Ismael De La Cruz

Conozca el régimen jurídico de la multipropiedad y disfrute de sus vacaciones

Régimen jurídico de la multipropiedad

Régimen jurídico de la multipropiedad

 

¿Desea disfrutar de sus merecidas vacaciones utilizando la multipropiedad? Existe mucho fraude al respecto, de manera que voy a intentar exponerles todo lo que deben de saber sobre este tema en cuestión, muy utilizado para viviendas de vacaciones en la playa o en la sierra.

Realmente el concepto multipropiedad es incorrecto, ya que lo que se ejerce sobre la vivienda compartida es un derecho de uso y no un derecho de propiedad. Se denomina derecho de aprovechamiento por turnos y está regulado en la ley 42/98 del 15 de diciembre (antes se había aprobado en la UE la directiva 94/47 que obligaba a los países miembros a crear normas jurídicas que protegieran a los adquirentes de este tipo de derechos sobre inmuebles). Este régimen de aprovechamiento por turno debe constituirse en Escritura Pública e inscribirse en el Registro de la Propiedad. Consiste en que cada copropietario hace uso de un inmueble durante un tiempo determinado, aunque finalmente suele resultar algo más caro que un alquiler tradicional.

Los elementos que intervienen son los siguientes: la empresa, que es la propietaria del inmueble; el inmueble (se comparte entre los titulares y se turnan para disfrutarlo, así como los gastos de la comunidad, luz, agua, gas también se dividen de manera proporcional al tiempo que cada uno la utilice); los titulares que son quienes tienen derecho a utilizar la vivienda cuando les toque quienes pagan a la empresa para poder acceder a la vivienda.

El propietario del inmueble tiene que adquirir las licencias necesarias para poder ejercer actividad turística, licencia de apertura, cédula de habitabilidad, etc. Aquí es importante conocer qué licencias son las que se exigen en cada Comunidad Autónoma. Pero no solo tener las correspondientes licencias es la obligación del propietario, también los seguros que deberá tener en vigor, como por ejemplo el seguro de responsabilidad civil y el seguro de incendios.

La Ley impone tres exigencias más: que exista una empresa de servicios (que mantenga todo el año el inmueble, aunque ésta función la puede realizar también el propietario si así lo desea), que la construcción esté terminada (o que se cumplan diversas garantías en caso contrario) y la regulación del inventario.

La duración será la acordada por las partes y figurará en el contrato, pero la idea a tener en cuenta es que la duración del régimen de aprovechamiento no podrá ser inferior a 3 años ni superior a 50 años, contados a partir de su inscripción en el Registro de la Propiedad.

El tema del precio también se acuerda entre las partes, siendo conscientes de que además del precio hay que pagar una cuota anual por mantenimiento, la cual ha de estar recogida en el contrato y que se irá actualizando según los criterios elegidos.

Se puede renunciar en el plazo de 10 días contados desde la fecha de celebración del contrato, sin necesidad de tener que alegar ninguna causa. Eso sí, se ha de informar por escrito. De esta manera, no le pueden exigir que abone el precio hasta que no hayan pasado los 10 días que tiene para renunciar.

Si se adelanta alguna cantidad y dentro de estos 10 días decide renunciar, tendrá derecho a que se le devuelva el doble del dinero que entregó, ya que el cobro de estos anticipos está prohibido. Pero pasados los 10 días, si decide renunciar ya no tendrá derecho a la devolución de las cantidades entregadas.

Por tanto, tres ideas importantes que no conviene olvidar:

– Los contratos de aprovechamiento de turnos se pueden anular sin tener que alegar ninguna causa o motivo hasta 10 días después de firmarse.

– Hay un plazo de 3 meses para resolver el contrato si no se proporciona la información requerida.

– La manera ideal de revocar el contrato consiste en comunicarlo de manera fehaciente, por escrito, bien con un notario o por burofax.

Es cierto que en los últimos años ha habido muchas estafas en este sector. la estafa habitual consiste en que una persona compre el derecho de aprovechamiento por turnos y luego descubre que no existe esa vivienda, o que pertenece a otra empresa o sencillamente que el contrato es falso. Como es lógico, el dinero se ha perdido y no se sabe ni a quién reclamar judicialmente.

Foto cortesía de Free Photo Bank

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