Ismael De La Cruz

Desde julio los autónomos pagarán más dinero

Desde el próximo mes de julio los trabajadores autónomos experimentarán una subida  de la base mínima de cotización del Régimen General de Trabajadores Autónomos, concretamente un 3%.

Dicha subida va a suponer que el autónomo pasará a cotizar como mínimo por 920 euros, lo que implica un incremento de 27 euros más que antes. Por tanto, el autónomo que cotiza por contingencias comunes tendrá que pagar 8 euros más cada mes, 96 euros más anuales, por la cuota a la Seguridad Social, de manera que la cuota mensual mínima sube de 267 euros a los 275 euros.

Esta nueva medida entrará en vigor en el mes de julio, ya que es cuando el Gobierno espera aprobar los Presupuestos Generales del Estado y no se aplicará de manera retroactiva, por lo que la base mínima de cotización queda congelada hasta dicho periodo.

Es una novedad importante, puesto que en principio se supone que va a afectar al 86% de los trabajadores autónomos, pero no a los autónomos societarios, cuya base mínima se rige por el Salario Mínimo Interprofesional, que en enero del presente año subió un 8%, pasando de los 1.067,40 euros mensuales a 1.152,80 euros.

Así pues, la base mínima de cotización se situará en los 919,80 euros mensuales desde los 893,1 euros actuales, un incremento del 3% que teniendo en cuenta que la mayoría de estos trabajadores por cuenta propia cotizan por la mínima, supondrá un aumento generalizado de lo que pagan los autónomos en ese mismo porcentaje.

Los autónomos con 48 años o más también tendrán que pagar más. Experimentarán un incremento de cuotas mínimas desde los 963 euros a los 992 euros, también un incremento del 3%.

Los autónomos que tengan trabajadores asalariados tendrán que hacer frente a un incremento de unos 1.000 euros por empleado al año, debido a la subida del SMI (Salario Mínimo Interprofesional).

Por si fuera poco, la modificación del Impuesto de Sociedades que elimina importantes deducciones a las grandes empresas para cumplir con el déficit, podría suponer un aumento de la morosidad hacia los autónomos y pymes. Éstos temen que, al tener que pagar más impuestos, las grandes empresas aplacen todavía más los periodos de pago, que actualmente se sitúa en una media de 126 días, más del doble de lo que establece la ley.

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