Ismael De La Cruz

La usucapión como medio para adquirir la propiedad

Vamos a estudiar la figura jurídica de la usucapión como medio de adquirir la propiedad de las cosas. La usucapión es el modo de adquirir el dominio por la posesión a título de dueño, continuada por el tiempo señalado en la ley. En realidad el Código Civil no utiliza el término usucapión, sino el de prescripción.

El artículo 1930 CC establece que por la prescripción se adquiere el dominio y demás derechos reales.

El fundamento de la usucapión se apoya en el abandono o negligencia del titular del derecho, que, por su inactividad, ha permitido que otro adquiera su derecho por la posesión continuada durante cierto tiempo. Así pues, se reconoce la titularidad del derecho en quien, a través de la posesión en un tiempo y con unos requisitos, aparece pública, social y económicamente como tal titular.

Hay dos tipos de usucapión:

  • Usucapión ordinaria: exige título y buena fe en el poseedor.
  • Usucapión extraordinaria: tiene por base la inexistencia de esos requisitos, que se suplen por la exigencia de un plazo más largo de posesión.

Respecto a los requisitos, se pueden resumir en:

A) Personales: capacidad de las personas y buena fe.

– Capacidad de las personas: pueden adquirir bienes o derechos las personas capaces para adquirirlos por los demás modos legítimos.

– Buena fe: en lo referente a la buena fe del poseedor, decir que consiste en la creencia de que la persona de quien recibió la cosa era dueño de ella y podía transmitir su dominio. La posesión adquirida de buena fe no pierde este carácter sino en el caso y desde el momento en que existan actos que acrediten que el poseedor no ignora que posee la cosa indebidamente

B) Reales: aptitud de las cosas.

– Aptitud de las cosas: son susceptibles de prescripción todas las cosas que están en el comercio de los hombres y es necesario, además, que sean susceptibles de apropiación. Con relación a las cosas hurtadas o robadas, decir que no podrán ser adquiridas por los que las hurtaron o robaron, ni por los cómplices o encubridores, a no haber prescrito el delito o falta, o su pena, y la acción para exigir la responsabilidad civil, nacida del delito o falta.

C) Formales: justo título, posesión y tiempo.

– Justo título: entiéndase por justo título el que legalmente baste para transferir el dominio. Serán justos títulos la compraventa, la permuta, la donación, la herencia.

El título ha de ser verdadero y válido. Por no reunir el requisito de ser verdadero, carece de idoneidad el título simulado y el putativo, que es el que se apoya en un error.

El justo título debe probarse, no se presume nunca. Supone una excepción a la regla general lo siguiente: el poseedor en concepto de dueño tiene a su favor la presunción legal de que posee con justo título y no se le puede obligar a exhibirlo.

– Posesión: la posesión ha de ser en concepto de dueño, pública, pacífica y no interrumpida. Sólo la posesión que se adquiere y se disfruta en concepto de dueño puede servir de título para adquirir el dominio.

Los actos meramente tolerados, y los ejecutados clandestinamente y sin conocimiento del poseedor de una cosa, o con violencia, no afectan a la posesión.

En ningún caso puede adquirirse violentamente la posesión mientras exista un poseedor que se oponga a ello. El que se crea con acción o derecho para privar a otro de la tenencia de una cosa, siempre que el tenedor resista la entrega, deberá solicitar el auxilio de la Autoridad competente.

La posesión se interrumpe, natural o civilmente. Se interrumpe naturalmente la posesión cuando por cualquier causa se cesa en ella por más de un año. La interrupción civil se produce por la citación judicial hecha al poseedor, aunque sea por mandato de Juez incompetente. También se produce interrupción civil por el acto de conciliación, siempre que dentro de dos meses de celebrado se presente ante el Juez la demanda sobre posesión o dominio de la cosa cuestionada. Cualquier reconocimiento expreso o tácito que el poseedor hiciere del derecho del dueño interrumpe asimismo la posesión.

– Tiempo: el CC establece plazos diferentes según se trate de bienes muebles o inmuebles y según concurra justo título y buena fe o no.

El dominio de los bienes muebles se prescribe por la posesión no interrumpida de tres años con buena fe. También se prescribe el dominio de las cosas muebles por la posesión no interrumpida de seis años, sin necesidad de ninguna otra condición.

El dominio sobre bienes inmuebles se prescriben por la posesión durante diez años entre presentes y veinte entre ausentes, con buena fe y justo título. Se considera ausente al que reside en el extranjero o en Ultramar. Si parte del tiempo estuvo presente y parte ausente, cada dos años de ausencia se reputarán como uno para completar los diez de presente. La ausencia que no fuere de un año entero y continuo, no se tomará en cuenta para el cómputo. Se prescriben también el dominio sobre los bienes inmuebles por su posesión no interrumpida durante treinta años, sin necesidad de título ni de buena fe, y sin distinción entre presentes y ausentes.

 

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