Ismael De La Cruz

La gestión del riesgo como piedra angular

Extracto de mi libro Instituciones de Análisis Técnico. Hoy vamos a seguir con el tema de la psicología y añadiremos otra cuestión clave, la gestión del riesgo.

Recuerden que cuando una persona invierte en Bolsa en realidad está invirtiendo en gente, en personas. ¿Por qué? Muy sencillo, cuando ustedes compran es porque alguien se lo vende, cuando ustedes venden es porque alguien se lo compra.

Por tanto, entender la psicología de masas, la forma de pensar de los inversores, es la clave para operar con éxito. La inversión de éxito es el resultado de una forma adecuada de pensar. El buen trader no se basa solo en su sistema de inversión, sino en su pensamiento.

Para aprender a ganar hay que aprender primero a perder. A ganar cualquiera se acostumbra, a perder no. Por tanto, al principio es normal perder, solo aquellos con fuerza mental y psicológica para resistirlo, con el hambre necesaria para seguir adelante pese a las adversidades y con un colchón económico que le permita aprender de las pérdidas, solamente aquellos que cumplan estos requisitos podrán finalmente ser traders.

Hay que saber gestionar las pérdidas. El buen trader es aquél que cuando pierde una operación controla su pérdida y se convierte en pequeña. Se trata de gestionar profesionalmente las pérdidas, no de eliminarlas (porque siempre estarán ahí con nosotros).

El buen trader no solo gestiona la pérdida y la convierte en pequeña, sino que aprende de ella para no volver a cometer ese error en su operativa.

El hecho de que salte un stop loss tiene una doble función positiva:

–  Evita que la pérdida sea mayor.

– Proporciona una nueva oportunidad para entrar en el mercado ya que estamos fuera y disponemos de toda la liquidez para ahora hacerlo bien.

Sí, lo sé, a nadie le gusta el tema del stop loss de protección, porque se asocia al riesgo que asumimos en cada operación, se asocia la parte negativa de la inversión. ¿Acaso a alguien le gusta que le salte un stop?

Lo que hay que hacer es dejar de pensar en negativo y pensar en positivo. Cuando una persona coloca un stop loss está pensando “dios mío, que no me salte, que no me salte”. Con ese pensamiento es difícil que logre operar bien, con la mente despejada.

En cambio, cuando se coloca un stop loss lo que hay que pensar es “bien, en el peor de los casos sé lo que arriesgo y sé que más de eso no voy a perder”, con lo que estoy muy tranquilo porque yo he elegido el riesgo que quiero asumir.

¿Tienen ustedes casa en propiedad? ¿Tienen ustedes coche? ¿A que en ambos casos tienen contratado un seguro por si la casa tiene goteras, humedades, se incendia, y en el caso del coche por si tienen un golpe?

A nadie le gusta tener que pagar un seguro del coche o de la casa, pero qué contentos y tranquilos nos quedamos cuando tenemos un golpe con el coche y sabemos que la reparación la cubre el seguro, qué tranquilos nos quedamos cuando ocurre algo en nuestra vivienda y no tenemos que pagarlo nosotros.

Pues en el mundo de las inversiones, el tema funciona exactamente igual. A nadie le gusta que le salte el stop loss (equivale a pagar el seguro del coche o de la casa), pero qué bien nos quedamos cuando salta y vemos que sigue yéndose el precio en nuestra contra, que gracias al stop loss nuestra pérdida ha sido pequeña y que sin su ayuda hubiéramos perdido una cantidad indecente de nuestro capital.

El buen trader no piensa en dinero. ¿Creen que un abogado cuenta el dinero que lleva ganado en el día cada vez que un cliente sale de su despacho?

El buen trader antes de abrir una operación tiene muy claro dónde entrar y por qué, donde poner el stop loss, cual es el objetivo para salirse, dónde doblarse. Es decir, no deja nada a la improvisación, todo obedece a un planning detallado y minucioso que forma el Sistema de Trading de cada trader.

El mercado no regala dinero a nadie. Se pueden ganar algunas operaciones gracias a la suerte, pero el buen trader aprenderá por qué la ganó por suerte y no por su Sistema de Trading, ya que el mercado acabará cogiéndole y cobrándole todo lo que obtuvo, más intereses.

Les comento un experimento curioso, denominado Ralph Vince. A 40 profesores universitarios les hacen participar en un juego que tiene un 60% de probabilidades de ganar y un 40% de perder (con lo que la esperanza matemática es bastante interesante a favor de los participantes). La mecánica del juego era la siguiente: se gana o se pierde lo que se apuesta y cada participante ha de escoger la cantidad que apuesta en cada ronda. ¿Saben cómo finalizó este experimento? De los 40 profesores universitarios sólo 2 lograron obtener beneficios.

Este experimento nos demuestra que la falta de gestión de riesgo arruina cualquier sistema o metodología de inversión. Da igual la experiencia que ustedes puedan tener, da igual el nivel de conocimientos, al final, es la psicología y la gestión de riesgo la que se impone.

Ningún mar en calma hace buenos marineros. Deje que le acompañemos en las aguas revueltas de los mercados financieros. Ponemos a su disposición nuestra experiencia y conocimientos. Puede pinchar aquí para ver lo que le ofrecemos.

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