Ismael De La Cruz

Así están las cosas

ASÍ ESTÁN LAS COSAS

Creo que a estas alturas de la película, a nadie se le escapa que la postura de Alemania acerca de cómo afrontar la actual coyuntura económica en la zona euro difiere sustancialmente de la postura del resto de la zona euro.

Desde Berlín abogan por seguir aplicando recortes en el gasto público como máximo exponente de una ideología basada en la premisa de máxima austeridad en detrimento de políticas de crecimiento que sería el planteamiento de la Unión Europea.

España tiene dos cosas muy claras… primero que necesitará ser rescatada sí o sí, no hay vuelta de hoja. Segundo que si pide el rescate desde Europa se le va a imponer y exigir unas condiciones muy duras y exigentes, nada que ver con lo vivido hasta ahora, y la sociedad saldrá a la calle y las revueltas sociales y altercados serán el pan nuestro de cada día. 

La austeridad no favorece la popularidad ni la reelección. Grecia, Portugal e Irlanda lo saben. España también lo sabe y más que lo va a saber. Es por ello que el Ejecutivo pretende agotar todas las vías posibles para poder retrasar en la medida de lo posible las consecuencias descritas, pero milagros no existen, y en economía menos aún.

España sueña y anhela con que se aceptase como medida intermedia un rescate light que no lleve aparejadas obligaciones como las que se impusieron a Portugal, irlanda y Grecia. Pero va a ser que no. Al menos había que intentarlo, ¿no? A nuestro favor tenemos que Europa no quiere que España caiga, pero no por un espíritu solidario ni de buen samaritano, simplemente por conveniencia mutua.

Desde Estados Unidos y desde la propia Unión Europea se intenta interpelar ante el hermetismo germano. Una cosa es no gastar y otra bien distinta es asfixiar hasta terminar por matar a la población. Es por ello que son más partidarios de que el BCE asuma un papel más activo y protagonista. Y claro, España, que está a la que salta, ve una buena oportunidad de realizar otro intento por evitar el rescate, ¿cómo? pues pidiendo una línea de crédito al FMI.

Segundo intento, segunda negativa. Al tercero se van a empezar a enfadar y no nos conviene molestar a la mano que mece la cuna.

Europa no quiere saber nada del asunto. Creo que el mensaje del BCE era bastante clarito: únicamente activará el programa OMT de compra masiva de deuda pública española cuando España haya solicitado previamente y de manera formal ser rescatada. Así pues, a otra cosa.

 

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