Ismael De La Cruz

La pérdida del dominio en virtud de las adquisiciones “a non domino”

Veremos en este artículo de manera resumida el régimen jurídico de la pérdida del dominio en virtud de las adquisiciones “a non domino”. Por adquisición “a non domino” del dominio puede entenderse la adquisición hecha de persona que no es dueño de la cosa o que no podía transmitirla.

La cuestión que se plantea es determinar quién ha de considerarse como propietario una vez consumada la transmisión por un poseedor “non dominus”: si el nuevo adquirente (accipiens) o, por el contrario, quien era el verdadero dueño de la cosa (verus dominus).

A) Bienes inmuebles

Las adquisiciones “a non domino” en el ámbito inmobiliario tienen lugar por el juego de la fe pública registral. El tercero que de buena fe adquiera a título oneroso algún derecho de persona que en el Registro aparezca con facultades para transmitirlo, será mantenido en su adquisición, una vez que haya inscrito su derecho, aunque después se anule o resuelva el del otorgante por virtud de causas que no consten en el mismo Registro.

La buena fe del tercero se presume siempre mientras no se pruebe que conocía la inexactitud del Registro.

Por tanto, para que se produzca la adquisición “a non domino” de un bien inmueble es necesario que concurran conjuntamente los siguientes requisitos fundamentales:

  • Que el adquirente tenga la condición de tercero.
  • Que haya adquirido su derecho a título oneroso, con buena fe y de persona que conforme al Registro de la Propiedad tenga facultades para transmitirlo.
  • Que además haya inscrito su adquisición.

B) Bienes muebles

Las adquisiciones “a non domino” en materia de bienes muebles está restringido a aquellos que no estén inscritos en un registro de derechos de carácter mobiliario, que en nuestro país no es otro que el Registro de Bienes Muebles.

En el campo del Derecho Civil han de tenerse en cuenta en esta materia los arts. 464 y 1955 CC. Dispone el art. 464 que la posesión de los bienes muebles, adquirida de buena fe, equivale al título. Sin embargo, el que hubiese perdido una cosa mueble o hubiese sido privado de ella ilegalmente, podrá reivindicarla de quien la posea.

Si el poseedor de la cosa mueble perdida o sustraída la hubiese adquirido de buena fe en venta pública, no podrá el propietario obtener la restitución sin reembolsar el precio dado por ella.

Por su parte, el art. 1.955 CC señala que el dominio de los bienes muebles se prescribe por la posesión no interrumpida de tres años con buena fe. También se prescribe el dominio de las cosas muebles por la posesión no interrumpida de seis años, sin necesidad de ninguna otra condición.

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