comunidad. Cada uno de sus miembros ostenta una parte alícuota o cuota ideal de la cosa o derecho en común, de manera que cada uno de los cotitulares puede actuar separadamente de los otros respecto a su parte o cuota determinada, con la salvedad de que, al existir una pluralidad de titularidades convergentes sobre la misma cosa o derecho, hay cuestiones sobre las que se impone con carácter obligatorio la actuación conjunta de todos los comuneros. El carácter transitorio que la concepción romanista atribuye a la comunidad (por considerarla como una situación desventajosa para sus miembros), hace necesario que todos y cada uno de los comuneros tengan la posibilidad de salir en cualquier momento de la situación de comunidad a través del ejercicio de la acción judicial de división de la cosa común.

B) La comunidad germánica parte de una concepción colectivista o comunitaria del mundo en la que lo que debe predominar es el derecho del grupo, por encima del derecho del individuo. La cosa o derecho común pertenece colectivamente a todos los comuneros, sin fijación de una cuota determinada.

Resumiendo, las diferencias serían:

* En la comunidad romana la cosa o derecho pertenece a los comuneros por partes determinadas o cuotas mientras que en la comunidad germánica la cosa o derecho pertenece a la colectividad, corresponde íntegramente a todos los comuneros, sin que exista ninguna división ideal por cuotas.

* En la comunidad romana cada comunero puede disponer libremente de su cuota y, en consecuencia, podrá enajenarla o cederla a un tercero, así como constituir gravámenes sobre ella mientras que en la comunidad germánica, al no existir propiamente cuotas, no se da la posibilidad de reconocer un poder individual de disposición a cada uno de los comuneros sobre su cuota.

* En la comunidad romana cada uno de sus miembros tiene atribuida la facultad de ejercitar en cualquier momento la acción judicial de división de la cosa común con el objeto de poner fin a la situación de comunidad o indivisión. En cambio, en la comunidad germánica los comuneros tienen excluida la posibilidad de ejercitar una acción de este tipo, ya que la idea básica que subyace en esta concepción es que la cosa pertenece íntegramente a todos los comuneros, sin que haya división por cuotas.

La regulación que el Código Civil dedica a la comunidad de bienes en los arts. 392 y siguientes está inspirada en el esquema de la comunidad romana. Tanto la doctrina civilista y la Jurisprudencia han coincidido en considerar, de forma mayoritaria, que nuestro Ordenamiento Jurídico sólo reconocía expresamente la comunidad romana . Igualmente, se consideraba que la comunidad germánica sólo era admisible en nuestro Derecho respecto de aquellas figuras jurídicas en las que existía una previsión legal específica (como en los casos de la comunidad de gananciales, la comunidad hereditaria).

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